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close this bookHacia un Mundo más Seguro Frente a los Desastres Naturales - La Trayectoria de América Latina y el Caribe (OPS; 1994; 112 paginas) [EN]
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open this folder and view contentsCapítulo 1: En largo camino hacia la reducción de los desastres
open this folder and view contentsCapítulo 2: Una panorámica de la región
open this folder and view contentsCapítulo 3: Condiciones de riesgo en América Latina y el Caribe
open this folder and view contentsCapítulo 4: El despertar: De la improvisación a la respuesta planificada
open this folder and view contentsCapítulo 5: El papel protagónico de los preparativos para desastres
open this folder and view contentsCapítulo 6: Un paso adelante de los desastres: mitigación y prevención
close this folderCapítulo 7: Mirando al futuro
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Hacia la reducción de los desastres naturales: los actores


Hacia la reducción de los desastres naturales: los actores

Ningún país ni organismo habría podido llegar al nivel actual de madurez respecto de la reducción de los desastres aislándose de los demás. El lento proceso de transformación desde las sociedades vulnerables hacia entornos más seguros implica la participación de numerosos actores tanto a nivel nacional como internacional. Los actores, en esta tarea de reducir los desastres, incluyen:

• Organismos internacionales
• Asociaciones científicas, universidades y organizaciones no gubernamentales
• Gobiernos
• Comunidades

Organismos internacionales

Gran parte de este informe se ha dedicado a destacar los logros de los principales protagonistas, es decir, de los países. Sin embargo, es importante mencionar la contribución de los organismos internacionales, sean bilaterales o multilaterales, los cuales han servido de catalizadores en la promoción de la reducción de los desastres en las Américas.

Entre los actores internacionales involucrados en este proceso cabe mencionar a las agencias del sistema de las Naciones Unidas. Inicialmente las actividades en este campo eran parte del mandato de UNDRO, hasta la creación del Departamento de Asuntos Humanitarios en 1991. Entre las agencias de las Naciones Unidas que han desempeñado papeles importantes destaca la Organización Mundial de Meteorología (OMM), líder en la coordinación de sistemas de alerta temprana para amenazas hidrometeorológicas; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con la promoción de la investigación en los campos de la vulcanología y la sismología y, recientemente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con un esfuerzo de capacitación para todo el sistema de las Naciones Unidas mediante el Programa de Entrenamiento para el Control de Catástrofes (DMTP). En fin, todas las :agencias del sistema han contribuido a la reducción de los desastres naturales en las Américas.

A nivel regional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha evaluado las repercusiones económicas de los grandes desastres de las últimas décadas y ha creado una base de datos de gran valor para prevenir o mitigar dichos efectos.

Desde inicios de los años ochenta, la Organización de los Estados Americanos apoya a los países miembros en la reducción del impacto de los desastres mediante la evaluación de las amenazas naturales, la identificación y la formulación de medidas de mitigación, así como agilizando el acceso a la información sobre las amenazas y capacitando a los planificadores en la evaluación de peligros naturales y en técnicas de mitigación de desastres.

La Organización Panamericana de la Salud, Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), está convencida de que el desarrollo socioeconómico de la mano con la protección de las poblaciones de los desastres naturales y de los provocados por el hombre. El Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Coordinación del Socorro en Casos de Desastre de la OPS/OMS considera a la salud de la población como agente impulsor de la reducción de los desastres en las Américas y, en este contexto, apoya un promedio de 200 cursos y talleres cada año, y produce y divulga publicaciones y audiovisuales de importancia clave. Los profesionales en desastres de la Región se benefician del Centro de Documentación de Desastres de la OPS/OMS, cuyo objetivo principal es ofrecer acceso ágil a la información sobre manejo de desastres.

A nivel subregional, merece mencionarse la creación de la Agencia del Caribe para Respuesta en Emergencias por Desastres (CDERA) a cargo de los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM), ya que fue la primera agencia intergubernamental de las Américas establecida exclusivamente para el manejo de los desastres naturales o provoca dos por el hombre, con fondos de los países miembros.

Los organismos bilaterales han respaldado, directamente o por medio de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, las actividades de reducción de los desastres. Las agencias de cooperación externa como la Oficina de Asistencia al Exterior en Casos de Desastre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (OFDA/USAID), la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA), la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), la Autoridad Sueca de Desarrollo Internacional (ASDI) y otros organismos nórdicos de asistencia, la Administración de Desarrollo en Ultramar (ODA) del Reino Unido, el Gobierno de los Países Bajos, y la Cooperación Francesa e Italiana, brindan apoyo financiero y asistencia técnica a una gran variedad de proyectos.

La OFDA/USAID, mediante su programa regional con sede en Costa Rica, inició en 1987 los cursos interactivos de capacitación de instructores para el manejo de desastres, evaluación de daños y análisis de necesidades, además de una serie de cursos sobre planificación y seguridad escolar, creando un terreno fértil para la iniciativa complementaria, el DMTP del PNUD. Además, por medio del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), también colabora con los gobiernos y las instituciones científicas en el campo de la vigilancia y el monitoreo de los volcanes. La reorientación de las prioridades de OFDA/USAID, desde los preparativos hacia la prevención y mitigación, se ejemplifica en los acuerdos con la OPS/OMS sobre mitigación de desastres en hospitales e instalaciones de salud, y con la OEA en un programa de mitigación en el Caribe.

JICA por su parte, adicionalmente al apoyo que brinda para proyectos específicos, como la prevención de inundaciones, enfatiza la cooperación científica en ingeniería y sismología. El CISMID en el Perú y el CENAPRED en México, centros de excelencia científica y de investigación en la Región (véase el Capitulo 6) deben su existencia al apoyo material y técnico del Japón.

Los países nórdicos a su vez, impulsados por Suecia, desarrollaron CEPREDENAC para Centroamérica. Concebida en principio con un enfoque científico de la prevención de los desastres, esta entidad actualmente cubre la dimensión social y política de la reducción de los desastres. Hoy día CEPREDENAC es reconocido como organismo interpaís y, siguiendo el ejemplo del CDERA en el Caribe, deberá asegurar su existencia futura con aportes de los países de Centroamérica para su financiamiento de base.

Otros países, como Canadá y el Reino Unido, han renunciado a la visibilidad derivada de una acción directa, y han optado por actuar a través de organismos existentes (ONU, Cruz Roja, ONG). No obstante, estos países han ejercido una influencia considerable en los esfuerzos de reducción de desastres en los países de América Latina y el Caribe.

Con tantos protagonistas, la coordinación entre ellos ha significado, en ocasiones, un reto que en la actualidad ha sido satisfactoriamente resuelto. Desde el final de la década de los setenta, el número de actores a nivel regional era bastante limitado (UNDRO, OFDA/USAID, Cruz Roja y OPS/OMS, entre otros). Cuando la cantidad se incrementó, se hizo necesario un diálogo más estrecho entre estos participantes. El desarrollo y mantenimiento de la comunicación se logró por medio de reuniones a nivel regional y subregional. Dos ejemplos notables fueron las reuniones de los comités nacionales del DIRDN en 1991: en Guatemala, para América Latina y los países caribeños de habla hispana, y en Jamaica, para el Caribe de habla inglesa, francesa y holandesa. La Conferencia Mundial de las Naciones Unidas en Yokohama proporcionó otra oportunidad para el diálogo, y la Conferencia Interamericana sobre Reducción de los Desastres Naturales de Cartagena, Colombia, en marzo de 1994 (Recuadro 7.1), representó la última etapa en la preparación de la Región para la Conferencia Mundial.

Asociaciones científicas, universidades y ONG

La reducción de los desastres naturales debe ser multidisciplinaria y multisectorial y no responsabilidad de un solo grupo. Los científicos, las asociaciones profesionales y las universidades han desarrollado los sistemas de alerta temprana, el mapeo de las amenazas y otras medidas preventivas. Sin embargo, a pesar de los resultados exitosos y de gran cantidad de proyectos modelo, el porcentaje de científicos que realmente participan y hacen aportes en este campo no es alto, y el área continúa siendo del dominio de unos pocos expertos por país.

En los últimos 15 años, muchos países han incluido el tema de los desastres en la enseñanza formal en algunas de las universidades, aunque la meta es lograr que cada profesional recién egresado conozca los principios y la práctica de la reducción de los desastres, en relación con su disciplina especifica.

Entre los resultados más relevantes del DIRDN se encuentran el rejuvenecimiento de asociaciones científicas intergubernamentales tales como CERESIS (Perú), SRU (Trinidad) y otras que gozan de nuevo respaldo y apoyo internacional o nacional; el establecimiento de comités científicos del Decenio, como en el caso de Chile; la creación de redes entre grupos científicos y sociales, como La RED o la cooperación Estados Unidos-América Latina impulsada por CUSEC; y la formación de centros de promoción de la enseñanza formal del manejo integrado de los desastres, como el Centro Colaborador de la OMS en Medellín, Colombia.

Recuadro 7.1

CONFERENCIA INTERAMERICANA PARA LA REDUCCIÓN DE DESASTRES NATURALES

Cartagena, Colombia, marzo de 1994

ULTIMA FASE DE LA PREPARACIÓN REGIONAL PARA LA CONFERENCIA MUNDIAL

Más de 1.000 representantes de gobiernos, organizaciones internacionales, agencias regionales, e instituciones científicas y académicas respondieron al llamado del Gobierno de Colombia para revisar el progreso alcanzado durante la primera mitad del DIRDN, e identificar las prioridades regionales para el resto del Decenio.

A continuación se desglosan aspectos claves de las observaciones y recomendaciones hechas por los participantes en la Conferencia.

REVISIÓN DE LA PRIMERA PARTE DEL DECENIO

El Decenio Internacional ha estimulado el interés y la atención de la mayoría de los países y de las organizaciones internacionales y regionales en la reducción de desastres. Como resultado, muchas instituciones han iniciado programas efectivos de reducción de desastres en gran variedad de sectores: salud, educación, infraestructura y distribución de información y documentación.

Sin embargo, la vulnerabilidad de la Región a los desastres naturales continúa creciendo debido a la falta de compromiso político y de políticas y prácticas de desarrollo.

Algunas de las áreas que deben mejorarse son las siguientes:

• Muchas iniciativas del DIRDN se han concentrado en estudios científicos y soluciones tecnológicas, sin prestar atención a su factibilidad social, cultural o económica.

• Debido a la estructura centralizada de algunas agencias nacionales encargadas de la reducción de los desastres, se excluye la participación de las comunidades locales y otros sectores. Estas agencias se dedican a la respuesta ante desastres, más que a las medidas de prevención y mitigación.

• El vinculo entre la prevención de los desastres y la administración del ambiente no ha sido establecido debido a que la reducción de los desastres no ha sido explícitamente promovida como una estrategia esencial para el desarrollo sostenible.

PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO

Dentro de las áreas de su especialidad, los participantes en la Conferencia Interamericana asumieron la responsabilidad de promover y ejecutar las siguientes acciones:

• Adoptar la reducción de desastres como un objetivo y un indicador para alcanzar el desarrollo sostenible.

• Desarrollar técnicas regionales y nacionales para evaluar y monitorear la vulnerabilidad a los desastres naturales.

• Asegurar la participación activa de individuos y comunidades en riesgo.

• Aplicar los avances tecnológicos en forma de políticas efectivas para dar respuesta a los desastres, mediante la revisión y recopilación de las experiencias y estudios regionales que integran los sectores sociales y científicos.

• Dar prioridad a la educación de la población y de los actores principales para establecer una "cultura" preventiva de los desastres, que se adapte a la realidad de la Región.

• Proveer a los profesionales y científicos de un acceso rápido a la información, mediante la ampliación de los centros nacionales y regionales de documentación de desastres, por medio del contacto multisectorial e interagencial.

• Fortalecer la tendencia hacia la descentralización de las instituciones y promover una mayor participación de la sociedad entera, en un esfuerzo por reducir la vulnerabilidad a los desastres.

• Promover el establecimiento de comisiones parlamentarias nacionales y regionales para la reducción de los desastres, con el propósito de revisar y fortalecer la legislación existente.

• Reconocer y apoyar el papel de los ministerios de relaciones exteriores en la promoción de una cooperación internacional efectiva, así como entre los países de la Región.

• Solicitar que la comunidad internacional apoye no sólo las actividades de socorro y preparación, sino también la cooperación horizontal entre países, para alcanzar las metas del DIRDN.

• Estimular a las instituciones financieras regionales e internacionales para que apoyen las actividades de reducción de desastres, incluyendo aspectos de reducción de la vulnerabilidad en los proyectos de desarrollo nacional.

Gobiernos

En la década de 1980, los organismos de defensa civil y de respuesta ante emergencias experimentaron grandes avances en la coordinación y el apoyo operativo de la respuesta ante desastres. Los demás sectores recién están iniciando el proceso más complejo de reducir la vulnerabilidad de la infraestructura y de las comunidades. Los mejores resultados se han obtenido en aquellos países donde las autoridades han tomado el liderazgo y han comprometido el respaldo técnico de expertos en estos temas.

Todos los países de América Latina han formado sus comités nacionales del DIRDN, y mientras mayor ha sido la participación de los sectores públicos y privados, la Cruz Roja, ONG, las iglesias y grupos comunitarios, más dinámicos son estos comités. En aquellos países en los que los ministerios de finanzas, obras públicas, educación y salud desempeñan un papel preponderante, ha surgido un nuevo enfoque orientado hacia el desarrollo sostenible, pero poco progreso hacia la reducción de los desastres se ha alcanzado donde al comando tradicional de respuesta operativa sencillamente se le ha cambiado el nombre y se le denomina "el comité del DIRDN".

Un desafío para la segunda fase del DIRDN se plantea para los gobiernos en la participación de los sectores de finanzas y planificación, ya que, por ejemplo, cuando se les ha invitado a tomar parte de reuniones regionales sobre desastres, surge la pregunta: "¿Qué tiene que ver nuestro departamento o ministerio con los desastres?" Esta reacción, igual a la del sector salud hace 15 años ante el reto de establecer programas permanentes de preparativos, realza la importancia del Decenio y, en particular, de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Reducción de Desastres Naturales, como argumentos sensibilizadores para demostrar por qué deben involucrarse estas entidades.

La comunidad

Los otros protagonistas en la reducción de los desastres son la comunidad y el público en general. La idea de que el gobierno debe resolver los problemas mientras la comunidad espera pasivamente está desapareciendo. Los proyectos y experiencias comunitarios han demostrado la imposibilidad de disociar las actividades de reducción de los desastres de aquellas relacionadas con el desarrollo sostenible. Las comunidades aportan energía y creatividad a las iniciativas de progreso de sus localidades y por ello su participación debe motivarse. La celebración del Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales ha abierto las puertas a una participación más activa de las comunidades, que continuará como una prioridad para la segunda parte del Decenio.

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