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close this bookSalud mental para victimas de desastres - Manual para trabajadores (OPS; 1999; 90 paginas) [EN]
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View the documentObjetivos
View the documentIntroducción
close this folderCapítulo 1. Resumen histórico y papel de la salud mental
View the documentResumen histórico en Estados Unidos
View the documentConceptuación del papel de la salud mental: función del consejero de salud mental como participante en la etapa posterior a los desastres
View the documentAspectos socioculturales
open this folder and view contentsCapítulo 2. Contenido básico de salud mental
open this folder and view contentsCapítulo 3. Etapas del desarrollo de la conducta del damnificado
open this folder and view contentsCapítulo 4. Programas de intervención para damnificados
open this folder and view contentsCapítulo 5. Poblaciones con necesidades especiales
View the documentSalud mental para víctimas de desastres
 

Resumen histórico en Estados Unidos

Los cambios en la política y la capacitación con respecto a los desastres durante los años de 1970 a 1990 proporcionan el marco para la atención de la salud mental en los programas de socorro. En 1973, en una junta con el equipo de expertos encargados de analizar los problemas de salud mental que presentaban los damnificados del desastre de Búfalo Creek, Virginia, EUA, los profesionales hicieron observaciones que generaron nuevas ideas acerca de los programas de intervención y desastre.

En 1974 se añadieron datos al creciente cúmulo de conocimientos, en una junta encargada de oír los informes acerca del tomado que asoló a Xenia, Ohio. Los datos revelaron tipos de reacciones humanas semejantes a aquellas que caracterizan a la pérdida aguda, el duelo, los estados de ansiedad y la depresión. Durante otra reunión de profesionales, se pidió al autor que compartiera sus experiencias en Managua con un equipo de trabajadores que había participado después del terremoto de 1972 y que intercambiara ideas con otros trabajadores del campo.

En ese momento, los profesionales todavía estaban intentando organizar un método sistemático para formular guías de salud mental para la asistencia en casos de desastre. El intercambio de conocimientos entre los profesionales de América Latina y Estados Unidos fue el comienzo de la confección de modalidades de intervención en la conducta en casos de desastre. Después de varios años, la experiencia adquirida en todo el mundo a partir del trabajo en los desastres, ayudó a formular las normas clínicas para el trabajo con los damnificados.

AUTORIDAD LEGISLATIVA DE LA ATENCIÓN DE SALUD MENTAL PARA VÍCTIMAS DE DESASTRES

En 1974, la promulgación en Estados Unidos de la Ley de Socorro en Casos de Desastre (sección 413 de la ley pública 93-288) sentó las bases para el desarrollo sistemático y organizado de este campo. La ley reza como sigue:

 

Asistencia y capacitación para la orientación en situaciones de crisis. Se autoriza al Presidente (por conducto del Instituto Nacional de Salud Mental) a prestar dichos servicios o la capacitación a los trabajadores que prestan atención a las víctimas de desastres catastróficos, a fin de aliviar los problemas de salud mental que cause o agrave dicho desastre o sus consecuencias.

La Ley de Socorro en Casos de Desastre autoriza un programa de intervención en crisis para los damnificados de los desastres catastróficos mediante el apoyo de subvenciones a los servicios directos que se presten a éstos y capacitación en intervención en crisis en casos de desastre para los trabajadores de socorro. Este programa se formuló en cooperación con el Federal Emergency Management Agency, FEMA (Organismo Federal de Manejo de Urgencias), el cual proporciona financiamiento para su apoyo.

Esta ley se promulgó en respuesta al reconocimiento de que los desastres producen una variedad de trastornos emocionales y mentales que, si no se tratan, pueden volverse crónicos e incapacitantes. Los programas de orientación en crisis financiados conforme a la sección 413 están destinados a proporcionar alivio inmediato y a evitar los problemas a largo plazo.

La asistencia al amparo de este programa se limita a los desastres declarados catastróficos por el Presidente. Además, este programa se dirige a complementar los recursos y los servicios de los gobiernos estatales y locales. Por tanto, podrían obtenerse subvenciones a corto plazo para los servicios de intervención en crisis para los damnificados, si los programas existentes de los organismos no pueden prestarlos.

Los resultados de la aprobación de esta ley fueron un plan detallado para satisfacer las necesidades de salud mental de los damnificados de los desastres, un medio para canalizar los recursos y estructuras en el caso de aquellos desastres que afectan a las poblaciones de la comunidad, y una coalescencia de los esfuerzos de los profesionales de la salud mental, la Cruz Roja estadounidense y el gobierno en todos los niveles, incluso en el que entonces era el National Institute of Mental Health, NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental) y el FEMA.

La Ley de Socorro en Casos de Desastre solidificó la posición de muchos profesionales de la salud mental interesados en participar en eventos catastróficos. El NIMH emprendió la tarea de la capacitación masiva mediante programas de adiestramiento de personal, en colaboración con FEMA. A medida que dispuso de fondos, el NIMH organizó talleres largos, que duraron semanas, para los profesionales de múltiples disciplinas interesados en prestar servicios de salud mental en situaciones de desastre. Se fortaleció la oportunidad de trabajar en red con otros organismos del gobierno que prestan socorro, ya que se empleó a los representantes de estos organismos como profesores e integrantes de los grupos de expertos. Esta actividad también se vinculó a la Cruz Roja estadounidense, y evolucionó hacia relaciones nacionales y locales entre los consejeros o trabajadores de salud mental y los capítulos locales de la Cruz Roja.

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