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close this bookSerie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] View the PDF document
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open this folder and view contentsCapítulo 1: Preparativos paracasos de muertes masivas
open this folder and view contentsCapítulo 2: Trabajo médico-legal
open this folder and view contentsCapítulo 3: Consideraciones sanitarias en casos de muertes masivas
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View the documentLos trastornos psiquiátricos en los sobrevivientes
View the documentLa notificación de la desaparición o muerte y el reconocimiento de cadáveres
View the documentAtención psicosocial a los sobrevivientes
View the documentAtención psicosocial a los equipos de respuesta, en especial al personal que trabajó en la identificación y la disposición de cadáveres
View the documentLa importancia de una información veraz, adecuada y oportuna
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open this folder and view contentsCapítulo 6: Aspectos legales
open this folder and view contentsCapítulo 7: Estudios de caso
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View the documentMitos y realidades del manejo de cadáveres
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La notificación de la desaparición o muerte y el reconocimiento de cadáveres

La notificación de la muerte se puede producir en el hogar, en un centro de salud, en la morgue o en otro escenario. Resulta un momento crítico y difícil de enfrentar pues puede producir reacciones fuertes. Algunas recomendaciones útiles son las siguientes:

• antes de la notificación, debe recopilarse toda la información posible sobre el fallecido y los hechos acaecidos;

• obtener información sobre las personas que van a ser notificadas;

• asegurarse de que el familiar adulto más apropiado reciba la noticia primero;

• la notificación debe realizarse de manera directa y personal;

• la notificación debe hacerse, preferiblemente, por dos personas;

• manejar las reglas comunes de cortesía y respeto;

• no llevar a la entrevista objetos personales del fallecido;

• invitar a los familiares para que se sienten y hacer lo mismo por parte de quienes van a notificarlos;

• observar cuidadosamente el ambiente para prevenir riesgos y estar preparado para atender niños u otras personas;

• el mensaje debe ser directo y sencillo; a la mayoría de las personas las características de la escena le harán prever que algo terrible ha pasado, por lo que no debe prolongarse su agonía o ansiedad; no hay que dejar dudas ni crear falsas expectativas;

• estar preparado para presentar evidencias y responder preguntas;

• si los familiares lo requieren, debe ayudárseles a informar a otras personas, y

• escuchar y atender las necesidades inmediatas de los familiares, así como recordarles sus derechos.


La notificación del fallecimiento siempre debe ser individual (caso por caso); debe evitarse dar una información de esta índole de forma masiva o grupal. Si es necesario, deben constituirse varios equipos o parejas que se distribuyan el trabajo.

Si la persona es desaparecida debe notificarse como tal. Esto genera el comienzo de un proceso de tristeza anticipada, pero también ayuda si los desaparecidos se confirman posteriormente como muertos.

Si existen posibilidades de que no se confirme en el corto plazo (o tal vez nunca) la muerte o el destino del desaparecido, es necesario explicar las circunstancias que rodean el caso.

Si existen dudas sobre la identidad de los cadáveres, debe explicarse la investigación que se realiza y aclarar que hasta que no se concluya no se puede ofrecer una información fehaciente, evitando las conjeturas.

Un problema importante por enfrentar en casos de muertes masivas es el del reconocimiento de los cadáveres. En este complejo proceso se ven implicados diversos actores como son: familiares, autoridades, trabajadores de las morgues, equipos médicos y de asistencia psicológica, así como los medios de comunicación social.

Las personas (en ocasiones, adolescentes) que se ven forzadas a enfrentar el difícil trance del reconocimiento de los cadáveres se exponen a momentos muy traumáticos. Entre las manifestaciones que se presentan entre los familiares que van a reconocer los cuerpos de sus seres queridos destacan la desesperación, la frustración y, ocasionalmente, manifestaciones de protesta o inconformidad con los procedimientos que se están usando, etc. Esto se puede ver acrecentado si los cadáveres se encuentran en estado de descomposición, mutilados o quemados, como ocurre en los casos de incendios o accidentes de aviación.

Si los cuerpos no se encuentran o no se pueden reconocer, se puede esperar a que se presenten diversos rumores, que deben ser afrontados mediante una información veraz y oportuna. Se debe permitir que los familiares vean todos los cuerpos, cualquiera que sea el estado en que éstos se encuentren, ya que los deudos siempre harán todo lo posible por reconocer a sus seres queridos. De no hacerse esto, pueden aparecer manifestaciones de inconformidad y violencia.

Es importante contar con servicios médicos y de atención de salud mental lo más cerca posible del lugar donde se esté realizando el reconocimiento de cadáveres para brindar asistencia física y emocional a los familiares.

Por lo general, los familiares reclaman ver el cadáver lo antes posible o esto puede ser necesario para identificar el cuerpo. Se recomienda lo siguiente:

• La decisión de quiénes van a ver el cadáver deben tomarlas los propios dolientes.

• No permitir que los familiares ingresen solos al reconocimiento; es preferible que estén acompañados por personal calificado que les brinde algún soporte emocional.

• Ofrecer privacidad y respeto para que puedan despedirse, incluso si quieren tocar el cuerpo.

• Respetar en ese momento cualquier tipo de reacción que puedan tener los familiares.

• Si el cuerpo está muy alterado o mutilado, es necesario explicar previamente y de manera clara las condiciones en que se encuentra.

• Si se utilizan fotografías, describirlas previamente. El sistema de fotos puede ser eficaz en situaciones con un número reducido de cadáveres; pero cuando existe un número elevado de cuerpos puede generar tumultos o prestarse a que dos o más familias crean reconocer un mismo cuerpo.

• Un apoyo necesario, casi siempre, es transportar a los familiares hacia el lugar donde está el cadáver y asegurar el retorno.

• Proveer mínimas condiciones de comodidad y garantizar una atención huma
na en el lugar del reconocimiento de los cadáveres.

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