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close this bookSerie Manuales y Guías sobre Desastres, No. 5 - Manejo de Cadáveres en Situaciones de Desastre (OPS; 2004; 207 paginas) [EN] View the PDF document
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Cadáveres no identificados

La aparición de cadáveres no identificados es un hecho que suele suceder independientemente de emergencias o catástrofes y es por ello debidamente contemplado por el derecho. En este sentido, los países de la región desarrollan normas para proceder al levantamiento de cadáveres, trasladarlos a las morgues, efectuar la identificación, establecer la causa de muerte y entregarlos a sus familiares o disponer de ellos en caso de que nadie los reclame3.

3 Existe una variedad de normas que tratan el tema: Leyes o Códigos de Salud (por ejemplo, Ley No. 26.842 de 1997, Ley General de Salud de Perú), normas que organizan los departamentos de medicina legal o forense, disposiciones que regulan el funcionamiento de las morgues, códigos criminales de procedimientos (por ejemplo, en Colombia, artículos 290 y 291 de la Ley No. 600 de 2000) o Reglamentos de los Cuerpos Médicos Forenses (por ejemplo, Código de Instrucción Médico Forense de Venezuela).


Cuando se informa sobre la existencia de cadáveres, el interés fundamental de las autoridades es determinar si ha existido un hecho criminal4. En tal sentido hay que seguir una serie de normas al levantar el cuerpo, generalmente descrita en los códigos procesales penales, que suelen incluir la inspección del lugar, una revisión preliminar del cuerpo, la recolección de posibles elementos de prueba y la toma de fotografías, entre otras. Se trata así de recolectar la mayor cantidad de pruebas posibles que ayuden a la determinación de la causa de muerte y al establecimiento de la identidad del fallecido.

4 Por ejemplo, Código Procesal Penal de Paraguay, artículo 177; Código Procesal Penal de Chile, artículos 85 a 90; Código Procesal Penal de Perú, artículo 239.


Luego se envía el cuerpo a la morgue que corresponda a fin de que se efectúe una autopsia. A este respecto, todas las disposiciones analizadas coinciden en señalar que cuando se trata de cadáveres no identificados, generalmente denominados 'NN', el personal de las morgues debe completar una ficha identificativa donde conste la descripción de las características físicas del cadáver como edad aproximada, sexo y rasgos raciales, entre otras. Así mismo, se deben tomar fotografías, elaborar una carta dental, tomar huellas dactilares, muestras de ADN y otros recaudos necesarios para proceder a la identificación futura.

Los cuerpos suelen permanecer en la morgue mientras la capacidad de la misma lo permita o transcurran ciertos plazos que varían de acuerdo con las distintas regulaciones. Luego se procede a inhumarlos en fosas individuales o colectivas, pero respetando siempre ciertas distancias que permitan preservar la individualidad de los fallecidos. Además, el lugar exacto del entierro de cada cuerpo debe estar marcado adecuadamente.

Todo ello permite establecer lo que suele denominarse la cadena de custodia del cadáver, entendiendo por ésta a la clara relación documental entre la ficha identificativa elaborada en las morgues y el exacto lugar donde se enterró el cadáver, de manera que una vez identificado, sea exhumado y entregado a sus familiares.

Lo específicamente dedicado a la inhumación o cremación de cadáveres está, por lo general, previsto en las normas que regulan la actividad de los cementerios5. Al respecto, los funcionarios a cargo de los mismos sólo pueden proceder a sepultar cuerpos procedentes de las morgues cuando existen certificados o documentos, generalmente emitidos por los organismos de salud, que así lo autoricen. Normalmente se habilitan secciones especiales del cementerio para proceder al entierro de personas no identificadas.

5 Entre ellas, a título de ejemplo, cabe mencionar: Decreto No. 22.183-S de Costa Rica publicado el 18 de mayo de 1973, Decreto No. 1.537 de Nicaragua publicado el 28 de diciembre de 1984, Acuerdo Gubernamental No. 5 de Guatemala publicado el 10 de enero de 1996, Decreto Supremo No. 03-94-SA de Perú publicado el 12 de octubre de 1994, Resolución No. 27 de Paraguay, publicada el 3 de enero de 1986, Reglamento de Cementerios del Distrito Federal de México publicado el 28 de diciembre de 1984, Health Service Act de Bahamas, Chapter No. 215, Revised Laws 1965 y Public Health Act de Belice, Capítulo 31, Sección III, Revised SL 1962.


Tales normas regulan también las condiciones en que es posible cremar o incinerar los cadáveres. El principio en la materia es que no se puede proceder a la cremación de restos cuando no se ha establecido la causa de muerte y, en caso de que no haya duda respecto a esta circunstancia, sin la autorización de los familiares del difunto. Esto último haría imposible la cremación de cadáveres no identificados. La excepción a este principio, según los textos legales, se presenta cuando el cadáver pudiera provocar la propagación de enfermedades. Ello se refiere a dolencias definidas en algunas normas como "pestilenciales o epidémicas"6 aunque la mayoría de las normas se refieren genéricamente a "casos en que los cadáveres hagan posible la propagación de enfermedades"7. Esta excepción legal, por tanto, no se aplicaría a los supuestos de muertes traumáticas acaecidas como consecuencia de desastres naturales, ya que como se ha manifestado en el capítulo 3, en esta circunstancia los cadáveres no representan en principio un riesgo sanitario.

6 Ordenanza No. 27.590 de la ciudad de Buenos Aires, publicada el 14 de mayo de 1973.

7 Como por ejemplo, la Ley No. 26.842 de 1997, Ley General de Salud de Perú, artículo 112 y otras mencionadas en la Nota No. 5.

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