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close this bookEnfermería en Desastres - Planificatión, Evaluación e Intervención (1985; 419 paginas)
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open this folder and view contents1. Antecedentes y perspectiva histórica
open this folder and view contents2. Prioridades en la valoración rápida de las víctimas
open this folder and view contents3. Atención y selección en la escena del desastre
open this folder and view contents4. Toma de decisiones en una instalación en donde se atienden casos agudos
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open this folder and view contents6. La mujer embarazada que sufrió traumatismos
open this folder and view contents7. Asistencia a las víctimas de radiación
open this folder and view contents8. Aspectos psicológicos de las situaciones de desastres
open this folder and view contents9. Establecimiento y manejo de un albergue*
open this folder and view contents10. Enfermería comunitaria durante un desastre
open this folder and view contents11. Diseño y desarrollo de programas de enseñanza para casos de desastre
open this folder and view contents12: Planificación de simulacros, de situaciones con saldo masivo de víctimas
open this folder and view contents13. Planificación contra desastres: Valoración y empleo de recursos comunitarios
open this folder and view contents14. Planificación para casos de desastres y otros aspectos administrativos en situaciones masivas extremas
close this folder15. Implicaciones legales de la práctica asistencial en un desastre de grandes proporciones
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View the documentApéndice A: Manejo de materiales peligrosos en un desastre
 

Definición de las normas de la practica asistencial

No existe una ley que determine de manera especifica los alcances de la práctica asistencial en su relación con las situaciones de desastre. Sin embargo, puede echarse mano de otras fuentes para definir las directrices de las enfermeras que pueden formar parte de un grupo de auxilio en desastres, o bien, que de manera inesperada sean requeridas para atender a las víctimas de una calamidad. Tales pautas o directrices pueden derivarse de las siguientes fuentes:

• leyes que rigen la práctica asistencial
• opiniones de los procuradores generales
• acuerdos de asociaciones
• normas de organizaciones profesionales
• práctica y costumbres
• ley común

Leyes de la práctica asistencial en los estados

El código que se encuentra más a la mano para determinar tales pautas son las leyes estatales en torno a la práctica asistencial. Sin embargo, el lenguaje empleado allí es tan general al punto de que resulta vago, y no pocas veces ambiguo. Por ejemplo, la Missouri Nurse Practice Act7 establece que

la enfermería profesional es la ejecución, a cambio de una remuneración, que requiere formación especializada sustancial, así como criterio y el dominio de procedimientos con base en el conocimiento y la aplicación de principios derivados de las ciencias biológicas, física, social y asistencial, incluyendo, pero no limitándose a:

(a) Responsabilidad por toda instrucción proporcionada en torno al cuidado de la salud, así como por la prevención de enfermedades en la persona del paciente y la de los miembros de su familia; o
(b) Evaluación, diagnóstico asistencial, cuidados y asesoría a personas enfermas, heridas o con alteraciones en los procesos normales de la salud; o
(c) La administración de medicamentos y tratamientos tal y como son prescritos por una persona licenciada para tal efecto; o
(d) La coordinación y asistencia en la ejecución de un plan de cuidados asistenciales en colaboración con los miembros de un grupo asistencial y médico; o
(e) La instrucción y supervisión por parte de otras personas en la ejecución de cualquiera de los anteriores.

Esta definición permite a las enfermeras realizar tareas no específicas (como evaluación, coordinación e instrucción), si bien proscribe de su práctica toda diagnosis médica. No obstante, nos sirve de muy poco para señalar lo que una enfermera puede hacer durante un desastre. Por ejemplo, ¿podría considerarse como diagnóstico la administración de una venoclisis IV en un paciente con quemaduras de tercer grado? Las leyes no responden a tales interrogantes. Por lo demás, un vistazo a las demás leyes que rigen la práctica asistencial revelan que ésta no se define sino en términos demasiado generales, esto es, observación del paciente, registro de información y aplicación de las órdenes de tratamiento emitidas por los médicos.8 Las legislaturas de algunos estados, como Connecticut, han revisado esta clase de leyes y proporcionado a las enfermeras directrices más claras. La Connecticut Nurse Practice Act otorga a la enfermera el derecho de diagnosticar, instruir, referenciar y colaborar con otros profesionales al brindar servicios asistenciales.

Opiniones de los procuradores generales

Una segunda fuente de pautas la constituyen las opiniones de los procuradores general de los estados. A menudo surgen interrogantes de tipo jurídico por las que los comités estatales de enfermeras no pueden responder en sus facultades; es entonces que se recurre a la opinión del procurador general de la entidad. Se ha dicho, a modo de critica a tales opiniones, que, en virtud de la naturaleza cambiante del campo asistencial, la interpretación legal de las leyes de la práctica de la enfermería están muy a la zaga de las realidades de la asistencia.

Acuerdos de asociaciones

La tercera fuente de directrices son los acuerdos de asociaciones. A diferencia de las opiniones del procurador general, los acuerdos de asociaciones no son consideradas como opiniones jurídicas. No obstante, estos acuerdos pueden servir como evidencia para las personas empeñadas en probar que sus acciones se encuentran dentro de los alcances de su profesión. Dicho sea de otro modo, la enfermera puede recurrir a los acuerdos realizados entre asociaciones profesionales de su especialidad para demostrar que todo lo hecho estaba dentro de las normas aceptadas.

Normas de organizaciones profesionales

La cuarta fuente de pautas son las normas promulgadas por las organizaciones profesionales. Aunque la American Nurses’ Association no ha publicado ano los estándares de la asistencia durante desastres, la División on Medical Surgical Nursing Practice, así como la Emergency Department Nurses’ Association han creado ciertas normas al respecto que señalan las áreas y destacan los alcances de las actividades asistenciales.9 Debido a que los desastres suelen generar emergencias, y las enfermeras de emergencias, a su vez, son llamadas a colaborar, convendrá familiarizarse con las normas de asistencia para desastres.

Dichas normas señalan que "la extensión de la práctica de la enfermería de emergencias comprende actividades que se dirigen a problemas de salud con diversos grados de complejidad. Los estados fisiológicos o psicológicos rápidamente cambiantes pueden constituir una amenaza a la vida, por lo que será necesario efectuar evaluaciones, intervenciones, verificaciones y cuidados de apoyo en estos casos. El apoyo a la vida, la instrucción sanitaria y la referencia son unos cuantos entre los diversos papeles y responsabilidades de la enfermera".9

La norma III de la American Nurses' Association para asistencia de emergencias9 conforma algunas metas:

Las metas de los cuidados asistenciales de emergencias son la evaluación expedita del problema que presenta la persona, así como la intervención definitiva apropiada, dentro de los parámetros legales constituidos, dirigidos a la estabilización fisiológica y/o emocional. Si tales metas son alcanzadas, la enfermera podrá observar los siguientes resultados:

(1) el estado fisiológico y/o emocional de la persona ha sido estabilizado
(2) la persona es remitida para un seguimiento apropiado
(3) la persona o parte responsable demuestra conocer la naturaleza y la importancia de dicho seguimiento.
(4) la persona se halla libre de todo efecto colateral resultante de la intervención asistencial proporcionada

Las siete normas destacadas por la American Nurses’ Association para la asistencia durante emergencias proporcionan tanto pautas como límites para la práctica asistencial en situaciones como estas. Aunque se trata aquí de normas profesionales (no legales), sería difícil probar que la enfermera que opera dentro de los límites de dichas normas no estaba ejerciendo con arreglo a límites legales.

Práctica y costumbres

La quinta fuente de pautas o directrices proviene de los usos y prácticas de enfermeras situadas en situaciones similares. La enfermería profesional está sujeta a un proceso de cambio constante, por lo que a nadie extrañará que las responsabilidades y deberes inherentes a esta práctica se incrementen. Ciertas publicaciones especializadas mantienen a los miembros de la profesión al corriente de tales cambios, papeles y responsabilidades. Por ejemplo, se han difundido los requerimientos y grados académicos de la enfermera especializada en selección (recuadros 15-1 y 15-2). Las enfermeras que se consideran capaces de ejecutar tareas de selección durante un desastre pueden reunir las condiciones exigidas en las publicaciones.

RECUADRO 15-1 Requisitos de una enfermera de selección

La enfermera de selección debe:

• desempeñarse correctamente en situaciones de estrés;
• hacer evaluaciones precisas respecto de la atención de pacientes;
• tener un conocimiento dinámico de la operación interna del departamento de urgencia;
• conocer las normas intradepartamentales;
• tomar decisiones rápidas y firmes;
• tener convicciones firmes;
• tener capacidad adecuada de comunicación;
• ser capaz de brindar apoyo emocional a sus semejantes;
• tener capacidad de previsión;
• ser capaz de supervisar a otras personas;
• prestar enseñanza directa e inmediata;
• controlar el flujo de tránsito;
• tener capacidad para intervenir en crisis;
• tener conocimiento activo del sistema de unidades prehospitalarias;
• ser capaz de evitar conflictos y conservar la serenidad;
• representar al departamento de urgencias del hospital ante el público;
• auxiliar en planes de "alta";
• poder ejecutar la selección por teléfono;
• poder resolver problemas de comunicación con pacientes, como los que surgen con personas de afasia de expresión, el sujeto intoxicado, los sordos y los que no hablan la misma lengua.

Fuente: Reproducido con autorización de Budassi S. Barber JM (eds): Emergency Nursing: Principles and Practice. St. Louis. The CV Mosby Co.. 1981. p. 91.

RECUADRO 15-2 Características de la enfermera de selección

Para actuar como enfermera especializada en selección, se debe:

• contar con un título de enfermería valido, registrado a nivel estatal;
• tener certificado de enfermera especializada en atención intensiva en unidades móviles (en caso de existir tal certificación);
• tener certificación en técnicas básicas cardiológicas para conservación de la vida y, de preferencia, en técnicas avanzadas en este sentido;
• tener un mínimo de dos años de experiencia de enfermería en situaciones criticas, y unos seis meses cuando menos de prestar servicios en el departamento de emergencias. Contar cuando menos con cuatro "turnos" de entrenamiento del puesto de selección junto con una enfermera senior especializada en esta tarea;
• contar cuando menos tres valoraciones en el puesto y las tareas de selección.

Fuente: Reproducido con autorización de BUdassi s. Barber JM (eds.): Emergency Nursing: Principios and Practices. St. Louis. The CV Mosby Co., 1981. p. 91.

Ley común

La sexta y última fuente de directrices es la ley común en su relación con desastres y emergencias en general. En la compilación de un caso, Prosser (reconocido como autoridad en faltas leves) establece lo siguiente: "Los tribunales han sido instados a reconocer que el actor que se ve confrontado con una emergencia no está sujeto a las normas de conducta que normalmente se aplican a quien no se halla en una situación tal".10(p169) Se indica, además, que es eminentemente claro que esta regla especial para emergencias se basa en el hecho de que el actor no tiene tiempo para reflexionar, o que razonablemente, está tan perturbado o asustado, que no puede sopesar otras posibilidades de acción y debe hacer una decisión rápida basada en un impulso. Prosser indica que, en tales condiciones, el actor no sigue el mismo estándar de conducta que seguiría si tuviera oportunidad para reflexionar.

Hay que destacar que ello no significa que en una emergencia se aplique un estándar distinto de comportamiento. Prosser lo define sucintamente en el siguiente párrafo:10

La conducta exigida es la que tendría una persona razonable en tales circunstancias, o la que parecería a alguien que brindara atención apropiada, y la emergencia es solamente una de las circunstancias. Aún así, hay que aplicar un estándar objetivo, y el propio criterio o impulso del actor no son los únicos. Puede aun culpársele de negligencia y, a pesar de la situación de urgencia, resulta que sus actos no son razonables. La ´'doctrina de emergencia" se aplica sólo cuando la situación que surge es repentina, inesperada y, como tal, priva al actor de la oportunidad razonable de deliberar y tomar una decisión "reflexionada". Otro aspecto en este sentido es que algunas emergencias deben preverse, y el actor debe estar preparado para afrontarlas cuando se dedica a una actividad en la que tienen probabilidad de surgir.

En otras palabras, la enfermera que afronta una emergencia no está sujeta al mismo estándar de conducta que normalmente valdría para aquella que no afronta tal situación. La razón general que explica esta norma es que ella no tiene tiempo para reflexionar, no puede recurrir a otras posibilidades de acción y debe tomar una decisión rápida. En esencia, la "regla de emergencias" sostiene que la enfermera en una situación de emergencia no puede atenerse al mismo estándar de conducta que aquella que tiene tiempo para reflexionar. La regla general mencionada tiene sus limitaciones. En primer lugar, la doctrina de emergencia es válida solamente en casos de situaciones repentinas e inesperadas. Por ejemplo, la enfermera que labora en un departamento de urgencias no debe sorprenderse al estar frente a una emergencia; en estos casos, la regla no es aplicable. En segundo lugar, la conducta exigida es la que cabria esperar de una persona razonaba en tales circunstancias. Si la enfermera no actúa razonablemente, puede culpársele de negligencia profesional.

Las normas muy generales de índole legal recién mencionadas brindan a la enfermera que atiende un desastre una panorámica general de los reglamentos aplicables en este aspecto de la enfermería. La ley comentada, a su vez, fija los límites externos de la práctica. El análisis detenido de los principios de responsabilidad legal general pueden ser útiles para que el médico o enfermera en su práctica defina los limites seguros y legales de ésta.

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