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close this bookRespuesta de la Salud Pública a las Armas Biológicas y Químicas - Guía de la WHO - Segunda Edición (OPS; 2003; 302 paginas) [EN] [RU] View the PDF document
View the documentPrefacio a la edición en español
View the documentPrólogo
View the documentAgradecimientos
View the documentResumen ejecutivo
View the documentAbreviaturas y acrónimos
View the documentLista de colaboradores
open this folder and view contents1. Introducción
open this folder and view contents2. Evaluación de la amenaza a la salud pública
open this folder and view contents3. Agentes biológicos y químicos
open this folder and view contents4. Preparación y respuesta en salud pública
close this folder5. Aspectos legales
View the document5.1 Protocolo de Ginebra de 1925
close this folder5.2 Convención sobre Armas Biológicas de 1972
View the document5.2.1 Obligaciones internacionales
View the document5.2.2 Implementación nacional
open this folder and view contents5.3 Convención sobre Armas Químicas de 1993
View the document5.4 Conclusiones
View the documentBibliografía
View the documentApéndice 5.1: Legislación para la implementación de la Convención sobre Armas Biológicas
View the documentApéndice 5.2: Legislación para la implementación de la Convención sobre Armas Químicas
View the documentBibliografía
open this folder and view contents6. Fuentes internacionales de asistencia
open this folder and view contentsAnexo 1: Agentes químicos
open this folder and view contentsAnexo 2: Toxinas
open this folder and view contentsAnexo 3: Agentes biológicos
open this folder and view contentsAnexo 4: Principios de protección
open this folder and view contentsAnexo 5: Precauciones contra el sabotaje de agua potable, alimentos y otros productos
open this folder and view contentsAnexo 6: Fuentes de información
View the documentAnexo 7: Afiliación de los estados miembro de la OMS a los tratados internacionales sobre armas químicas y biológicas
View the documentCubierta Posterior
 

5.2.1 Obligaciones internacionales

La CAB está diseñada para complementar la prohibición del uso de armas biológicas incorporada en el Protocolo de Ginebra. En el Artículo I, identifica los elementos que cada Estado signatario "se compromete a no desarrollar, producir, almacenar o adquirir o retener nunca ni bajo ninguna circunstancia o forma". Como ya se mencionó en el Capítulo 3, estos elementos no se definen simplemente como armas biológicas o agentes para la guerra biológica. En cambio se definen como: "(1) Agentes microbianos u otros agentes biológicos, o toxinas sin importar su origen o método de producción, de tipos y en cantidades que no tienen justificación para fines profilácticos, de protección o con otros fines pacíficos; (2) armas, equipos o medios de distribución diseñados para usar tales agentes o toxinas con fines hostiles o en conflicto armado." De esta manera, el alcance de la Convención se especifica según un criterio de fines generales. Se adoptó tal enfoque para no obstaculizar las muchas aplicaciones biomédicas y otras no hostiles de agentes y toxinas microbianas o de otros agentes, en tanto que permite cubrir cualquier eventual producto de la biotecnología o de la investigación científica que pudiera ser utilizado como arma. El tratado no define a qué se refiere como "agentes biológicos" o "toxinas". A partir de las actas tanto de la negociación como de las conferencias de revisión subsiguientes es claro que el término "toxinas" no se limita exclusivamente a los productos microbianos sino que incluye todas las sustancias tóxicas producidas por organismos vivos, aun las producidas sintéticamente. Se presenta una descripción de las toxinas en el Anexo 2.

Otra obligación importante se establece en el Artículo II, el cual exige a los Estados signatarios destruir o desviar todos los agentes, toxinas, armas, equipos y medios de distribución hacia fines pacíficos. Esta disposición de desarme se debe cumplir a más tardar nueve meses después de que entre en vigor la Convención en el Estado signatario. La CAB también le exige a los Estados signatarios facilitar el intercambio de equipos, materiales e información científica y tecnológica para el uso con fines pacíficos de agentes y toxinas bacteriológicos (biológicos) (Artículo X), teniendo en mente que el tratado prohíbe absolutamente la transferencia de agentes, toxinas, armas, equipos o medios de distribución especificados en el Artículo I a cualquier receptor (Artículo III).

La CAB se ha revisado con intervalos de cinco a seis años. Los Estados signatarios reafirmaron durante las conferencias de revisión que la Convención era lo suficientemente detallada para abarcar todos los nuevos avances científicos y tecnológicos. También se instituyó el intercambio de datos para afianzar la confianza con el fin de fortalecer la CAB realzando la transparencia. La Tercera Conferencia de Revisión, en 1991, amplió estos intercambios de datos para que se incluyera información sobre «anteriores actividades de investigación en… programas de investigación biológica y de desarrollo para el ataque [a partir del 1 de enero de 1946]»; durante el año siguiente, cinco Estados signatarios afirmaron que habían contado con tales programas y revelaron detalles concretos. Los cinco Estados eran Canadá, Francia, la Federación Rusa, el Reino Unido y los Estados Unidos. Todos los periodos de actividad declarados para los programas de ataque terminaron antes de que entrara en vigencia la CAB, excepto en el caso de la declaración de la Federación Rusa, la cual especificaba el lapso de «1946 a marzo de 1992» como el periodo de actividad.

La Tercera Conferencia de Revisión también estableció un Grupo ad hoc de Expertos del Gobierno (VEREX) para que identificara y examinara desde el punto de vista científico y técnico potenciales medidas de verificación. El Informe VEREX fue discutido en detalle en una conferencia especial convocada en 1994 para este fin. La conferencia estableció un grupo ad hoc «para considerar las medidas apropiadas, incluso las medidas de verificación posibles, y para redactar propuestas que fortalezcan la convención, que deberán incluirse, si fuere apropiado, en un instrumento con obligación legal para someterlo a la consideración de los Estados signatarios». El grupo ad hoc laboró de 1995 a 2001 sin alcanzar un consenso sobre tal instrumento.

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