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close this bookEnfermería en Desastres - Planificatión, Evaluación e Intervención (1985; 419 paginas)
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open this folder and view contents1. Antecedentes y perspectiva histórica
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open this folder and view contents9. Establecimiento y manejo de un albergue*
open this folder and view contents10. Enfermería comunitaria durante un desastre
open this folder and view contents11. Diseño y desarrollo de programas de enseñanza para casos de desastre
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open this folder and view contents13. Planificación contra desastres: Valoración y empleo de recursos comunitarios
open this folder and view contents14. Planificación para casos de desastres y otros aspectos administrativos en situaciones masivas extremas
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View the documentApéndice A: Manejo de materiales peligrosos en un desastre
 

Responsabilidad legal general y ley común

Para que el estudio de las consecuencias de la aplicación estatutaria, como la ley del Buen Samaritano, sea de utilidad, hay que precisar la responsabilidad legal no estatutaria, la cual se esclarece por medio de la jurisprudencia o precedentes establecidos por los tribunales. Los elementos tradicionales que generan el derecho de demanda contra una enfermera por negligencia pueden resumirse en los siguientes términos.10

• un deber u obligación reconocidos por la ley, que exigen al actor que cumpla con un estándar de atención ordinaria para proteger a otras personas de riesgos no considerados como razonables
• el actor no cumple con la norma exigida
• una relación causal intima entre la conducta y la lesión resultante
• pérdidas o daños reales a un tercero

En otras palabras, para que una persona demande a una enfermera por negligencia profesional y gane el pleito, debe probar que la conducta se alejó del estándar aceptado de atención, y que tal desviación causó la lesión de la víctima. El examen de los cuatro elementos permitirá entender mejor su aplicación a la enfermería en casos de desastre.

Deber

En el derecho consuetudinario se halla fuertemente arraigada la doctrina de que una persona no tiene el deber de auxiliar a otra en apuros y, más específicamente, que en ausencia de alguna relación especial, tampoco tiene el deber de auxiliar a esa persona de cuya lesión ella no es culpable11 Como lo expresara una Corte; "La ley de la tierra no exige que un hombre rescate a un niño que se está ahogando, sin importar el poco riesgo personal que ello implique"12 En otras palabras "la ley no se ocupa de obligaciones puramente morales".13

Si no existe relación alguna entre las partes, tampoco hay deber; sin embargo, si una parte decide auxiliar a la víctima, la ley sostiene que la prestación de tal auxilio crea un deber por parte del auxiliador para que utilice un procedimiento razonable. 14 Si la auxiliadora resulta ser una enfermera, se forma una relación enfermera-paciente, y se exige a ella que suministre el grado de atención que otras enfermeras darían en circunstancias iguales o semejantes.14 El que prodiga auxilio también tiene el deber de evitar cualquier acto afirmativo que empeore la situación.15 Por ejemplo, las enfermeras que no están preparadas en técnicas de selección no deben intentar ocuparse de esa tarea en desastres; deben limitarse tan sólo a procedimientos dentro de su competencia corriente.


FIGURA 15 - 1 Elementos tradicionales que proporcionan una base para una mala práctica de enfermería

El deber también puede establecerse mediante un arreglo contractual. Por ejemplo, la enfermera puede aceptar su participación en una organización de preparativos contra desastres. Si ella trasgrede el acuerdo al no responder como cabria esperar, puede ser culpable de daños Sin embargo hay que destacar que son pocas las demandas por incumplimiento de contrato en la atención de enfermería. La causa predominante de las demandas en la acción judicial es por negligencia. Si la víctima puede demostrar que la enfermera tenía un acuerdo para intervenir como tal en desastres, es probable que gane una demanda al comprobar que hubo un deber y, en consecuencia, cumplió el primer elemento probatorio de los agravios. Como señalamos, la existencia de un deber entraña cierto grado de habilidad o pericia:16

Este deber es la posesión y el ejercicio del grado razonable de destreza que ordinariamente tienen los demás miembros de la profesión que practican en circunstancias similares. Nunca se ha asentado una prueba directa en un tribunal respecto de exigir una destreza o habilidad en una urgencia, pero algunos casos justifican ciertas generalizaciones:

(1) Un especialista de hecho que se ostenta como tal, debe tener la destreza y habilidad de otro especialista actualizado en su campo particular.
(2) Al médico general se le exigiría el estándar de un colega igual. Quizá un especialista que no se acredita como tal, sino como una simple "enfermera" tendría que cumplir únicamente con este estándar general al responder a un alerta de emergencia.
(3) Las estudiantes de enfermería deben cumplir con el estándar de acuerdo con su nivel de experiencia y preparación.
(4) Personas con adiestramiento particular en primeros auxilios tendrán que considerar tal situación cuando un juez o jurado analice su conducta.

Desviación de la norma del deber

Una vez establecido el deber, habrá que demostrar desviación en relación con la norma, que puede ser negligencia por comisión o por omisión. Comisión es un acto afirmativo que no cumple con la norma aceptable de atención médica.17 Un ejemplo de tal culpa seria la situación en que la enfermera cambia de sitio a un paciente con lesión de la columna vertebral sin inmovilizarlo en primer término con el procedimiento apropiado. La negligencia por omisión es el hecho de no actuar cuando los estándares aceptables de la práctica obligan a emprender alguna acción apropiada.17 Ejemplo de falta por omisión seria el hecho de no colocar un torniquete a una persona que sangra profusamente, o cuando un miembro profesional frente a un desastre no reacciona ni acude a la llamada de alerta.

El abogado de la víctima suele mostrar desviaciones de la práctica al indicar al juez o al jurado lo que una enfermera razonablemente prudente hubiera hecho en una situación similar o igual. Esta acción podrá compararse con la conducta de la enfermera que supuestamente se apartó de la norma. Existe una gran diferencia en el comportamiento de una enfermera razonablemente prudente y del que tuvo la enfermera acusada de negligencia. El juez o jurado pueden dictaminar que su práctica profesional fue negligente y que es culpable de ello.

Causación directa

El tercer elemento que la víctima debe probar es la relación causal entre la trasgresión del deber y las lesiones. La conducta de la enfermera acusada es una causa del hecho si constituyó un elemento material y un factor distancial en la causación. Hay que destacar que en casos en que la conclusión de la causación no está dentro del conocimiento común de un lego, el testimonio de expertos puede constituir una base suficiente para alcanzar una determinación.10 Este procedimiento suele ser el que se aplica en los casos de negligencia médica. Un testigo experto, por lo común médico o enfermera, debe testificar ante el juez o el jurado que la desviación causo el daño del que se queja la víctima. Por ejemplo, el testigo experto puede testificar que si la enfermera hubiera inmovilizado en grado suficiente el fémur fracturado, no se hubiera desgarrado la arteria y el paciente no hubiera muerto. A diferencia de ello, no se necesitaría una enfermera experta para testimoniar ante un jurado que la enfermera se apartó del estándar de atención al permitir que el paciente girara todo su cuerpo en sentido vertical al cambiarse a una camilla y lesionarse. El jurado podría llegar a dicha conclusión independientemente, sin el auxilio ni la interpretación de un testigo experto.

Lesiones

El cuarto elemento que debe probar la víctima-quejosa o víctima-demandante es el de daños. Es necesario que ocurra pérdida o lesión real contraria a los intereses de la víctima.10 La conducta negligente en si no interfiere con los intereses públicos en su totalidad, ya que la persona tiene todo el derecho de quejarse o no quejarse, o de demandar o no demandar, excepto en el caso de algún individuo cuyos intereses han sufrido daños.10 En otras palabras, un quejoso quizá no tenga causa de demanda contra la enfermera si el acto negligente no produjo una lesión real en la persona afectada.

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