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close this bookEnfermería en Desastres - Planificatión, Evaluación e Intervención (1985; 419 paginas)
View the documentColaboradores
View the documentPrólogo
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open this folder and view contents1. Antecedentes y perspectiva histórica
open this folder and view contents2. Prioridades en la valoración rápida de las víctimas
open this folder and view contents3. Atención y selección en la escena del desastre
open this folder and view contents4. Toma de decisiones en una instalación en donde se atienden casos agudos
open this folder and view contents5. El paciente con traumatismos en el escenario del desastre
open this folder and view contents6. La mujer embarazada que sufrió traumatismos
open this folder and view contents7. Asistencia a las víctimas de radiación
open this folder and view contents8. Aspectos psicológicos de las situaciones de desastres
open this folder and view contents9. Establecimiento y manejo de un albergue*
open this folder and view contents10. Enfermería comunitaria durante un desastre
open this folder and view contents11. Diseño y desarrollo de programas de enseñanza para casos de desastre
open this folder and view contents12: Planificación de simulacros, de situaciones con saldo masivo de víctimas
close this folder13. Planificación contra desastres: Valoración y empleo de recursos comunitarios
View the documentParticipación de las enfermeras
View the documentPrincipios de planificación
View the documentCaracterísticas de organización
View the documentPrincipales organizaciones de auxilio
View the documentGrupos y conductas comunitarios
View the documentPlanificación y colaboración
View the documentDifusión y comunicación
View the documentPreparación individual
View the documentResumen
View the documentReferencias
View the documentApéndice 13-A: Auxilio internacional en desastre: Organismos de la ONU
View the documentApéndice 13-B: Auxilio internacional en desastre: Organizaciones de voluntarios
View the documentApéndice 13-C: Auxilio internacional en desastres: Organizaciones gubernamentales
View the documentApéndice 13-D: Organizaciones de auxilio en desastres: Información en torno a servicios
open this folder and view contents14. Planificación para casos de desastres y otros aspectos administrativos en situaciones masivas extremas
open this folder and view contents15. Implicaciones legales de la práctica asistencial en un desastre de grandes proporciones
View the documentApéndice A: Manejo de materiales peligrosos en un desastre
 

Planificación y colaboración

La planificación local es importante debido a que la comunidad necesita depender por completo de sus propios recursos durante las fases iniciales de una catástrofe. Los recursos exteriores que necesitan tiempo para llegar son movilizados más bien después que se han agotado los recursos de la localidad.

La propia comunidad puede evaluar la posibilidad de un desastre; por ejemplo, en algunas áreas geográficas particulares surgen con mayor frecuencia terremotos, calamidades e inundaciones por tal motivo, cabe prever los posibles efectos e identificar recursos de suma importancia. La Tabla 10-1 en el capitulo 10 señala los principales efectos ambientales que tienen los desastres naturales. Tales consecuencias son modificadas por factores como densidad de población, tipo de construcciones y grado de preparación de la comunidad. Las posibles necesidades resultantes de una calamidad deben ser proporcionales a los recursos existentes.

Las pautas para establecer prioridades y disponer recursos pueden asentarse por escrito, para de allí iniciar medidas de solicitud de auxilio al exterior. La responsabilidad de tareas especificas es definida y asignada por los siguientes factores u organismos:

• legislación, regulaciones y normas
• acuerdos o resoluciones
• declaraciones de conocimiento
• practicas acostumbradas.

Acuerdos de coordinación

Los acuerdos se concertan para el intercambio y la asignación de servicios, personal, equipo y abastos. Por lo común adoptan la forma de una respuesta de auxilio mutuo en que un gobierno local auxilia a otro con base en un plan predeterminado y dentro de limites legalmente definidos.16

Las organizaciones de voluntarios a menudo establecen acuerdos mutuos de colaboración o declaraciones de concertación. A pesar de tener naturaleza muy general establecen un vinculo con otras organizaciones de igual índole. Los grupos de voluntarios también pueden celebrar acuerdos para integrar sus servicios con los de instituciones gubernamentales.

Tal esfuerzo de colaboración comienza con la tase previa al desastre y continúa durante cl proceso de recuperación. La coordinación es más compleja y más critica con la presión de la emergencia.

Problemas de Distribución

Los problemas de distribución son comunes en un desastre por el trastocamiento de la vida comunitaria, la reubicación de instalaciones, como albergues, campamentos, servicios médicos y los depósitos de cadáveres; para casos de urgencia puede adoptar proposiciones razonables. Así pues, es de gran importancia la planificación y la coordinación para minimizar los problemas de distribución de abastos, agua, alimentos, víctimas y personal. En el capitulo 10 se comentaron la escasez y distribución de alimentos.

Distribución de los Heridos

Durante algunas situaciones de urgencia que no alcanzan las proporciones de desastre, los heridos son normalmente distribuidos al departamento más cercano de urgencias, o bien transportando a la persona con algún tipo de lesión especial a la institución que prodiga esta clase de atención. Por ejemplo, puede ser necesario llevar a una persona con múltiples heridas masivas a un hospital que cuente con una unidad de traumatología, aún cuando no sea esta la institución mas cercana.

En una situación de desastre con innumerables lesionados, dichos criterios no son suficientes y a veces agravan las tasas de morbilidad y mortalidad. Los hospitales más cercanos se saturan pronto, y en este caso se necesita llevar a los pacientes a sitios más distantes para que reciban atención definitiva. En consecuencia es necesario en ocasiones llevar a quienes tienen lesiones complejas o múltiples a instituciones muy lejanas, para lograr así la estabilización adecuada.

La distribución de las víctimas heridas o lastimadas se ha concebido a gran escala en varios esfuerzos de auxilio en desastres como el de Nicaragua, en 1972,7 y en Guatemala en 1976.17 Allí, la información en torno al número de camas de hospital disponibles fue hecha como parte de un programa de supervisión de mayores proporciones. Se creo además un sistema de transporte de pacientes a diferentes hospitales, al igual que de coordinación de los servicios médicos.

Butman18 ha sugerido un concepto de selección para distribuir a las víctimas, dicho concepto, en la figura 13-2, se basa en una situación urbana que es frecuente en muchos países, en especial en Estados Unidos, en el cual uno o dos hospitales suelen estar en un radio que una ambulancia puede recorrer de 5 a 25 minutos. Se ha dado en llamarles "hospitales cercanos". Existe un grupo mayor de hospitales, muy "lejanos", para los cuales el viaje dura 45 a 60 minutos. En este sistema, los hospitales cercanos reciben a todos los lesionados para evaluación y estabilización. Las ambulancias en el sitio del desastre transportan únicamente a los hospitales cercanos, e igualan el número de pacientes de cada institución en la medida de lo posible.

Los hospitales cercanos no admiten por lo común a sus pacientes en sus pabellones como lo harían en circunstancias normales. Lo que hacen es estabilizar, volver a evaluar y transportar selectivamente a los heridos a hospitales lejanos, para que éstos reciban un tratamiento adecuado. Los hospitales cercanos transmitirán información a los lejanos respecto al volumen y flujo de pacientes; por su parte, las ambulancias que normalmente sirven a los hospitales lejanos transportan a los pacientes desde las instituciones cercanas. Para ayudar en la distribución de abastos, se puede recurrir a las mismas ambulancias para llevar material médico en el viaje de regreso.

El sistema anterior semeja las técnicas militares de tratamiento de un gran numero de víctimas y la coordinación de niveles de atención médica, pues obliga a una nueva evaluación y estabilización en un entorno adecuado lejos del desastre. Además distribuye la carga de trabajo y aminora la responsabilidad de cada grupo a un nivel real, mejorando con ello la calidad de la asistencia.

Distribución de Abastos

En el sitio del desastre, la necesidad de material médico se corresponde con la distribución de pacientes ya que el tipo y el número de víctimas son los que rigen la cantidad de fármacos, apósitos y equipo necesario. También se necesitan repuestos de recetas pérdidas, fármacos de tipo "popular" de autoadministración (que se distribuyen sin receta), material de primeros auxilios casero y vacunas para posibles inmunizaciones.

Una revisión rápida dentro del área de desastre puede indicar que se necesitan a veces abastos que son "imperecederes". Por ejemplo, se advirtió que en Managua Nicaragua había abastos por un millón de dólares para uso inmediato, aunque supuestamente el sismo había destruido todos los depósitos de bienes y materiales.19 Los programas de supervisión a menudo incluyen la evaluación de los abastos médicos necesarios; es importante que su funcionamiento corra parejo con la revisión de los bienes disponibles, para extender así la coordinación a nivel regional o nacional.

En ocasiones la distribución y coordinación de los abastos médicos adopta proporciones enormes. En grandes desastres pueden llegar al sitio de la catástrofe toneladas de material no seleccionado ni solicitado. Los donativos de este tipo merman las horas de trabajo del personal y el uso de equipo necesario para las tareas propias de auxilio. Muchas veces se acumulan y quedan sin usar. Una de las funciones de las que se encargo el gobierno estadounidense en las medidas de auxilio a Nicaragua fue establecer un depósito de abasto y material medico para superar este problema. Tal punto de concentración incluyó 23 grandes tiendas, que se utilizaron para identificar, seleccionar y preparar material y equipo médico donado para su distribución.7

Las enfermeras a menudo se hallan en una situación que les permite reunir datos y brindar información sobre el material médico necesario. Siempre que sea posible, deben aconsejar que no se reciban donativos no solicitados. Los que lleguen, deben ser canalizados a un punto de concentración. También hay que impedir que el personal se dedique a manejar el exceso de abastos cuando su trabajo sea necesario para la atención de los pacientes.

Las enfermeras afiliadas a organizaciones que preparan material para donación deben seguir estas pauta

• Señalar con anticipación los envíos
• Enviar únicamente el material solicitado
• Etiquetar todos los recipientes en forma sencilla con tinta indeleble y en un segundo lenguaje, si es necesario, con datos claros de su destino y sin abreviaturas.
• Establecer un código de color para todos los recipientes: rojo para alimentos azul para ropas y artículos caseros y verde para material y equipo médico
• No deben enviarse artículos perecederos o cáducos.

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