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close this bookSerie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] View the PDF document
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Los trastornos psiquiátricos en los sobrevivientes

Ante una situación muy significativa e impactante emocionalmente - como la muerte de seres queridos - ciertos sentimientos y reacciones son frecuentes; por lo general, el duelo implica un alto nivel de angustia y tristeza en las personas. Así mismo, el recuerdo de lo sucedido será parte de la vida de las víctimas y no se borrará de su memoria. Pero se ha demostrado que sólo algunos sujetos experimentan problemas más graves o duraderos que podrían calificarse como psicopatología.

Algunas manifestaciones síquicas son la respuesta comprensible ante las experiencias traumáticas vividas, pero también pueden ser indicadores de que se está presentando una condición patológica (sobre todo en condiciones de duelos alterados). La valoración debe hacerse en el contexto de los hechos, determinando si se pueden interpretar como respuestas "normales o esperadas" o, por el contrario, identificarse como manifestaciones psicopatológicas que requieren un abordaje profesional.

Algunos criterios para determinar si una expresión emocional se está convirtiendo en sintomática son:

• prolongación en el tiempo,
• sufrimiento intenso,
• complicaciones asociadas (por ejemplo, una conducta suicida), y
• afectación significativa del funcionamiento social y cotidiano de la persona.


Los trastornos psíquicos inmediatos más frecuentes en los sobrevivientes son los episodios depresivos y las reacciones de estrés agudo de tipo transitorio. El riesgo de aparición de estos trastornos aumenta de acuerdo con las características de las pérdidas y otros factores de vulnerabilidad. En los desastres también se ha observado el incremento de las conductas violentas, así como el consumo excesivo de alcohol.

Entre los efectos tardíos se reportan duelos patológicos que se expresan como depresión, trastornos de adaptación, manifestaciones de estrés postraumático, abuso del alcohol u otras sustancias adictivas y trastornos psicosomáticos. En guerras y conflictos de larga duración, los patrones de sufrimiento se manifiestan como tristeza, miedo generalizado y ansiedad expresados corporalmente, síntomas que con frecuencia adquieren un carácter grave y de larga duración.

El duelo complicado puede conducir a un trastorno depresivo7 que se caracteriza por una tristeza acentuada, pérdida de la capacidad de interesarse y disfrutar de las cosas, disminución del nivel de actividad y cansancio exagerado. También se señalan síntomas como: disminución de la atención y la concentración, pérdida de confianza en sí mismo, sentimientos de inferioridad, ideas de culpa, perspectivas sombrías sobre el futuro, pensamientos o actos suicidas, trastornos del sueño y pérdida del apetito.

7 Varios autores. CIE 10/Trastornos mentales y del comportamiento/Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. Madrid: Meditor; 1992.


Los trastornos de adaptación se caracterizan por un estado de malestar subjetivo, trastornos emocionales que alteran la vida social y dificultad para ajustarse al cambio vital que significa la pérdida.

El estrés postraumático es un trastorno de tipo tardío o diferido que aparece como consecuencia de acontecimientos excepcionalmente amenazantes o catastróficos; se inicia después del trauma con un período de latencia cuya duración varía desde unas pocas semanas hasta los seis meses. En muchas ocasiones, más que un cuadro completo de estrés postraumático, aparecen sólo algunos síntomas del mismo8:

• Evocación del acontecimiento traumático (revivir el acontecimiento): recuerdos recurrentes e intrusos, pesadillas, flashbacks.

• Evitación de estímulos asociados con el traumatismo: esfuerzos para evitar conversaciones, situaciones, lugares o personas que recuerden el acontecimiento.

• Disociación: sensación subjetiva de embotamiento o ausencia de la realidad, aturdimiento, como en un sueño. No poder recordar aspectos importantes del trauma.

• Disminución de la capacidad de respuesta al mundo exterior: incapacidad de sentir emociones, sensación de alejamiento de los demás.

• Aumento de la activación: estado aumentado de alerta, irritabilidad o ataques de ira.

• Ansiedad significativa: en ocasiones, estallidos agudos de miedo o pánico.

• Depresión: es frecuente la ideación suicida.

• Insomnio.

• Síntomas vegetativos.

• El consumo de alcohol o drogas puede ser un factor agravante.

8 OPS/OMS. Protección de la salud mental en situaciones de desastres y emergencias. Washington, D.C.: OPS/OMS; 2002. Rodríguez J. Principios generales para la atención psicosocial en situaciones de desastres. Conferencia dictada en el Congreso Latinoamericano de Psiquiatría (APAL), Guatemala, junio de 2002. Varios autores. CIE 10/Trastornos mentales y del comportamiento/Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. Madrid: Meditor; 1992.


También se ha reportado el incremento del índice de suicidios en los períodos posteriores al deceso masivo de personas como consecuencia de desastres naturales o crímenes de guerra (Guatemala y Armero)9.

9 Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA). Guatemala: nunca más. Informe del proyecto interdiocesano "Recuperación de la memoria histórica". Guatemala: ODHA; 1998. Programa de Cooperación Internacional en Salud Mental "Simón Bolívar". Desastres, consecuencias psicosociales. La experiencia latinoamericana. Serie de Monografías Clínicas No. 2. Illinois, USA: Centro de la Familia Hispánica; 1989.


La conducta suicida

Algunos datos de informantes clave sugieren que en los últimos años se ha producido un aumento significativo de los suicidios en algunas zonas que sufrieron masacres. Aunque no existen estudios precisos y pueden influir otros factores, un análisis de los libros de defunciones de la municipalidad de Rabinal (Guatemala) mostró un aumento evidente de las muertes por suicidio que, antes de los años 80, como en la mayor parte de las culturas indígenas, eran muy raras10.

Entre los efectos tardíos más significativos del desastre de Armero (Colombia) se menciona el elevado número de suicidios entre los sobrevivientes, que se fueron sucediendo después del primer año. Es posible, incluso, que la cifra sea más elevada, debido a que el suicidio tiende a ser ocultado o disfrazado como accidente (Santacruz, H. y Lozano, J.)11.

 

10 Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA). Guatemala: nunca más. Informe del proyecto interdiocesano "Recuperación de la memoria histórica". Guatemala: ODHA; 1998.

11 Rodríguez J. Principios generales para la atención psicosocial en situaciones de desastres. Conferencia dictada en el Congreso Latinoamericano de Psiquiatría (APAL), Guatemala, junio de 2002.


Efectos del huracán Mitch en la salud mental de la población adulta hondureña12

El huracán Mitch azotó Centroamérica a partir del 25 de octubre de 1998. Honduras sufrió la mayor carga de este desastre natural.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y el gobierno hondureño estimaron que más de 1'500.000 personas se desplazaron, 5.657 murieron y otras 8.058 desaparecieron. Se reportaron 112.272 personas como damnificadas. Aproximadamente 1.375 albergues tuvieron que establecerse para alojar a 285.000 personas víctimas de este desastre. Sin embargo, poco se informó sobre los efectos del desastre en la salud mental de la población.

La repercusión de un desastre en la salud mental es el resultado de varios factores que necesitan ser considerados apropiadamente, como las muertes y desapariciones de familiares, vecinos y amigos. En la investigación se demostró que el impacto del desastre puede dar lugar a la aflicción por duelo, estrés postraumático y otros trastornos psiquiátricos, una combinación de los tres resultados o ninguna dificultad; también, a otros problemas como la conducta violenta. Esto puede evolucionar hacia la cronicidad o a la resolución del proceso agudo. La modificación de condiciones, como la predisposición biológica y psicológica, los factores ocupacionales y sociodemográficos, los elementos culturales, la calidad de la relación con el difunto, la intervención, la confirmación de la muerte versus la muerte presumida y los soportes sociales, pueden hacer variar los resultados.

La salud mental de la población hondureña requerirá de una vigilancia continua para determinar la repercusión a largo plazo del huracán Mitch. La recuperación puede ser obstaculizada por los factores de estrés secundarios, incluida la exposición a la violencia. Los individuos sujetos a un estrés secundario pueden ser más vulnerables y mantener índices mayores de estrés postraumático, depresión mayor, discapacidad y malestar psicológico. Es necesario identificar los individuos en riesgo y los factores que pueden mediar ese riesgo, para que puedan implementarse los servicios e intervenciones adecuadas.

 

12 Rodríguez J, Bergonzoli G, Levav I. Violencia política y salud mental en Guatemala. Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina 2002;48:43-4.

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