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close this bookLos Desastres Naturales, y la Protección de la Salud (OPS; 2000; 144 paginas) [EN]
View the documentPrefacio
View the documentIntroducción
View the documentAgradecimiento
open this folder and view contentsCapítulo 1. Efectos generales de los desastres sobre la salud
open this folder and view contentsCapítulo 2. Organización del sector salud para la gestión de los desastres
open this folder and view contentsCapítulo 3. Preparación en casos de desastres
open this folder and view contentsCapítulo 4. Mitigación de los desastres en el sector salud
open this folder and view contentsCapítulo 5. Coordinación de las actividades de respuesta ante un desastre y evaluación de las necesidades de salud
open this folder and view contentsCapítulo 6. Manejo de multitud de víctimas
open this folder and view contentsCapítulo 7. La vigilancia epidemiológica y el control de enfermedades
open this folder and view contentsCapítulo 8. Gestión de la salud ambiental
open this folder and view contentsCapítulo 9. Alimentación y nutrición
open this folder and view contentsCapítulo 10. Planificación, diseño y gestión administrativa de los asentamientos y campamentos de refugiados
open this folder and view contentsCapítulo 11. Comunicaciones y transporte
open this folder and view contentsCapítulo 12. Gestión de los suministros humanitarios
close this folderCapítulo 13. Administración de la ayuda humanitaria internacional
View the documentOrganizaciones humanitarias
View the documentLas Fuerzas Armadas
View the documentObtención de ayuda internacional
View the documentCoordinación de la ayuda humanitaria internacional
open this folder and view contentsCapítulo 14. Restablecimiento de los programas de salud normales
View the documentAnexo I. Ejecución de un programa nacional de mitigación de desastres para hospitales
View the documentAnexo II. SUMA - Sistema de administración de suministros humanitarios
View the documentAnexo III. Ayuda humanitaria internacional para el sector salud
View the documentAnexo IV. Organizaciones externas que proporcionan ayuda humanitaria en salud
View the documentBibliografía seleccionada y fuentes de información en línea
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Organizaciones humanitarias

Las organizaciones que proporcionan ayuda humanitaria externa en caso de emergencia pertenecen a distintas categorías: gobiernos extranjeros, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales (véase el Anexo IV).

Agencias gubernamentales

Los países de América Latina y el Caribe actúan con mayor frecuencia como proveedores de ayuda humanitaria que como receptores de esta. Cuando ocurre un desastre, se produce una demostración de solidaridad entre los países que comparten similares culturas y vulnerabilidad ante los peligros.

Cualquier país debe considerar como prioridad política convertirse en un donante eficaz, en lugar de contribuir a la confusión con iniciativas ilógicas desde un punto de vista técnico u operativo. En las Américas, los ministerios de salud han adoptado políticas regionales con este fin (véase el Anexo III). Los criterios básicos consisten en evitar donaciones no solicitadas (alimentos, ropa, etc.) y consultar tanto al ministerio de salud del país afectado como a la OPS/OMS.

Hay también muchos países desarrollados que ofrecen una ayuda generosa bilateral a otros que han sido asolados por los desastres. La mayoría de los países donantes disponen de departamentos especiales u oficinas de ayuda humanitaria. Entre los organismos bilaterales o multilaterales más importantes que actúan en las Américas se encuentran la Oficina de Asistencia al Exterior en Casos de Desastre, de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (OFDA/AID, que dirige un amplio programa de mitigación, preparación y respuesta a los desastres, la División de Ayuda Humanitaria Internacional de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (IHA/CIDA), el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID), y la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Unión Europea (ECHO), cuyos presupuestos y programas son los más extensos de todo el mundo. El Japón y otros países europeos proporcionan tradicionalmente una generosa ayuda humanitaria bilateral a América Latina y el Caribe.

Organizaciones internacionales

Agencias de las Naciones Unidas

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), es la responsable de alertar a la comunidad internacional y de coordinar la correspondiente respuesta humanitaria después de todo tipo de desastre. Además de su función, la OCHA puede proporcionar también el Equipo de Evaluación y Coordinación de Desastres de las Naciones Unidas (UNDAC) que ayude a hacer una evaluación general de las necesidades y de la coordinación en el nivel local durante la fase inicial de la ayuda. En las Américas existe un equipo regional de la UNDAC formado por personal cualificado y especialmente adiestrado procedente de los países miembros de la OPS. Este equipo coordina estrechamente sus actividades con el equipo de desastres de la OPS/OMS que se pone en funcionamiento inmediatamente después de ocurrido un desastre. En caso de terremotos importantes que afecten a zonas urbanas, la OCHA coordina asimismo la remisión de equipos de búsqueda y rescate procedentes de distintos países, con el fin de evitar las frecuentes duplicaciones y lagunas de las actividades de rescate. Por último, la OCHA coordina el ocasional despliegue multilateral de activos militares procedentes de los países cooperantes. El grupo encargado de la coordinación cívico-militar es la Unidad Militar y de Defensa Civil (MCDU) de la OCHA, que hace énfasis en el uso de los activos militares para operaciones lideradas por Naciones Unidas.

El mandato de OCHA se limita a la respuesta humanitaria. En el sistema de Naciones Unidas, la responsabilidad global de la preparación y mitigación fue asignada al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como parte de la integración de la gestión de desastres en el proceso del desarrollo.

En el nivel nacional, el equipo de manejo para los desastres, de la ONU, está formado por representantes de todas las agencias del sistema de las Naciones Unidas que, en las Américas, incluye a la OPS/OMS. Este equipo está dirigido por el coordinador de las Naciones Unidas en el país, que suele ser el Representante residente del PNUD. En algunos países, el equipo está integrado por representantes de los gobiernos donantes y de las organizaciones no gubernamentales. El objetivo del equipo consiste en ofrecer un enfoque y la colaboración coordinada y multisectorial a las autoridades del país afectado.

En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud es el punto central de los sistemas de las Naciones Unidas e interamericano para coordinar los aspectos sanitarios de las emergencias y de la ayuda humanitaria. Sin embargo, sus prioridades no consisten en sustituir a los recursos locales ni en proporcionar ayuda material exterior, sino en reforzar la capacidad de cada país mediante la preparación y el adiestramiento para que todos los países puedan responder por sí mismos a las emergencias sanitarias y a los desastres. En caso de desastre, la OPS/OMS proporciona cooperación técnica en lo que se refiere a la evaluación de las necesidades sanitarias, a la formulación de las prioridades de ayuda sanitaria externa y a la coordinación de la respuesta externa en cuanto a la ayuda médica y de salud pública. Aunque la OPS/OMS es un organismo de cooperación técnica, puede proporcionar directamente suministros humanitarios, administrar los proyectos e iniciativas de salud pública y ofrecer servicios operativos en el caso de que no haya otras agencias que estén en disposición de hacerlo. Entre los servicios técnicos habitualmente ofrecidos se encuentran la movilización de expertos para la administración de los suministros humanitarios (para una descripción de SUMA, el Sistema de Administración de Suministros Humanitarios, véanse el Capítulo 12 y el Anexo II).

Organizaciones regionales y subregionales de las Américas

Durante los años noventa, se establecieron varias organizaciones subregionales relacionadas con los desastres. La descentralización de la gestión de desastres de los niveles globales a los regionales está permitiendo llevarla a cabo desde lugares más cercanos a cada país. Con mucho, la cooperación entre países vecinos es preferible al enfoque internacional tradicional.

La Organización de Estados Americanos (OEA) es una organización regional que presta apoyo a sus países miembros en cuanto a la evaluación de su vulnerabilidad a los peligros naturales y a la mitigación de los efectos de los desastres. El FONDEM (Fondo de Emergencia) es un mecanismo establecido en el sistema interamericano para la coordinación de la respuesta humanitaria entre las misiones permanentes de la OEA, el Secretariado de la OEA, la OPS/OMS, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras organizaciones con sede central en Washington, D.C. El secretariado de la OEA ofrece también ayuda técnica para la evaluación del riesgo en la planificación del desarrollo y la formulación de proyectos, así como para la reducción de la vulnerabilidad a los peligros.

Después de la experiencia sobre huracanes acumulada en el Caribe durante los últimos decenios y la conclusión del Proyecto Pan Caribeño de Preparación y Prevención de los Desastres, en 1991, los gobiernos del área del Caribe reconocieron la necesidad de establecer un mecanismo regional permanente para coordinar las actividades de la gestión regional para los desastres. En 1991 se estableció la Agencia Caribeña de Emergencia y Respuesta a los Desastres (CDERA) gracias al acuerdo entre los presidentes de gobierno de la Comunidad del Caribe. CDERA está formada por 16 países y tiene su sede central en Barbados. Su función principal consiste en coordinar la respuesta ante cualquier desastre que afecte a los estados miembros y trabajar con dichos países para fortalecer su capacidad para la gestión de desastres.

En América Central, el impulso para la integración entre los países dio lugar a la creación del Sistema para la Integración Centro Americana (SICA) en 1991. En su reunión de 1994, los presidentes de los países de América Central acordaron convertir el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC) en una organización oficial dentro del SICA, con sede en Panamá. El CEPREDENAC trabaja desde 1988 para aumentar la capacidad de las instituciones centroamericanas en la reducción de la vulnerabilidad frente a los desastres. Los gobiernos de los países miembros de América Central asumieron la tarea de promover la reducción de los desastres en la región mediante el intercambio de información, el desarrollo de enfoques comunes del análisis del problema y el diseño de estrategias regionales para reducir la vulnerabilidad a los desastres.

En los países andinos, la cooperación regional en cuanto a los aspectos de salud se formalizó en el Acuerdo Hipólito Unanue, firmado en 1971. Las estrategias encaminadas a reducir el efecto de los desastres en el sector salud son tema de las reuniones anuales de los ministros de salud de los países participantes.

Organizaciones no gubernamentales

En todo el mundo, varios miles de organizaciones no gubernamentales se dedican total o parcialmente a la ayuda humanitaria internacional, a los derechos humanos o a la salud, y proporcionan material, experiencia o, en algunos casos, dinero. En el marco internacional existen varias asociaciones de organizaciones no gubernamentales (véase el Anexo IV):

 

• El Consejo Internacional de Organizaciones Voluntarias (International Council of Voluntary Agencies, ICVA), con sede en Ginebra.

• InterAction, un consorcio de organizaciones no gubernamentales estadounidenses radicado en Washington, DC, que trata de establecer normas básicas y promocionar las mejores prácticas de ayuda humanitaria,

• El Comité Rector para Respuestas Humanitarias (The Steering Committee for Humanitarian Response), un grupo de trabajo antiguo e influyente radicado en Ginebra y formado por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, CARE International, Caritas Internacionalis, los Servicios Católicos de Ayuda, la Lutheran World Relief, Médicos Sin Fronteras Internacional, OXFAM y el Consejo Mundial de Iglesias.

• Organizaciones de Voluntarios en Cooperación para Emergencias (Voluntary Organizations in Cooperation in Emergencies, VOICE), un consorcio de agencias europeas dedicadas a las emergencias y radicada en Bruselas; representa a las agencias europeas ante la ECHO.

Muchas de estas organizaciones se financian a partir de las contribuciones de la población general, aunque cada vez reciben más financiación gubernamental y, en consecuencia, dependen más de esta.

Los enfoques de las organizaciones no gubernamentales en relación con la ayuda humanitaria y las contribuciones sanitarias que pueden hacer son muy variables. Las más grandes y con mayor experiencia, y las que están ya comprometidas con el desarrollo de los países afectados, tienden a conocer mejor la naturaleza de los problemas, y solo dan ayuda después de un desastre una vez identificadas las necesidades. Entre las organizaciones con mayor experiencia se encuentran las sociedades nacionales de la Cruz Roja y la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, con sede en Ginebra, que son las más activas en la obtención de ayuda después de los desastres. Médicos Sin Fronteras también ha logrado una sólida reputación por su competente y eficaz respuesta en relación con la salud pública.

Las organizaciones sin compromiso previo con el país afectado suelen tener menos conocimiento de los problemas del país y, a veces, mantienen ideas equivocadas sobre las necesidades creadas por el desastre. De esta forma, pueden ocasionar mayor presión en el gobierno local, al exigir apoyo operativo (por ejemplo, transporte) que podría ser mejor aprovechado por otra organización.

Además, las “organizaciones ad hoc” (las establecidas de una manera formal o informal ante un desastre determinado por personas bienintencionadas pero inexpertas en la respuesta) pueden suponer una carga importante para los recursos operativos y la paciencia del gobierno del país afectado. Suelen ser la fuente principal de donaciones no solicitadas e inútiles que atascan la cadena logística.

Desde un punto de vista operativo, las organizaciones no gubernamentales suelen ser más flexibles y se considera que responden de forma más directa a las necesidades de las personas que las agencias, de mayor tamaño, de la ONU. Por esta y otras razones, los países donantes prefieren cada vez más canalizar su material de ayuda y su apoyo económico a través de sus organizaciones no gubernamentales nacionales que a través de las agencias multilaterales. Los servicios de salud de los países afectados por los desastres deben conocer esta tendencia y ajustarse a ella.

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