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close this bookSerie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] View the PDF document
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open this folder and view contentsCapítulo 2: Trabajo médico-legal
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View the documentAtención psicosocial a los equipos de respuesta, en especial al personal que trabajó en la identificación y la disposición de cadáveres
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Atención psicosocial a los equipos de respuesta, en especial al personal que trabajó en la identificación y la disposición de cadáveres

Un grupo especialmente vulnerable son los miembros de los equipos de primera respuesta encargados de la manipulación de los cadáveres o restos humanos; muchos de ellos son voluntarios jóvenes o personal de instituciones castrenses. También están los encargados de realizar las autopsias los cuales se sienten abrumados y sobrecar- gados en su carga laboral, cuando se presentan situaciones de muertes masivas. En forma general, no debe olvidarse la amplia gama de trabajadores que de una forma u otra intervienen en casos de esta índole.

No todos los profesionales y voluntarios resultan aptos para estas labores, lo cual depende de variados factores como su edad, personalidad, experiencias anteriores, creencias sobre la muerte, etc. Se les debe informar de forma amplia sobre las características de las labores que realizarán y evitar que personas menores de 21 años participen o realicen labores de manejo de cadáveres.

Existen factores de riesgo que incrementan la probabilidad de sufrir trastornos psíquicos:

• Las condiciones en que se encuentren los cadáveres (avanzado estado de des
composición, mutilados, calcinados, etc.) o que sólo se recuperen miembros
o partes de los cuerpos.

• Exposición prolongada a experiencias muy traumáticas.

• Confrontación con aspectos éticos.

• Exposición simultánea a otros traumas o situaciones estresantes recientes.

• Antecedentes de trastornos físicos o síquicos.

• Condiciones de vida desfavorables.

• Un proceso de selección no riguroso del personal profesional.


Es probable que el personal de los equipos de respuesta experimente algunas dificultades al regresar a su vida cotidiana al terminar sus labores en la emergencia. Éstas no deben considerarse, necesariamente, como expresión de enfermedad y requieren, sobre todo, de apoyo y acompañamiento familiar y social.

El concepto de "vulnerabilidad universal"14 sostiene que no existe ningún tipo de entrenamiento o preparación previa que pueda eliminar completamente la posibilidad de que una persona que trabaje con víctimas primarias y fallecidas, sea afectada por síntomas de estrés postraumático u otros trastornos psíquicos. Cuando se evidencie la aparición de manifestaciones sicopatológicas importantes deben canalizarse los casos hacia una ayuda especializada.

14 OPS/OMS. Protección de la salud mental en situaciones de desastres y emergencias. Washington, D.C.: OPS/OMS; 2002


Algunas recomendaciones generales para la atención a los miembros de los equipos de respuesta son:

• Considerar las características y los patrones de conducta específicos de este grupo. Ellos, generalmente, se sienten satisfechos por lo realizado y desarrollan un espíritu altruista.

• Mantenerlos en actividad es positivo, libera estrés y refuerza la autoestima.

• Favorecer la rotación de roles, así como organizar adecuadamente los tiempos de trabajo; a quienes han manejado cadáveres durante un tiempo, después deben asignarse otras tareas menos impactantes.

• Estimular el autocuidado físico y tomar descansos periódicos.

• Los terapeutas deben mantener una actitud de escuchar responsablemente.

• Garantizar la confidencialidad y el manejo ético de las situaciones personales y de la organización.

• Redefinir las crisis como una posibilidad para el crecimiento.

• Incluir a la familia en los procesos de ayuda y sensibilización.

• Disminución de los condicionantes de estrés y valoración de estados emocionales subyacentes, antes y durante la emergencia.

• Creación de espacios para la reflexión, la catarsis, la integración y la sistematización de la experiencia. Reconocer el enojo de algunos, no como algo personal, sino como la expresión de frustración, culpa o preocupación.

• Estimular que entre ellos se manifieste el apoyo, la solidaridad, el reconocimiento y el aprecio mutuo.

• Siempre que sea factible, los equipos implicados en el manejo y el reconoci miento de los cadáveres deben pasar por un proceso de atención o acompaña miento psicológico grupal al término de cada jornada de trabajo y una sema na después de finalizar las operaciones.


Las orientaciones para el personal que haya laborado en el manejo de cadáveres, después que retorne la normalidad y se reintegre a la vida cotidiana son:

• Regresar a su rutina lo antes posible.
• Realizar ejercicios físicos y de relajación.
• Buscar contacto con la naturaleza.
• Descansar y dormir lo suficiente.
• Alimentarse de forma balanceada y regular.
• No tratar de disminuir el sufrimiento con el uso de alcohol o drogas.
• Buscar compañía y hablar con otras personas.
• Participar en actividades familiares y sociales.
• Observar y analizar sus propios sentimientos y pensamientos.
• Reflexionar sobre la experiencia que ha vivido y lo que significa como parte de su vida.

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