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close this bookSerie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] View the PDF document
View the documentAgradecimientos
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close this folderCapítulo 1: Preparativos paracasos de muertes masivas
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open this folder and view contentsCapítulo 2: Trabajo médico-legal
open this folder and view contentsCapítulo 3: Consideraciones sanitarias en casos de muertes masivas
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open this folder and view contentsCapítulo 6: Aspectos legales
open this folder and view contentsCapítulo 7: Estudios de caso
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View the documentMitos y realidades del manejo de cadáveres
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Capacitación del personal involucrado y del público

Todas las instituciones comprometidas en el manejo de cadáveres deben instituir programas integrales de capacitación. El personal debe recibir instrucción específica sobre los diferentes aspectos del manejo: técnicas de búsqueda y rescate, recuperación de cadáveres, higiene pública de la población en riesgo, aspectos sociales, culturales, religiosos, legales y psicológicos de la comunidad, y ofrecer posibilidades de formación continua sobre la gestión de desastres en relación con sus áreas respectivas de responsabilidad.

La falta de previsión en este punto puede tener consecuencias negativas en el esfuerzo de las autoridades y el personal encargado del manejo de cadáveres. Por ejemplo, el trabajo forense apresurado, sin suficiente número de peritos y en condiciones de riesgo genera desconfianza a largo plazo por documentación insuficiente o poco detallada de los hallazgos en los cuerpos y en la escena y costos mayores debido a la necesidad de repetir el trabajo, con el agravante de haber perdido evidencia o información valiosa irrecuperable.

Esto quedó demostrado en Colombia, durante una emboscada guerrillera en la cual fallecieron 62 soldados3:

"Los cuerpos trasladados al batallón del ejército cercano fueron sometidos a autopsia por un único médico; una granada de fragmentación sin detonar, escondida en un cadáver, hizo necesario evacuar el lugar y llamar al grupo antiexplosivos. Se expidieron certificados de defunción a algunas de las víctimas, identificadas por cotejo dactiloscópico, y sus cuerpos fueron entregados a los familiares. Ante las dudas sobre la identidad de los difuntos, los restantes (14), inhumados en fosas individuales, debieron ser exhumados siete meses después para practicar segundas necropsias, cartas dentales y tomas de mues-3 El Billar, Caquetá, marzo de 1988 tras para ADN. Fue notable la conservación de los cuerpos cubiertos por abundante aserrín e inhumados en bóveda en un clima selvático ardiente. 18 meses después del combate se logró identificar a todas las víctimas mediante cotejo genético.

 

3 El Billar , Caquetá, marzo de 1988


Contrasta con lo anterior la disponibilidad de infraestructura técnica y de equipos investigativos y forenses con experiencia y preparación previa evidenciada por los resultados en el atentado terrorista a un exclusivo club4 con un carrobomba introducido al parqueadero. Se practicó rápidamente la necropsia completa, se identificaron las 36 víctimas y, posteriormente, se entregaron los cuerpos a las familias. La principal dificultad en este caso fue la coordinación interinstitucional, por lo que se propuso como solución la metodología del Puesto de Comando Unificado.

 

4 Club El Nogal, Bogotá, febrero de 2003


La capacitación no debe ser solamente entre los organismos anteriormente mencionados. Puede ser incluso más importante que las instituciones de formación profesional (universidades, escuelas, etc.) incluyan temas sobre la preparación y la respuesta a los desastres en sus programas regulares o como parte de los programas de educación continua.

También hay que incentivar a todos los sectores para que desarrollen protocolos de investigación en sus respectivos campos que puedan aplicarse durante las fases del desastre, e identificar los factores que pueden contribuir a mejorar su gestión o a caracterizar sus efectos sobre la población.

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