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close this bookEnfermería en Desastres - Planificatión, Evaluación e Intervención (1985; 419 paginas)
View the documentColaboradores
View the documentPrólogo
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open this folder and view contents1. Antecedentes y perspectiva histórica
open this folder and view contents2. Prioridades en la valoración rápida de las víctimas
open this folder and view contents3. Atención y selección en la escena del desastre
open this folder and view contents4. Toma de decisiones en una instalación en donde se atienden casos agudos
open this folder and view contents5. El paciente con traumatismos en el escenario del desastre
open this folder and view contents6. La mujer embarazada que sufrió traumatismos
open this folder and view contents7. Asistencia a las víctimas de radiación
open this folder and view contents8. Aspectos psicológicos de las situaciones de desastres
open this folder and view contents9. Establecimiento y manejo de un albergue*
open this folder and view contents10. Enfermería comunitaria durante un desastre
open this folder and view contents11. Diseño y desarrollo de programas de enseñanza para casos de desastre
open this folder and view contents12: Planificación de simulacros, de situaciones con saldo masivo de víctimas
open this folder and view contents13. Planificación contra desastres: Valoración y empleo de recursos comunitarios
close this folder14. Planificación para casos de desastres y otros aspectos administrativos en situaciones masivas extremas
View the documentPlanificación de las medidas contra desastres (P1)
View the documentPublicación del plan contra desastres (P2)
View the documentPreubicar abastos y materiales (P3)
View the documentPractica del plan (P4)
View the documentEvaluación de ejecución
View the documentResumen
View the documentReferencias
View the documentLecturas recomendadas
open this folder and view contents15. Implicaciones legales de la práctica asistencial en un desastre de grandes proporciones
View the documentApéndice A: Manejo de materiales peligrosos en un desastre
 

Publicación del plan contra desastres (P2)

Sencillez del Plan

Según una anécdota, Napoleón tenía como ayudante a un simplón (a veces llamado su idiota) cuya única tarea era ser la primera persona que recibía todas las ordenes militares antes de ser enviadas por la cadena de mando. Si él no entendía una orden, ésta no se propagaba; inclusive se le modificaba o redactaba en otra forma hasta que el tonto pudiera entenderla.

Hay mucho por decir de la utilidad de que el plan contra desastres sea redactado de manera sencilla. Un plan de mil páginas que se ocupe de todas las circunstancias concebibles seguramente no será leído y redundará en perjuicio del hospital. Una de las condiciones de la buena planificación es asegurar que el plan sea inteligible, general y práctico. Los encargados de las auditorías hospitalarias rápidamente detectan cuando un plan es viable, o si es simplemente decorativo, es decir, que está hecho para despertar la mejor impresión en el momento oportuno.

Creación del Plan del Hospital

La enfermera lectora ha llegado al punto, en el proceso de planificación, en que conoce sus necesidades, tiene una idea adecuada de las suposiciones y entiende el concepto en que estarán las operaciones y el valor de la sencillez. ¿Qué factor queda por considerar antes de plasmar por escrito el plan? Un aspecto que merece consideración es acercarse a otros hospitales semejantes y pedir copias de sus planes contra desastres. Muchos de ellos tienen la mejor disposición para compartirlos y de hecho se sienten orgullosos de sus esfuerzos en este sentido. Sin duda los planes de hospitales de tamaño y sitio semejantes deben estimular el análisis y la reflexión, despertar ideas nuevas y ampliar el horizonte para el proceso de planificación. (Véase también el Capitulo 4.)

Formas de crear técnicas de notificación

Uno de los planes secundarios del plan central debe comprender las técnicas con que cuenta la institución para alertar y avisar al personal. La razón para que este plan secundario esté inmediatamente después del central, es la necesidad de revisar y actualizar constantemente en los directorios de alertamiento y notificación. Números telefónicos, personal y direcciones cambian incluso en el entorno laboral más estable. Es necesario cotejar a nivel departamental, de servicio o actividad cuando menos cada tres meses, los directorios de alertamiento y notificación para asegurar que son exactos.

Las técnicas de alertamiento y aviso del personal durante horas laborales y después de este lapso, deben definir los planes y responsabilidades del hospital. El plan como mínimo debe cubrir los siguientes aspectos:

• instrucciones de autentificación para el miembro del personal que recibe la alerta inicial de un desastre, para luego transmitirla al hospital
• la importancia de registrar el nombre y el número telefónico del informante
• la importancia de investigar en mayor detalle los aspectos, el sitio, la forma y el momento en que ocurra el desastre
• la importancia de recabar la mayor información posible en torno al número y naturaleza de las víctimas
• la importancia de verificar la información telefónica inicial por medio de llamadas de corroboración a la fuente de información (La mayor parte de las falsas alarmas telefónicas suelen ser hechas a instituciones poco expertas; es la que se refiere a las bombas.)
• la importancia de trasmitir rápidamente la información a la persona autorizada para activar los métodos de alerta y el plan de desastre
• la importancia de avisar rápidamente al personal clave por medio de directorios

Es muy recomendable utilizar directorios telefónicos idóneos para alertar al personal clave, en especial durante las horas laborales. Muchas instituciones utilizan tales directorios, y el formato más difundido es el del directorio "en cascada" (Fig. 14-1). La ventaja del alertamiento en cascada es que, utilizándolo de manera adecuada, permite la transmisión rápida de información a un gran numero de personas. En el ejemplo, Jones inicia el proceso de alertamiento llamando a Slever y McKnight, quienes a su vez alertan a dos personas más. Se ha llamado este proceso efecto en cascada porque cada persona nueva inicia otras cadenas de información.


FIGURA 14-1 Muestra de un rol para llamadas de alerta (formato en cascada)

Para asegurar que un directorio funciona adecuadamente, deben seguirse tres normas básicas:

1. Es necesario no romper la cadena. Si es imposible comunicarse con una persona que debe recibir la alerta, el informante debe establecer contacto con la siguiente persona en jerarquía. Él le señalará el nombre de la persona a la que no pudo avisar para pasar esta información a toda la cadena y que, por último, vuelva al punto de origen. Por ejemplo, Slever, que no pudo hacer contacto con Rover, llama a Armstrong y le transmite el mensaje de alerta, y también se le avisa a Armstrong que transmita la información de que no se pudo avisar a Rover (véase la Figura 14-1).
2. El punto de origen completa el proceso de alertamiento. Una vez terminado el proceso, la persona de la cual partió el mensaje de alerta debe ser la última con quien las demás hagan contacto. Por ejemplo, Jones inicia el proceso de aterramiento al entrar en contacto con Slever y McKnight. Al terminar el proceso Jones debe recibir llamadas de Armstrong, Rodney, Duffel y Riley, quienes le indicarán que se ha llevado a buen término el proceso. Jones también debe recibir información de la última persona en cada cadena con, respecto a cualquiera de los miembros que no pudo ser avisado (véase Fig. 141)
3. La práctica frecuente conduce a la perfección. Los directorios de alertamiento deben estar al corriente y cada miembro conservar una copia de él, en su hogar para asegurar una respuesta inmediata.

Planes secundarios funcionales e individuales

Una de las ventajas de un plan centralizado contra desastres, con planes secundarios individuales y funcionales al nivel de cada departamento, servicio o actividad es la participación de toda la organización en el proceso de planificación. En la misma forma que la coordinación al nivel de alto mando debe intervenir en el plan central, también cada jefe de departamento, servicio y actividad debe involucrarse con sus anexos respectivos del plan central. Estos planes secundarios deben cubrir aspectos de organización y funcionamiento de la operación en cualquier tipo de desastre externo o interno.

El número de planes secundarios o (subplanes) varía de una institución a otra, y depende en parte de la organización del hospital. Sin embargo, el mínimo común es separar en anexos los de áreas funcionales de mando, administración, servicios profesionales, enfermería, radiología, patología, farmacia, abastos y servicios, administración y servicio de alimentación del hospital. De manera similar los subplanes se estructuran era diversos formatos pues no hay una sola forma estandarizada para estructurarlos.

A pesar de todo lo dicho una prueba adecuada para saber si el subplan de enfermería es satisfactorio, es plantearse la pregunta siguiente: ¿el anexo detalla y contesta planteamientos como el quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo de las actividades de enfermería?

Dotación de Personal para el Plan Central y los Subplanes

El personal perteneciente a los subplanes individuales debe provenir de los departamentos, servicios o niveles de actividad que intervengan en las maniobras de auxilio. Obviamente, existe ya gran interdependencia entre dichos elementos en la vida diaria, pero esta situación se intensifica y ahonda en grado sumo durante un desastre. En suma, los subplanes deben ampliar y mejorar el aspecto básico del plan central.

Es importante también la coordinación del plan contra desastres con oficinas comunitarias externas como otros hospitales dentro del grupo humano, autoridades encargadas de cumplir la ley, departamentos de bomberos y autoridades de la defensa civil. Es necesario solicitar a todas estas organizaciones comentarios y sugerencias. Tal intento de coordinación por lo común genera excelentes resultados, ya que la coordinación externa del plan propicia el diálogo entre la institución médica y otras organizaciones e instituciones comunitarias con las cuales habrá que colaborar en un desastre. Aún más, la revisión mutua de los planes incrementa las posibilidad de detectar y corregir cualquier deficiencia. El resultado final será el mejoramiento de los planes y subplanes.

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