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close this bookEnfermería en Desastres - Planificatión, Evaluación e Intervención (1985; 419 paginas)
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Transporte

El tratamiento de las víctimas en la escena de la catástrofe siempre se ve limitado por diversos factores como: la falta de personal y equipo especializado. Esta limitación hace que la transportación de las víctimas con traumatismos a una institución especializada sea uno de los elementos esenciales de la atención. La enfermera que atiende a los lesionados en el sitio de los hechos algunas veces debe auxiliar en la transportación de los mismos hacia este tipo de instituciones, para asegurar la supervivencia de los pacientes más graves. También prepara a los enfermos para que abandonen la zona de tratamiento o los acompaña en su viaje al hospital. Por tal motivo, debe estar preparada para tomar decisiones respecto a la transportación de las víctimas.

Uno de los primeros planteamientos que la enfermera debe hacerse es cuándo transferir a los pacientes lejos de la escena del desastre. Pueden surgir varios problemas si no se elige el momento adecuado para el desplazamiento. Muchos hospitales no pueden activar sus programas contra desastres ni están preparados para recibir a un número masivo de víctimas en menos de una hora. La enfermera que colabora en la transportación de 25 personas gravemente lesionadas, hasta el departamento de urgencias de un hospital local, que cuenta sólo con 6 miembros del personal, seguramente no aportara ningún beneficio a las mismas. Ella no debe permitir que un paciente con neumotórax grave sea llevado a un hospital distante a menos que éste lleve colocada un sonda torácica o una aguja, para evitar que muera de neumotórax a tensión.

La enfermera debe recurrir a varios principios generales para decidir el momento en que se transportará a los pacientes:

• Programar el transporte de tal manera que los heridos lleguen a los hospitales que ya estén preparados para recibirlos.
• Transportar en primer lugar a las personas cuyo estado se deteriora pero que aún tengan posibilidades de salvarse cuando lleguen al hospital
• Cuando sea posible, habrá que transportar a las personas con lesiones graves, después de que se le hayan colocado catéteres intravenosos y sondas, para que su condición se estabilice mientras viajan.
• Comenzar la transportación de los pacientes sólo cuando hayan llegado los vehículos adecuados para ello.
• Transportar a las víctimas sólo cuando se cuente con personal adecuado para acompañarlas.

En lo que se refiere al transporte, la enfermera debe tomar otras deciones importantes como el sitio al cual se enviará a los pacientes y qué personas los acompañarán. En muchas comunidades el centro de operaciones de emergencias será quien decida el destino de cada accidentado, durante el desastre. La decisión se basa en la comunicación que se tenga con los hospitales dispuestos a prestar sus servicios. La enfermera puede auxiliar a dicho centro recomendándole qué hacer en circunstancias especiales, como en el caso de los quemados los cuales deben enviarse a un hospital que cuente con una unidad de atención especializada para quemaduras, o las personas con lesión craneoencefálica que podrían ser tratadas mejor en una instalación en donde labore un neurocirujano. Si el centro de operaciones de emergencia no puede orientar al personal de socorro en las cuestiones de transporte, la enfermera a voces tendrá que decidir a qué sitio deben ser llevados los pacientes. Las instrucciones siguientes pueden utilizarse en el momento de determinar a dónde se llevará a los pacientes:

• Distribuir a los pacientes al mayor número de hospitales que sea posible.
• Enviar a los hospitales más distantes a aquellos que no necesitan atención inmediata.
• Enviar a las instalaciones mas apropiadas a quienes requieran de atención especializada.
• Considerar la posibilidad de enviar a las personas con lesiones menores a las clínicas locales y no a los hospitales, en especial si están sobrecargados de trabajo.
• Intentar comunicarse con el hospital antes de decidir a dónde enviar a los pacientes.
• Notificar siempre al hospital con anticipación el número y el tipo de pacientes que se le envió.

Cuando se cuente con personal adecuado para tratar a las víctimas en el área de tratamiento, las enfermeras pueden acompañar a los heridos más graves y continuar con el tratamiento durante la transportación.

Es importante que la enfermera se asegure de que se ha preparado en la mejor forma a los pacientes antes de colocarlos en los vehículos y transportarlos. Entre más largo sea el viaje mayor importancia adquiere la preparación adecuada. Siga las reglas generales para la preparación de un enfermo, para su transportación:

Si sospecha que puede surgir un cuadro grave durante la movilización deberá tratarlo antes de realizar el desplazamiento.

Puede resultar imposible introducir un catéter intravenoso o una sonda torácica a un paciente hipovolémico, en la parte posterior de una ambulancia pequeña, llena y en movimiento. Asegúrese de que se preparó con anterioridad al lesionado. Antes que una persona sea enviada a un hospital, verifique que se han cumplido las siguientes condiciones:

• Asegúrese de que se colocaron apropiadamente todos los catéteres intravenosos y otras sondas
• Cerciórese de que todas las sondas torácicas estén selladas.
• Verifique que todos los catéteres intravenosos funcionen.
• Considere la colocación de una sonda nasogástrica en los pacientes graves para evitar la broncoaspiración.
• Fije con cinta adhesiva todas las sondas para evitar que se salgan accidentalmente durante su manipulación.
• Corrobore que todas las férulas y vendajes estén asegurados.
• Sujete a todas las víctimas a los tablones o camillas para evitar que se desplacen durante el viaje.
• Agregue un registro de signos vitales, datos de valoración física y el tratamiento de cada paciente ya sea en un marbete contra desastres o en una pequeña nota.
• Informe al personal de transporte la atención especial que necesita recibir la víctima durante el viaje.

Los heridos pueden ser transportados en varios tipos de vehículos durante un desastre. Sin embargo, dado que en muchos casos se utilizará la ambulancia, la enfermera debe tener alguna idea de la capacidad que tiene el vehículo. Muchas ambulancias están diseñadas para llevar cuatro personas en la parte posterior. Un paciente se coloca en la camilla con ruedas dentro de la ambulancia, y otro en el banco largo del lado derecho de la misma. La enfermera debe asegurarse que las dos camillas estén perfectamente fijas al suelo de la ambulancia o atadas con correillas al banco. Dos pacientes más pueden colocarse en camillas suspendidas del techo. Es posible que un quinto paciente con lesiones pequeñas vaya sentado en el asiento delantero de la ambulancia. Esta disposición de los pacientes prácticamente no deja espacio para atender a los pacientes durante el recorrido. Cuando sea posible, habrá que limitar la capacidad de las ambulancias que transportan a heridos graves para que haya espacio y el personal pueda administrar las medidas asistenciales durante el viaje.

Las ambulancias están equipadas por lo menos con dos fuentes de oxigeno. Por lo general una de ellas es un equipo portátil, en tanto que la otra es un gran cilindro, el cual normalmente se localiza en una especie de gabinete de la pared del vehículo. A este cilindro se le activa desde adentro del gabinete y girando las llaves de salida cerca del frente del compartimiento de la víctima. Los frascos con soluciones intravenosas pueden colgarse en pequeños ganchos del techo del vehículo. El aparato de succión y demás equipo para conservar despejadas las vías respiratorias, generalmente se encuentran en los anaqueles del compartimiento del paciente. Las camillas y tablones adicionales se guardan en los compartimientos exteriores del vehículo o dentro de la puerta trasera. La enfermera que viaja en la parte posterior de la ambulancia debe usar un cinturón de seguridad o estar perfectamente protegida, ya que el vehículo conducido incluso por el chofer más cuidadoso, fácilmente se sacude con las desigualdades del terreno. Las ambulancias llevan pacientes a los hospitales y regresan para transportar más tan rápido como pueden; sin embargo, cuando existe un gran numero de víctimas y no se cuenta con suficientes ambulancias, pueden utilizarse otros vehículos como camionetas repartidoras, autobuses y camiones. Los automóviles privados pueden transportar a pacientes con lesiones menores. Siempre que se utilicen vehículos diferentes a las ambulancias para desplazar a las víctimas, deben aplicarse las normas siguientes:

• El paciente debe estar siempre acompañado por un miembro del personal médico dentro del vehículo.
• Es importante no considerar al conductor del vehículo como la persona que atiende al lesionado.
• Todos los pacientes deben estar sujetos por medio de correas o usar cinturones de seguridad.
• El paciente debe ir acompañado de oxigeno u otro equipo, para usarse en caso necesario.
• Los conductores del vehículo deben recibir instrucciones claras de los hospitales a los que dirigirán a las víctimas.
• El vehículo debe conducirse en una forma segura, sin exceder los limites de velocidad incluso en casos de urgencia.

En algunas comunidades es posible contar con helicópteros para la transportación de las víctimas durante el desastre. Puede solicitarse la colaboración de los helicópteros de los hospitales, de la policía o del ejército para las labores de auxilio. Un vehículo de este tipo representa una gran ventaja, aunque su uso tiene muchas limitaciones. Si el helicóptero no cuenta con equipo médico debe prepararse de acuerdo a las mismas normas que se siguen en el caso de los vehículos particulares señaladas en el párrafo anterior. Nunca debe basarse la transportación de los lesionados solamente en los helicópteros, pues a menudo es difícil su operación por las inclemencias del tiempo, la obscuridad, las características del terreno y los problemas mecánicos. Los grandes helicópteros militares tienen la capacidad de transportar a un gran número de pacientes, pero la mayoría de las aeronaves de los hospitales y de otro tipo pueden transportar sólo a uno o dos heridos simultáneamente.

La enfermera que planea utilizar un helicóptero para transportar lesionados debe emprender los preparativos del vehículo con anticipación. Los departamentos de bomberos y el departamento de la policía pueden auxiliar a la enfermera en estas labores. Es necesario establecer un área adecuada en tamaño y sin obstrucciones altas, cercana a la zona de tratamiento para que aterrice el helicóptero. Los pilotos de estas aeronaves prefieren que la zona de aterrizaje posea las siguientes características:

• No debe tener cables de alta tensión, árboles altos u otras obstrucciones, en un radio de varios cientos de metros.
• La zona de aterrizaje debe medir por lo menos 15 x 15 metros para helicópteros pequeños y 30 x 30 metros para los de mayor tamaño.
• Debe ser relativamente plana y nivelada, sin objetos que puedan chocar con las hélices del vehículo.
• Es importante que no haya objetos cerca de la zona de aterrizaje que puedan ser derribados con las corrientes generadas por los rotores del helicóptero y corran el peligro de enredarse con ellos.
• Cuando sea posible, la zona de aterrizaje debe estar señalada con luces o conos para controlar el tránsito.
• Por la noche, habrá que dirigir a la zona de aterrizaje todas las luces disponibles, pero nunca al helicóptero cuando éste se acerca.
• Todo el personal debe estar lo más alejado posible de la zona de aterrizaje.
• Para ayudar al piloto a que conozca la dirección del viento es importante encender una granada de humo o colocar un trozo de tela para que el piloto efectúe el acercamiento final.
• Si no se cuenta con otros indicadores de la dirección del viento, una persona debe estar de espaldas al viento en el extremo mas aereado de la zona de aterrizaje, sosteniendo ambos brazos al frente y señalando la zona en que puede aterrizar el vehículo.

Sin embargo, la preparación de la zona de aterrizaje es sólo uno de los aspectos importantes de la transportación por helicóptero. El trabajo alrededor de estos vehículos puede ser muy peligroso. Para evitar que ocurran otros accidentes en la zona del desastre, deben ponerse en práctica las siguientes normas de seguridad:

• Hacer una cuerda o valla con todas las mantas y otros artículos sueltos cerca de la zona de aterrizaje.
• Protegerse los ojos del polvo que levantan las corrientes del rotor mientras el helicóptero aterriza o despega.
• No aproximarse nunca al helicóptero hasta que no lo señale así la tripulación.
• Acercarse siempre en dirección al piloto, ya sea de frente o por uno de los lados de la cabina.
• Aléjese completamente de la parte trasera del helicóptero.
• No corra hacia el helicóptero, simplemente camine.
• Si los rotores están en movimiento agáchese cuando se aproxime al vehículo.
• No lleve en alto frascos con soluciones intravenosas u otro tipo de equipo cuando se acerque al helicóptero.
• Permita que la tripulación de la nave abra y cierre las puertas y supervise la introducción de los pacientes a la misma.
• Recuerde que el sitio más seguro en donde puede estar una persona mientras aterriza o despega un helicóptero, es el más lejano posible.

La transportación es una continuación del tratamiento en el que la enfermera juega un papel muy importante. Las enfermeras deben dirigir sus energías a ayudar al paciente en su desplazamiento seguro y rápido rumbo a la instalación asistencial más apropiada.

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