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close this bookSalud mental para victimas de desastres - Manual para trabajadores (OPS; 1999; 90 paginas) [EN]
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Consulta y educación

La consulta y la educación en casos de desastre constituyen uno de los campos más nuevos y desafiantes del trabajo en materia de salud mental. En la actualidad se elaboran nuevas estrategias y tácticas, surgen criterios modernos y se ensayan métodos innovadores. En las situaciones que siguen al desastre, el objetivo de la consulta es aumentar la capacidad del trabajador de socorro para ayudar a un damnificado y colaborar con varios organismos de socorro.

El objetivo principal de esta modalidad es educar al personal de los organismos de atención en casos de desastre para que puedan incorporar los conocimientos y la comprensión acerca de los temas de salud mental en la tarea de ayudar a los damnificados. Los consultores de salud mental deben tener conocimientos profundos de las teorías psicosociales y los procedimientos asistenciales de desastre, a fin de alcanzar este objetivo.

La educación es un recurso para los trabajadores que están en comunicación estrecha con los medios de información al público o tienen la oportunidad de educar grupos en su comunidad. Los trabajadores experimentados que ayudan a los organismos públicos y privados de asistencia a los damnificados, emplean las consultas. La capacitación en materia de intervención en crisis, dirigida a las operaciones, requiere ejercicios de escenificación de roles y supervisión continua una vez que los trabajadores interactúan con los damnificados. Los enfoques de intervención deben adaptarse a las características de los damnificados y al tiempo transcurrido durante la etapa posterior al impacto.

Algunos de los problemas típicos de la consulta en la etapa posterior al desastre son:

 

• Dificultad para procurarse recursos.
• Responsabilidades burocráticas, reglamentos y metodología de distintos organismos.
• Falta de un plan difundido para la coordinación de los organismos.
• Diferentes puntos de vista y objetivos.
• Competencia por el poder y el “territorio”.
• Comunicación interdisciplinaria.

CONSULTA CON ENFOQUE DE ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA

Después de un desastre, cuando se ha rescatado a muchas personas y se las ha agrupado en un entorno físico seguro, surge de manera espontánea una comunidad cambiante y transitoria. Aparece una red de organismos asistenciales de socorro integrada por personal de rescate laico, religioso, voluntario y oficial del gobierno. El objetivo principal de esta red es proporcionar bienestar físico, tratar los traumatismos somáticos y proceder, en última instancia, a ayudar a los ciudadanos afectados a que reorganicen sus vidas.

Los siguientes factores afectan el éxito de un consultor de salud mental que trabaje en esta red de trabajadores de socorro:

 

• La medida en que la red que vincula a los organismos asistenciales aprueba la función del consultor.

• Los conocimientos, actitud y aptitudes del consultor.

• La calidad y cantidad de información al alcance del consultor.

MODELO CONCEPTUAL Y TEORÍA

Con base en un modelo conceptual que sustente y guíe las intervenciones, un consultor de salud mental puede ayudar mejor a integrar las teorías psicológicas y las operaciones de socorro con los damnificados. La falta de dicho modelo es una de las condiciones que con mayor frecuencia lleva al fracaso a los programas de consulta.

El especialista en salud mental debe conceptuar su propia conducta como la movilización de un conjunto de influencias que, a su vez, se verán afectadas por el sistema mismo. En este caso, el sistema se compone por los miembros de los equipos asistenciales. Luego, en calidad de colaborador, el consultor puede iniciar la interacción dinámica con el personal del organismo de socorro. Esta interacción dinámica es una parte esencial del proceso de planificación en curso que da lugar a las estrategias para la atención a las víctimas del desastre.

Aunque el consultor de salud mental y los miembros del personal del organismo de socorro tienen distintos antecedentes profesionales, deben conjuntar sus esfuerzos y combinar su pericia, aptitudes y energía en pos de una meta común. Ciertos campos teóricos de estas disciplinas profesionales han tenido éxito en otras actividades de intervención:

 

• Conceptos relacionados con la organización y administración de los programas de socorro para damnificados.

• Intervención y atención en crisis.

• Principios y prácticas de consulta.

• Principios y prácticas de la educación.

De estas amplias esferas de la psicología social y las operaciones asistenciales en situaciones de desastre, se puede formular un marco filosófico para la intervención, consulta y educación en los programas para las víctimas de los desastres.

PRINCIPIOS Y GUÍAS

Las siguientes pautas son esenciales para la elaboración de este modelo. Tenerlas en cuenta ayudará al consultor de salud mental a organizar las estrategias de intervención para atender las necesidades físicas, biológicas o psicosociales de los damnificados.

 

• Las actividades del consultor siempre deben tener por objeto elaborar procedimientos prácticos y útiles para el miembro del organismo que participará como beneficiario y el damnificado en quien se centrarán los servicios.

• El consultor debe tomar en consideración las prácticas tradicionales y culturales, así como las pautas de conducta aceptadas en el entorno de atención a las víctimas del desastre; los criterios resultantes deben reflejar esta comprensión.

• La consulta y la educación deben abordar los problemas o las dificultades inmediatos concretos de conductas que preocupan al trabajador. Sin embargo, no deben pasarse por alto las oportunidades de participar en una planificación más amplia y a más largo plazo para la agencia del trabajador.

• El establecimiento de relaciones profesionales debe persistir continuamente en cada nivel de la organización para encontrar individuos que puedan ayudar a resolver los problemas. Sin embargo, el consultor debe seguir siendo sensible a la confidencialidad y a los efectos perjudiciales que un abuso de confianza pudiera tener en la función de la salud mental. Compartir información o mencionar ocasionalmente algo de lo que el trabajador de socorro se enteró ha sido una de las fuentes más comunes de fracaso de las actividades de salud mental.

• Se debe recabar, organizar y analizar la información durante todas las actividades. También es necesario elaborar un sistema continuo de retroalimentación para compartir con los trabajadores y ayudar al consultor a centrarse en los objetivos. Un consultor puede perder de vista con facilidad los objetivos específicos convenidos de manera verbal durante las reuniones interinstitucionales de planificación.

• El consultor de salud mental también debe ser consciente de los recursos disponibles para los trabajadores de socorro, individualmente y en grupo. El consultor puede modificar después los modelos de atención para las víctimas de los desastres, con el fin de seleccionar y apoyar los criterios de salud mental más apropiados para la resolución de la crisis y la solución de problemas acerca de la atención a los damnificados.

• El principio de la consulta y la educación se basa en las necesidades detectadas por los trabajadores. Al cambiar la situación, el consultor y el trabajador de una agencia de urgencia o ayuda deben reevaluar los servicios asistenciales del trabajador y reconsiderar los objetivos. La tarea del trabajador cambiará con las necesidades de los damnificados. El consultor de salud mental que tenga información reciente acerca de cómo está cambiando el ambiente, estará mejor preparado para ayudar a los trabajadores a evaluar sus servicios.

• La evaluación y un sistema organizado de intercambio de información proporcionará más que sólo datos; le proporcionará al consultor de salud mental un panorama más completo de las actividades asistenciales y más flexibilidad en las actividades de intervención, ya sea empleando técnicas de consulta o métodos de instrucción.

• El consultor siempre debe reconocer que el marco de la atención se encuentra en el contexto de una comunidad social cambiante. Siempre habrá lagunas, incluso en los informes más recientes. Las intervenciones deben centrarse en las operaciones que movilizarán a la agencia y a las personas que participarán en la atención a los damnificados. El consultor puede elegir un método de consulta o sugerir una intervención educativa.

PLANIFICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN

Un consultor de salud mental que presta servicios en un refugio temporal u otra instalación de vivienda transitoria es algo más que un profesional independiente que únicamente atiende las necesidades de los damnificados. El consultor también ayuda al personal de otras instituciones a detectar problemas y determinar los mejores procedimientos para tratar a los individuos traumados. Para tal efecto, el consultor debe confeccionar un plan de intervención acorde con las demás actividades de los organismos de ayuda en casos de desastre.

Los componentes clave de un plan de intervención incluyen:

 

Conocimientos: Los conceptos de desastre, conducta relacionada con éste y método de intervención que se obtienen antes de una catástrofe.

Información: La determinación del grado de pérdida sufrida por la comunidad, con base en los medios de información, las encuestas in situ y acudiendo a los lugares donde se alberga a los damnificados. Es también importante recopilar información que brinde una apreciación cultural de los efectos del desastre.

Evaluación: Una evaluación de cómo los organismos asistenciales se han organizado en una red y han asignado prioridades a las necesidades de los damnificados, con el fin de ser capaces de identificar con rapidez las influencias culturales de la comunidad y las influencias psicológicas en los damnificados y los trabajadores de socorro.

PROBLEMAS QUE PUEDEN PLANTEARSE DURANTE LA CONSULTA

Durante la consulta pueden plantearse (y de hecho se hace) problemas que debe resolver el consultor de salud mental encargado de la intervención del programa para las víctimas. A continuación se presentan algunos ejemplos.

Diferencias en la formación profesional

Suele haber diferencias en los sistemas de valores, los antecedentes y la formación de los profesionales que participan en las actividades posteriores al desastre. La falta de familiaridad del personal del organismo asistencial con la metodología de salud mental crea un problema único, que complica el desconocimiento general de los procedimientos de atención en situaciones de desastre. Esta brecha entre el trabajador de sistemas de socorro y los consultores puede levantar barreras enormes en la comunicación.

La colaboración e integración exitosa de diferentes objetivos y técnicas en la atención a las víctimas del desastre dependerán de qué tan satisfactoriamente puedan centrarse el consultor y los trabajadores de socorro en los objetivos simultáneos de ayudar a los damnificados a desarrollar sus habilidades de adaptación, así como a reconstruir y reorganizar sus vidas. Esto puede lograrse ampliando los conocimientos de salud mental y las aptitudes de los trabajadores de socorro.

Grado de responsabilidad en la solución de problemas

El consultor de salud mental debe evaluar el grado de responsabilidad por la solución de problemas que parece apropiado, con base en la tarea a su cargo y los recursos. El consultor puede decidir ofrecer su asesoramiento técnico cuando se lo soliciten, pero no participar de modo permanente. O bien, puede decidir participar de manera más activa, asumiendo las funciones de colaboración a largo plazo en todas las fases de atención a los damnificados e interactuar en muchos niveles.

Coordinación de las intervenciones

La logística de los procedimientos y la incompatibilidad de los horarios pueden complicar aún más la coordinación de los métodos de intervención. En una situación de desastre, donde el tiempo es un factor crítico, aquel que pasa un trabajador de socorro con un consultor de salud mental compite con la intensa demanda del tiempo y los servicios del trabajador por parte de los damnificados. Esta pugna produce una tensión de por sí, aunque las dificultades disminuyen a medida que ambos trabajadores encuentran modos de economizar tiempo y energía.

TIPOS DE CONSULTA

Son dos los tipos de consulta que se prestan con mayor frecuencia después de un desastre:

Consulta de casos (centrada en los damnificados)

La función principal de la consulta de casos es elaborar un plan para ayudar a una determinada víctima del desastre que tiene dificultades de carácter inusual. En algunos casos, el consultor de salud mental indaga personalmente las necesidades psicológicas y sociales del individuo. Los trabajadores de la institución colaborarán más adelante discutiendo el caso con éste.

La consulta de casos centrada en la víctima es la que se necesita con mayor frecuencia en un programa de atención a damnificados. El consultor informa a los trabajadores del organismo de urgencia acerca de la naturaleza de las dificultades y sugiere posibles soluciones para mitigar dichas dificultades.

Por lo general, el trabajador presentará al consultor los detalles del caso. A veces, el profesional de salud mental examina al damnificado, llega a un diagnóstico y hace una recomendación al trabajador del programa. El trabajador traduce los aspectos apropiados de la recomendación en un plan de acción factible en el entorno asistencial.

El siguiente es un ejemplo de una consulta de casos centrada en el damnificado:

 

Una enfermera de la Cruz Roja que trabajaba en el refugio pidió ayuda para tratar a una mujer que no podía tomar decisiones. Se le habían ofrecido varias opciones para el reasentamiento, pero cambiaba de opinión todo el tiempo y no podía decidirse a dejar el refugio. Esta mujer había estado en un desastre anterior y había perdido algunos bienes materiales. Los recuerdos del pasado interferían con su elección de una opción. El consultor de salud mental instruyó a la enfermera acerca del efecto de la ansiedad y los recuerdos de las emociones pasadas en la mujer. Posteriormente, la enfermera decidió que primero necesitaría dedicar algún tiempo a ayudar que la mujer comprendiera sus temores, para que pudiera entender que esta reubicación no sería una repetición de la experiencia anterior. Después de que acalló sus temores, la enfermera pudo proceder con la formulación de los planes de vivienda.

CONSULTA CENTRADA EN EL PROGRAMA

Un segundo tipo de consulta se centra en la elaboración o modificación de los programas de reubicación y los procedimientos administrativos con el fin de prevenir, diagnosticar y tratar de manera oportuna, así como rehabilitar a las personas con trastornos mentales relacionados con el desastre. Los tipos de problemas que se plantean al consultor son variados, pero es probable que se refieran a:

 

• La planificación del programa de urgencia.
• La organización administrativa.
• Los métodos de prestación de servicios múltiples.
• La formulación de políticas de las agencias.
• El reclutamiento, capacitación y utilización del personal de socorro.
• El establecimiento de vínculos con otras instituciones de servicios.

El receptor de la consulta centrada en el programa puede ser un administrador, un grupo de directores de programas (como la Cruz Roja) o un comité (por ejemplo, un grupo de trabajo de funcionarios de gobierno). El tema de la consulta de salud mental sería el programa en cuestión.

El siguiente es un ejemplo de una consulta de casos centrada en el programa:

 

Después de una tormenta marina devastadora que dañó muchos hogares, los damnificados se alojaron en un motel grande, donde se asignó una habitación a familias de tres o cuatro miembros. Se aprobaron sumas fijas de dinero para pagar las comidas en el comedor del motel. Uno de los problemas más graves era la falta de canales de comunicación eficaces entre los organismos asistenciales, los miembros del personal del motel y las familias. Las dificultades se manifestaron en la conducta de los adolescentes, que no tenían ningún medio de transporte. Los actos esporádicos de vandalismo, los robos y la conducta escandalosa empeoraron las relaciones de por sí tensas entre la gerencia del motel y los damnificados. Algunas mujeres empezaron a presentar signos y síntomas de depresión, insomnio, irritabilidad y hostilidad. También hacían demandas poco realistas al personal de servicio. Los consultores de salud mental se trasladaron al motel como miembros de un equipo. Después de pasar varios días reunidos con cada grupo y obtener la información necesaria para analizar y comprender las complejidades del problema, se hizo evidente que el personal del organismo carecía de los conocimientos para comprender y manejar los problemas cotidianos del grupo. Un consultor de salud mental se reunió con el administrador del motel para tratar la dimensión humana del problema. Además, para subsanar el síndrome de “agotamiento” de los trabajadores, la administración cambió los procedimientos y empezó a rotar al personal para que pudiera haber un componente de “descanso y relajamiento” en los horarios de operaciones del personal. El consultor proveyó conocimientos y ayuda para el manejo de actitudes, a fin de solventar la necesidad detectada.

EDUCACIÓN Y COLABORACIÓN

El consultor de salud mental ayuda al reorganizar y reconstruir las vidas de los damnificados y a promover la incorporación de servicios de salud mental en las comunidades devastadas por el desastre. Estos componentes deben tener la finalidad de lograr que se proporcione diagnóstico y tratamiento inmediato de manera oportuna a los damnificados que sufren las consecuencias psicológicas de la calamidad.

El profesional de salud mental será más apto para cumplir la función de consultor y aumentar su potencial como enlace crucial en la red de atención a las víctimas, si el modelo de apoyo se basa en una aplicación integrada de los principios de la atención en situaciones de desastre y las teorías de la conducta psicosocial.

El consultor tiene la oportunidad de organizar actividades educativas cada vez que recibe una solicitud de ayuda en las operaciones de socorro. Todas las actividades colaborativas en las operaciones de atención a los damnificados tienen un elemento de instrucción que se incorpora a fin de ayudar a los trabajadores a solucionar los problemas que tienen en su trabajo. Los trabajadores de socorro se benefician agregando habilidades a su repertorio personal y reduciendo las posibilidades de malos entendidos.

Es este aspecto educativo de instrucción de la colaboración el que convierte a la educación en un método importante de reasentamiento de damnificados. La meta es difundir la aplicación de los conocimientos de salud mental del consultor a las instituciones que seguirán trabajando en la reinstalación de los damnificados, en etapas secuenciales del desarrollo de la conducta de las víctimas.

A fin de ser eficaz al asistir a los trabajadores para que traten los problemas del damnificado, el consultor de salud mental necesita definir y poner límites concretos con el máximo de transferencia de la enseñanza. La razón se halla en el ambiente que generan las crisis, las limitaciones de tiempo, la rotación de personal y los cambios bruscos en las políticas de los programas de asistencia en casos de desastre. Por consiguiente, sería más práctico y eficaz un componente educativo directo, preciso y bien definido que las condiciones más lentas, metódicas y repetitivas típicas del proceso para modificar actitudes, estereotipos y prejuicios de los trabajadores de socorro. Los destinatarios de tales actividades de instrucción son las instituciones de rescate, los miembros del personal de los organismos de atención a damnificados, la comunidad y los grupos cívicos, sociales o políticos en la zona atendida por los organismos de servicios sociales.

INSTRUCCIÓN AL TRABAJADOR DE SOCORRO

La puesta en práctica de las actividades educativas requiere que los consultores de salud mental sean competentes para organizar a la comunidad, comunicarse verbalmente y por escrito, realizar intervenciones terapéuticas y supervisar. Quizás, la habilidad más necesaria sea la de ser un buen maestro, es decir, ser capaz de impartir conocimientos, además de tener métodos o la confianza para comprender la conducta de los damnificados y sus necesidades.

A fin de lograr los objetivos de instrucción, los consultores de salud mental deben confeccionar programas a corto y largo plazo para profesionales y voluntarios. En el periodo que sigue a una catástrofe, los trabajadores de salud mental y de socorro requieren una orientación rápida y flexible justo después del desastre. Tiempo después, se debe elaborar un programa mejor planificado de apoyo e instrucción continuos a los profesionales y voluntarios del programa. El contenido de la instrucción variará según la experiencia, las necesidades concretas y los antecedentes educativos de los que la reciban.

La necesidad primordial de instrucción consiste en la adquisición de conocimientos y la comprensión de las reacciones de los damnificados después de un desastre. Al analizar las fases cronológicas del mismo (preimpacto, impacto y posimpacto), los participantes examinan los tipos de problemas médicos y emocionales que pueden padecer los damnificados en cada fase. La instrucción sobre los conceptos de estrés, pérdida y duelo, sistemas de apoyo social y emocional, así como resolución de crisis y adaptación son decisivos para adquirir competencia para solucionar las consecuencias de los desastres.

ENSEÑANZA AL PÚBLICO

Ésta debe comenzar inmediatamente después del desastre y se debe continuar hasta que termine el proyecto. El énfasis de dicha enseñanza varía con el tiempo. Los objetivos de una campaña de enseñanza al público relacionada con la atención a los damnificados son:

 

• Obtener apoyo generalizado para el programa.
• Reconstruir la comunidad.
• Dar a conocer los servicios disponibles.
• Informar a la comunidad acerca de las actividades y el progreso del programa.

La aprobación y el apoyo de la comunidad son necesarios para la planificación y puesta en práctica eficaces de un programa para damnificados. Además, cuando se inicia un programa, es indispensable difundir información acerca de sus actividades y el sitio en que tienen lugar. Este tipo de información puede asumir diversas formas: orientar al público y a los damnificados sobre el hecho de que ciertos síntomas físicos y emocionales son reacciones normales al estrés después de una catástrofe, y señalar que, si una víctima necesita ayuda, puede llamar a los programas y pedirla al personal.

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