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close this bookLa Salud Mental de los Refugiados (ACNUR, OMS; 1997; 144 paginas) [EN] [FR]
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Psicosis aguda

Puede suceder que te traigan una persona que «ha perdido el control de sí misma» o está «confusa».

El refugiado «fuera de control» ha perdido la capacidad de escuchar a los demás. A veces tales personas hablan a gritos o amenazan con hacerse daño a sí mismas o a otros. O también están sentadas tranquilamente en un cuarto y rehusan responder a tus preguntas o seguir tus instrucciones.

Un refugiado está «confuso» si no es capaz de decirte dónde está o qué hora es o en qué día de la semana estamos. A veces no puede decirte qué está haciendo o por qué lo hace o, incluso, quién es él. Una persona confusa puede además perder el control de sí misma.

Cómo reconocer o las personas que padecen psicosis aguda

1. Es muy fácil reconocer a los que padecen psicosis aguda. Te hablarán de ellos sus familiares, amigos o vecinos, preocupados por su comportamiento extraño o por el riesgo de violencia contra sí mismos o contra otros. Es característico, por ejemplo, que una persona con psicosis aguda se esconda en un cuarto con una sábana sobre la cabeza. Si le haces preguntas, te dará respuestas que no tienen sentido. Las personas que han perdido el control de sí mismas no responden ni reaccionan a nada que se les diga para calmarlas.

2. Averigua por sus familiares si el comportamiento de la persona ha cambiado repentinamente. ¿Ha sucedido algo que pueda explicar ese cambio?

3. Recuerda que la confusión y el comportamiento incontrolable pueden deberse a numerosos problemas médicos como los siguientes:

- infecciones agudas, como el paludismo u otras enfermedades comunes;
- carencia de vitaminas (por ejemplo, la pelagra);
- privación de alcohol o drogas;
- lesiones en la cabeza;

Otra causa puede ser un choque emocional súbito, como una violación o la muerte de un hijo.

4. El estado confusional puede deberse no a un problema médico, sino a una enfermedad mental asociada a psicosis crónica (ver la página 52). El episodio psicótico agudo puede ser el inicio de esta enfermedad.

Cómo ayudar a la persona que padece psicosis aguda

1. Trátala con suavidad y calmadamente y dile palabras tranquilizadoras de apoyo.

2. Llévala a un cuarto tranquilo, en una residencia o dispensario donde no haya demasiado ruido. No debe haber nada de que pueda echar mano para hacerse daño a sí misma o a otros. La situación puede empeorar si hay mucho ruido o demasiada gente alrededor.

3. Sujétala si no tiene control de sí misma. No lo hagas con rudeza. Pide a sus familiares y amigos que te ayuden con el fin de evitarte todo daño a tí y a la persona a la que tienes que sujetar. Nunca intentes sujetar a alguien sin ninguna ayuda.

4. Una vez que esté en lugar seguro, pide a unas pocas personas (por lo común familiares o amigos) que la vigilen hasta que no haya ningún riesgo para nadie.

5. Pide al médico o a la enfermera del centro de salud que la examine lo antes posible. Si el estado confusional de la persona tiene una causa médica, esta debe ser tratada por un médico o una enfermera, de ordinario en un hospital.

Si se puede recurrir a un médico para que examine y trate al paciente:

6. Procura que se administren medicamentos para calmar a las personas que sean peligrosas o no se controlen. Si es preciso el médico les dará un tranquilizante, como haloperidol o clorpromazina, para llevarlas sin daños a un centro de salud u hospital.

• En el caso de las personas más difíciles de controlar, el personal del centro de salud o del hospital puede administrar haloperidol: 5 mg cada hora por vía muscular, hasta una dosis total de 15 mg.

• En el caso de las personas menos perturbadas, puede ser suficiente administrar 1-2 mg de haloperidol por vía oral de 2 a 5 veces al día. Si es necesario, se les pueden administrar por vía intramuscular 2 mg de haloperidol cada 4 a 6 horas hasta una dosis total de 15 mg. Cuando estén ya menos alteradas, se las puede medicar con una dosis única de haloperidol por la noche.

• Entre los efectos secundarios del haloperidol figuran rigidez muscular, desasosiego (no poder estar sentado tranquilamente), babeo y girar los ojos hacia la parte de atrás de la cabeza, Para evitar estos efectos, se debe administrar por vía oral trihexifenidilo en dosis de 2 mg, una o dos veces al día.

Si no se dispone de haloperidol, se puede utilizar clorpromazina. Las personas más perturbadas necesitarán probablemente de 25 a 50 mg de clorpromazina intramuscular. La dosis puede repetirse al cabo de una hora si la persona no se ha calmado y seguir administrándose cada hora hasta que el paciente esté tranquilo, hasta una dosis total de 200 mg.

• En cuanto el paciente pueda cooperar lo suficiente como para tomar la clorpromazina por la boca, se puede pasar de las inyecciones, que pueden resultar muy dolorosas, a la administración oral del medicamento.

• A las personas menos perturbadas pueden administrarse por vía oral 100 mg de clorpromazina dos o tres veces al día en forma de tabletas o jarabe. Vigilar, cuando se utiliza este medicamento, si produce mareo o aturdimiento.

• Si la persona se queja de efectos secundarios similares a los descritos para el haloperidol, se debe administrar trihexifenidilo.

7. Las personas cuyo estado se deba a una causa médica deberán ser tratadas por el personal de un centro de salud. Además del problema médico, habrán de tratarse los eventuales trastornos mentales.

8. Si el estado de la persona tiene por causa una enfermedad mental, como psicosis crónica, será preciso tratar esta (véanse las páginas que siguen).

Diferencia entre la psicosis aguda y la crónica

Algunas personas son psicóticas (por desgracia, la gente suele llamarlas «locas» o «chifladas») por breve tiempo. Esta «psicosis aguda» puede durar días o semanas y sobrevenir una sola vez o varias veces en la vida de una persona.

Otras personas son psicóticas durante períodos más largos. Parte del tiempo parecen estar bien y comportarse con toda normalidad, pero otras veces se comportan de forma extraña que no encaja en el comportamiento «normal» de su comunidad. Cuando entran en un período prolongado como este, puede parecer que tienen una psicosis aguda, pero se trata en realidad de un problema a largo plazo que requiere un tratamiento prolongado. Estas personas padecen «psicosis crónica».

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