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close this bookSerie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] View the PDF document
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Presuntas víctimas

Al conocerse el desastre puede que inicialmente no se tenga idea del número real de víctimas, entre ellas los fallecidos, ni se posea tampoco su identidad o, por el contrario, que se conozca el estimado de las víctimas y su relación nominal o presunta identidad, por lo que podría o no establecerse un plan más acertado para iniciar las labores de rescate e identificación. En cualquier circunstancia, una vez se sepa cuáles serían las personas que potencialmente pudieron haber muerto en el desastre, se debe proceder de inmediato a buscar toda la información necesaria para conformar las fichas de identificación correspondientes para cada caso, lo cual es una de las tareas más importantes que deben ser orientadas por el coordinador en esta etapa.

Las fuentes más frecuentes para obtener la información elemental serían las siguientes:

• entrevistas a personas con vínculos cercanos a la víctima:

- familiares, amigos, vecinos y compañeros de estudio, deporte o trabajo;
- médicos y estomatólogos (odontólogos) de asistencia;
- enfermeras, fisioterapeutas y podólogos personales;
- sastres, costureras, modistas y vendedores de ropa personales;
- fotógrafos, joyeros, peluqueros y masajistas vinculados a la víctima, y
- supervivientes y testigos del hecho.


Búsqueda, recepción y revisión de documentos, tales como:

- documentos de identidad personal;
- fichas o registros, en especial con impresión dactilar;
- fotografías y vídeos vinculados a los sujetos y sus pertenencias;
- expedientes y documentos médicos, de laboratorios y radiográficos;
- documentos dentales, como radiografías y carta dental u odontograma, entre otros, y
- facturas o registros de compras de artículos, como ropas, relojes y joyas


Además, otros posibles materiales para comparación serían:

- vestuario y calzados para medidas, deformidades y estudios de olores;
- peines de uso personal con pelos adheridos o pelos de otra procedencia;
- objetos preservados tocados por el sujeto momentos antes del suceso;
- manchas biológicas preexistentes del sujeto en diferentes objetos;
- familiares directos para estudios de hemogenética forense, y
- moldes dentales o prótesis estomatológica, o de otro tipo.


Teniendo en cuenta que la identificación se establece con base en la comparación de los datos obtenidos de los cuerpos y los restos estudiados con los que se tengan de las presuntas víctimas del desastre, resulta imprescindible poseer una ficha de identificación o expediente de datos organizados de cada una de las personas que se presume estuvieron involucradas en el hecho. Esto nos permite clasificarlas para una más rápida diligencia médico-legal; es mejor aun si esta información puede ser procesada en computadoras y con programas especiales confeccionados para estos casos.

La recolección de la información sobre las presuntas víctimas es un momento muy importante de la investigación, pues, excepto en casos muy precisos como ocurre casi siempre con el personal de la aviación u otros de alto riesgo en que estos datos son recopilados intencionalmente antes del desastre. Por lo general, la confección de la ficha de identificación o de los expedientes de los datos se elabora con posterioridad al desastre. Es decir, se hace en un momento psicológico muy difícil para las personas que deben aportar la información básica por ser las más allegadas a las presuntas víctimas. Por esto, a veces se niegan inicialmente a cooperar como por no querer reconocer la realidad de la muerte de su ser querido o, incluso, se producen errores en los datos suministrados debido a la situación en que se encuentran estas personas.

Siempre que se pueda, se debe realizar la entrevista en un ambiente adecuado, utilizando todos los recursos posibles para lograr la cooperación del sujeto, incluso con apoyo de psiquiatras y sicólogos si fuere posible y necesario, y tratando de evaluar en la entrevista el grado de seguridad que éste tiene sobre la información que está ofreciendo. Debe tenerse en cuenta que un dato equivocado puede ser suficiente para conducir por un camino errado la identificación en proceso y que, al tratarse siempre de grupos cerrados de víctimas, el error en un caso puede traer consigo su multiplicación.

Cuando se hace la entrevista a varios informantes sobre el mismo caso, se deben establecer los rangos de la información que finalmente será utilizada sobre la divergencia existente entre los datos ofrecidos. Generalmente se toman los máximos y los mínimos, por ejemplo, la estatura de 165 a 170 cm o la edad entre 22 y 24 años, por citar sólo dos parámetros elementales de identificación. En algunos casos, se decidirá qué parte de los datos ofrecidos no tiene la confiabilidad necesaria para descartarla provisionalmente de la ficha final que se va a usar o dejarla con una nota aclaratoria.

Debe tenerse en cuenta un error muy común en esta diligencia que se presenta cuando las personas entrevistadas tratan de ubicar algo en el cuerpo de la presunta víctima y lo que es derecho lo sitúan a la izquierda y viceversa. Esto responde a la posición de frente en que uno está parado en relación con el objeto que se mira, por lo que no es raro que el entrevistado diga que le faltaba el canino superior derecho cuando en realidad el ausente era el izquierdo, o que de niño había sufrido una fractura en el antebrazo izquierdo cuando en realidad fue el derecho.

Es recomendable para la recolección de la información emplear alguno de los tantos formularios desarrollados por los expertos en todo el mundo para estos fines, adecuado a las características y el vocabulario de la región donde ocurrió el desastre. Se supone que es del dominio del médico que está realizando la entrevista, pues debe recordarse que una misma palabra puede tener significados totalmente diferentes de una región a otra, o pueden existir palabras cuyo significado no aporte ninguna información al entrevistador. Por citar un ejemplo, tenemos las palabras "choco" y "rubio" que se usan para describir el color amarillento o al menos claro del cabello, pero que siendo sinónimos no resultan comprensibles para quienes no las conozcan adecuadamente. Igual ocurriría con "rengo", "renco" y "cojo", y así sucesivamente con muchas otras más.

Como parte de la información importante para una identificación, aunque variable según las circunstancias, puede estar la búsqueda de los datos personales más elementales, que dependen de la fuente entrevistada, pero, en general serían los siguientes:

• Del vestuario que llevaba: tipo, cantidad, color, medidas, características, marcas y otros detalles.

• De las prendas que se ponía: tipo, cantidad, forma y color, características, marcas e inscripciones, entre otros.

• De los documentos que portaba: tipo, cantidad, ubicación y características, entre otros detalles.

• De los documentos que no portaba: fotos que ofrezcan buena información y sirvan para la superposición; ficha deca o monodactilar del sujeto, y expedientes médicos y otros documentos con datos clínicos diversos.

• De la caracterización individual de la presunta víctima:

edad, sexo, raza y estatura (tetralogía de identificación); cicatrices, manchas, lunares y tatuajes; color natural del cabello y por tinción y sus características; presencia de bigote, barba y sus características; prótesis dentales, dentigrama y otros estudios dentales; grupo sanguíneo, Rh y otros datos hemogenéticos; estudios imaginológicos y otros relevantes de laboratorio; datos sobre traumatología, malformaciones y prótesis ortopédicas; existencia de enfermedades conocidas y otras prótesis que presente; operaciones quirúrgicas a que fue sometido y secuelas que tenía; y otras informaciones particulares para cada caso.


La recolección de toda la información anterior se constituye en la base sobre la cual se sustentará la comparación con los datos obtenidos del examen de los cadáveres y sus restos, para tratar así de establecer la identificación por comparación según las coincidencias correspondientes.

Esta información podrá guardarse en computadoras para las cuales existen ya bases de datos específicas, o ser creadas para dicho acontecimiento. De lo contrario, en ausencia de ese medio técnico, de todas formas hay que organizar dicha información para ser procesada con relativa facilidad en la medida que se hayan obtenido datos similares del examen de los cuerpos que se han ido rescatando. Para ello existen varios métodos de trabajo que cada experto debe conocer según los recursos de que disponga.

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