Home page  |  About this library  |  Help  |  Clear       English  |  French  |  Spanish  
Expand Document
Expand Chapter
Full TOC
Preferences
to previous section to next section

close this bookSerie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] View the PDF document
View the documentAgradecimientos
View the documentPrefacio
View the documentIntroducción
open this folder and view contentsCapítulo 1: Preparativos paracasos de muertes masivas
open this folder and view contentsCapítulo 2: Trabajo médico-legal
close this folderCapítulo 3: Consideraciones sanitarias en casos de muertes masivas
View the documentIntroducción
View the documentMitos
View the documentRiesgo epidemiológico de cadáveres en áreas con enfermedades endémicas
View the documentBases científicas que demuestran la inexistencia de riesgo epidémico en áreas no endémicas
View the documentCadáveres de animales
View the documentConclusiones
View the documentBibliografía
open this folder and view contentsCapítulo 4: Aspectos socioculturales
open this folder and view contentsCapítulo 5: Aspectos psicológicos
open this folder and view contentsCapítulo 6: Aspectos legales
open this folder and view contentsCapítulo 7: Estudios de caso
View the documentRecomendaciones finales
View the documentMitos y realidades del manejo de cadáveres
View the documentGlosario
View the documentCouverture Arrière
 

Riesgo epidemiológico de cadáveres en áreas con enfermedades endémicas

Debemos ser muy puntuales en el hecho de recalcar que el cadáver es el resultado de una epidemia y no el generador de la misma.

Cuando se presenta un desastre natural, las muertes se producen principalmente por trauma, como resultado directo del tipo de desastre producido. En el manejo de los cuerpos se debe tener cuidado con ciertas enfermedades endémicas que constituyen casos especiales cuando se considera la disposición prioritaria de los cadáveres según el tipo de etiología, por ejemplo, Vibrio cholerae y Mycobacterium tuberculosis, entre otros; también, por el hecho de que ciertos vectores (moscas, pulgas, roedores u otros) pueden transmitir microorganismos alojados en el cadáver (huésped), como el tifus o la peste. De todas maneras, es importante notar que aun en estos casos, la presencia de cadáveres no puede ser considerada un riesgo importante en salud pública. La razón por la que los cadáveres poseen un riesgo tan limitado es porque al desecarse su temperatura corporal cae rápidamente. Aun las bacterias y los virus más resistentes mueren rápidamente en un animal fallecido recientemente. Esto hace que la transmisión de microorganismos de los cadáveres a los vectores y, por tanto, de vectores a poblaciones humanas, sea extremadamente difícil.

Lo único definitivo que podemos decir acerca de los cadáveres en áreas endémicas es que pueden ser portadores del agente etiológico sin que por ello sean generadores de epidemias. La investigación científica no ha podido vincular la presencia de cadáveres como causa de una epidemia en ninguno de los desastres recientes o en situaciones con gran cantidad de fallecidos.

El cólera es una preocupación en las áreas endémicas, ya que V. cholerae puede tener un efecto devastador. La concurrencia de un brote de cólera estacional en regiones endémicas y un evento que cause elevada mortalidad ha sido un escenario que preocupa sobremanera a más de una autoridad en salud pública. Las situaciones de hacinamiento, las pobres medidas de saneamiento y las alteraciones de los sistemas de agua potable pueden exacerbar la diseminación de la enfermedad de forma casi exponencial.

En este caso, los cadáveres pueden jugar un papel importante en el aumento del rango de infección, especialmente si existen cuerpos en descomposición en contacto con las fuentes de agua.

Por ejemplo, en Zaire murieron aproximadamente 12.000 refugiados ruandeses en julio de 1994 debido a un brote epidémico de cólera. Posteriormente se determinó que el área donde se ubicaron los refugios era endémica para esta enfermedad1. La creencia popular atribuyó a la presencia de cadáveres el empeoramiento del brote, pero se pudo demostrar que otros factores, como el hacinamiento, las pobres medidas sanitarias y la falta de agua potable, fueron los principales responsables.

La existencia de cadáveres en este campo de refugiados probó ser sólo un cofactor cuando se examinó la tragedia, debido principalmente al hecho de que los manipuladores de los cuerpos no observaron las normas de higiene necesarias, por lo cual se convirtieron en propagadores de la enfermedad. En otros pocos casos se debió a que los cadáveres contaminaron las fuentes de agua potable.

 

1 Armstrong D, Cohen J. Cholera. En: Geographic and travel medicine. Infectious diseases. Volume 2. Mosby; 1999.


Es imposible determinar el grado de responsabilidad de los cuerpos en la aparición de este brote, pero es bien claro que la epidemia de cólera pudo haber disminuido dramáticamente si las autoridades y el personal de la emergencia hubieren priorizado las medidas sanitarias, los albergues y el tema del agua y del manejo de desechos en el campo de refugiados. En conclusión, no se puede decir que el incidente de Zaire podría haber resultado en menos muertes si la disposición de cadáveres hubiera sido una prioridad.

Existen algunas recomendaciones para el manejo correcto de los cuerpos en este tipo de situación:

• reforzamiento de las medidas de higiene personal, tanto del equipo de trabajo como de la comunidad en general;

• desinfección de los cuerpos con una solución a base de cloro;

• control en el transporte;

• prevenir el contacto directo entre el cuerpo y los familiares; los cadáveres pueden ser entregados a los familiares en cajas herméticamente selladas, de tal forma que puedan ser enterrados rápidamente siguiendo las costumbres de la comunidad, y

• en ésta y en todo tipo de situación, debe evitarse que los cadáveres sean expuestos a los animales; la mejor manera de hacerlo es enterrándolos.


La salud pública también ha asociado la salmonelosis con la presencia de cadáveres. Salmonella, al igual que V. cholerae, es una bacteria muy resistente.

Chile ha sufrido serios inconvenientes con esta enfermedad y es considerado como área endémica. Este país experimentó una epidemia de salmonelosis entre 1977 y 1986, justo en la época en que las estadísticas mostraban un mejoramiento de los sistemas de agua potable y disposición de residuos debido a mejores procedimientos de saneamiento2.

 

2 Fica AE, Prat-Miranda S, Fernández-Ricci A, D´Ottone K, Cabello FC. Epidemic typhoid in Chile: analysis by molecular and conventional methods of Salmonella Tiphy strain diversity in epidemic (1977-1986) and non epidemic (1990) years. J Clin Microbiol 1996;34:1701-7.


En términos generales, podemos decir que las condiciones de hacinamiento y las pobres medidas de saneamiento están directamente relacionadas con el cólera y la salmonelosis. No existen datos concluyentes para poder cuantificar el efecto exacto que los cadáveres puedan tener en la diseminación de la salmonelosis, pero es posible que exista dicha conexión. Aunque algunos autores han ligado la diseminación de la salmonelosis con la presencia de cadáveres, esta conexión es tan tenue como lo es la relación entre enfermedad, cadáveres y cólera.

La creencia popular atribuye a los cadáveres un papel protagónico en algunas de las epidemias de salmonelosis que atacaron a Chile. De todas maneras, así como el cólera, los cadáveres son considerados sólo como un cofactor. Cuando se examina con detenimiento la situación de Chile y otras similares, se puede concluir que una buena infraestructura de saneamiento no necesariamente significa buenas prácticas sanitarias en la población en general. Esta importante lección ha sido difícil de aprender por muchas localidades y ha probado ser un cofactor esencial cuando se examina la relación entre cadáveres, medidas sanitarias y epidemias.

Ambos, Salmonela y V. cholerae, son organismos extremadamente resistentes y tenaces. En el mejor de los casos, los brotes de cólera y salmonelosis son acontecimientos graves, especialmente en comunidades de bajos recursos.

El papel que juegan los cadáveres cuando se presentan en gran cantidad y en zonas con enfermedades endémicas requiere una valoración muy crítica:

• Se debe determinar si el área es endémica para la enfermedad en cuestión. Se requiere de ciertos datos básicos para juzgar el grado de enfermedad en un área dada.

• Se debe determinar si la enfermedad puede sobrevivir en un cadáver por una apreciable cantidad de tiempo.

• Finalmente, se debe determinar si la confluencia de los factores anteriormente nombrados junto con el ambiente local y un tercer evento potencial (por ejemplo, un desastre) hacen de la presencia de cadáveres un factor de mayor riesgo de lo que sería bajo condiciones normales.


Ningún factor por sí solo puede incrementar el riesgo causado por la presencia de cadáveres. Además, sabemos que aún cuando bacterias como Salmonela o V. cholerae son resistentes, la mayoría no sobrevive por mucho tiempo después de la muerte del huésped.

Existen otras enfermedades que se deben tener en cuenta; por ejemplo, el virus del VIH, el cual se ha comprobado que puede sobrevivir hasta 16 días en el cadáver y a temperaturas tan bajas como los 2°C3.

3 Demiryurek D, Bayramoglu A, Ustacelebi S. Infective agents in fixed human cadavers: a brief review and suggested guidelines Anat Rec 2002;196.


Una enfermedad que no debe dejar de mencionarse es la tuberculosis, debido al alto nivel de contagio que se puede presentar, especialmente en el momento de la autopsia o con el manejo del cadáver que permita la liberación de aire de su tracto respiratorio4. Existen varias técnicas sencillas que disminuyen drásticamente el riesgo de contagio de esta enfermedad; tal es el caso de colocar un tapaboca en el cadáver durante su manipulación para impedir la salida de aire5; así mismo, es esencial asegurar una adecuada ventilación del lugar escogido como depósito de los cadáveres, especialmente cuando éstos se presentan en gran número6.

4 Gershon RR, Vlahov D, Escamilla JA, Badawi M, McDiarmid M, Karkashian C, et al. Tuberculosis risk in funeral home employees. J Occup Environ Med 1998;40:497-503.

5 Healing TD, Hoffman PN, Young SE. The infectious hazards of human cadavers. Commun Dis Rep CDR Rev 1995;5:61-68.

6 CDC. Guidelines for preventing the transmission of Mycobacterium tuberculosis in health care facilities. MMWR 1994;43.


A continuación, enumeramos las principales enfermedades que los responsables del manejo de cadáveres deben tener en cuenta para evitar un posible contagio7.

7 Tomado de: Healing TD, Hoffman P, Young SEJ. Guide to infection control in the hospitals. Second edition. Internacional Society for Infectious Diseases; 2000. Ch. 42.


Tabla 3.1. RIESGO INFECCIOSO DE CADÁVERES DE HUMANOS

Infecciones bacterianas

Infecciones virales

Tuberculosis

Infecciones por estreptococos

Infecciones gastrointestinales

Meningitis y septicemia producidas por meningococo

Infecciones gastrointestinales

Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vacas locas)

Hepatitis B

Hepatitis C

Virus VIH

Fiebre hemorrágica

to previous section to next section

Please provide your feedback   English  |  French  |  Spanish