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close this bookVigilancia Epidemiológica con Posterioridad a los Desastres Naturales (OPS; 1982; 100 paginas) [EN] [FR]
View the documentPrefacio
View the documentIntroducción
View the documentAgradecimiento y referencias
close this folderParte I: Exposición general
open this folder and view contentsCapítulo 1: Factores de riesgo de enfermedades transmisibles con posterioridad a desastres
open this folder and view contentsCapítulo 2: Potencial de epidemias de enfermedades transmisibles con posterioridad a desastres
open this folder and view contentsCapítulo 3: Establecimiento de sistemas de vigilancia
open this folder and view contentsCapítulo 4: Aspectos prácticos de la vigilancia de enfermedades con posterioridad a desastres
close this folderCapítulo 5: Control de enfermedades transmisibles con posterioridad a desastres
View the documentSaneamiento ambiental
View the documentInmunización
View the documentQuimioterapia
View the documentCuarentena y aislamiento
open this folder and view contentsParte II: Anexos
 

Saneamiento ambiental

El saneamiento ambiental a raíz de desastres consiste en actividades básicas, como por ejemplo, eliminación de excretas, abastecimiento de agua, higiene personal, suministro de alimentos, control de vectores, enterramiento de víctimas y construcción de refugios. Los administradores del socorro saben que las limitaciones de tiempo, personal y recursos exigen el establecimiento de un orden de prioridad. Los factores que han de tenerse en cuenta a tal efecto son las condiciones preexistentes, la aceptabilidad cultural, la comodidad y el riesgo para la salud pública, particularmente el de epidemias de enfermedades transmisibles.

En general, los socorros que se dediquen a saneamiento ambiental serán proporcionales a la idoneidad de las instalaciones que existían con anterioridad. La duración limitada de la acción de socorro no permite construir instalaciones permanentes de saneamiento, agua salubre y suministro de alimentos, si aquéllas han quedado muy destruidas por el desastre o no existían antes. A las poblaciones carentes de esos servicios y con un bajo nivel de higiene personal no se las puede educar a breve plazo en el uso adecuado de letrinas, pozos o baños. La exposición anterior, con la consiguiente adquisición de inmunidad, a menudo significa que las poblaciones rurales carentes de instalaciones de saneamiento están menos expuestas a contraer enfermedades transmisibles que las poblaciones urbanas y el personal de socorro. La interrupción del abastecimiento de agua o del suministro de electricidad en una comunidad industrializada puede ocasionar un grave trastorno de los servicios sociales y de saneamiento, facilitando así la transmisión de enfermedades. Tanto en los países prósperos como en los desfavorecidos, es preciso prestar gran atención a las condiciones de saneamiento de la población acampada.


La disponibilidad de agua cuantitativa y cualitativamente adecuada es una necesidad básica de salud en todo momento. Los desastres naturales pueden interrumpir el sistema de abastecimiento y ocasionar la contaminación de las fuentes. Deben adoptarse medidas especiales para proteger las instalaciones vulnerables y mantener exentas de contaminación las fuentes sustitutivas. Foto: Por cortesía del Archiva Fotográfico de las Naciones Unidas

El epidemiólogo ha de saber que las medidas de saneamiento consideradas como prioritarias por los administradores del socorro no siempre son las que mejor eliminan el riesgo de transmisión de enfermedades. Para los directores de saneamiento, las atenciones prioritarias son construcción de refugios, abastecimiento de agua potable, enterramiento de víctimas y evacuación de excretas. Seguidamente vienen la lucha antivectorial, la protección de los alimentos y la promoción de la higiene personal. Sin embargo, estas últimas actividades son sumamente importantes desde el punto de vista de la transmisión de enfermedades. Con ocasión de desastres importantes, particularmente en países desfavorecidos, la escasez de personal capacitado de higiene del medio es el factor que dificulta la concesión de alta prioridad a esas medidas.

La presencia de cadáveres humanos o de animales raramente ha estado asociada con epidemias de enfermedades transmisibles pero, aunque ello sea así, en la mayoría de las sociedades es sumamente importante la evacuación adecuada de los cadáveres, por razones de tipo cultural. Generalmente, no se tolerará por mucho tiempo la pestilencia de los cadáveres de animales expuestos o mal enterrados.

Las intervenciones de saneamiento a menudo no impiden la transmisión de enfermedades, debido a las limitaciones de las técnicas existentes o a su mala aplicación. Por ejemplo, es posible que la cloración o la filtración del agua no destruyan protozoos como los de la especie Giardia lamblia. Las tabletas de desinfección del agua (como globulina y halazona) destruirán bacterias entéricas, amibas y algunos virus entéricos. La distribución general de esas tabletas a raíz de desastres no ha sido eficaz en poblaciones poco educadas y que desconocen la manera de utilizarlas; en consecuencia, no siempre es recomendable. Ha de tenerse en cuenta incluso que la ingestión de las tabletas enteras puede tener efectos mortales. Por el contrario, resultará útil distribuirlas entre grupos de cierto nivel de educación y motivación, por ejemplo, personal de socorro, militares, funcionarios, etc.

Las medidas de lucha antivectorial, se aplican muy a menudo contra insectos molestos más bien que contra vectores de enfermedades humanas; así, pueden aplicarse plaguicidas en la vegetación exterior con el fin de reducir las poblaciones de mosquitos picadores (por ejemplo, Culex) en vez de las de vectores de la malaria (Anopheles) o dengue y fiebre amarilla (Aedes aegypti). A veces también ocurre que se utilizan cantidades excesivas de plaguicidas contra las poblaciones de mosca doméstica, quizá resistentes, siendo así que sería mucho más eficaz mejorar los sistemas de eliminación de excretas y desechos sólidos.

El manual Lucha antivectorial de emergencia con posterioridad a desastres naturales, de la Organización Panamericana de la Salud (53) y la Guía de saneamiento en desastres naturales de la Organización Mundial de la Salud (22) contienen una exposición completa de los principios de saneamiento ambiental.

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