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close this bookRespuesta de la Salud Pública a las Armas Biológicas y Químicas - Guía de la WHO - Segunda Edición (OPS; 2003; 302 paginas) [EN] [RU] View the PDF document
View the documentPrefacio a la edición en español
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View the document1. Introducción
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View the documentBibliografía
View the documentLecturas adicionales
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open this folder and view contentsAnexo 5: Precauciones contra el sabotaje de agua potable, alimentos y otros productos
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View the documentAnexo 7: Afiliación de los estados miembro de la OMS a los tratados internacionales sobre armas químicas y biológicas
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3. Productos químicos incapacitantes

Durante la mayor parte del siglo pasado, los productos químicos incapacitantes han sido usados ampliamente, por ejemplo, por la policía y otras fuerzas con el fin de hacer cumplir las leyes; por veterinarios para capturar animales peligrosos; por médicos para sedar o calmar pacientes; por ladrones y otros criminales para incapacitar a sus víctimas y por las fuerzas militares para alcanzar objetivos tácticos con una disminución de la pérdida de vidas. Un producto químico particular se puede utilizar para varios de estos fines.

En el contexto del control de disturbios, los irritantes sensoriales como los gases lacrimógenos y los estornutatorios han sido utilizados por las fuerzas de policía desde hace mucho tiempo y, por consiguiente, a menudos se les llaman «agentes antidisturbios» aun cuando se usen para fines totalmente diferentes. La Convención sobre Armas Químicas, la cual establece que «el cumplimiento de la ley, incluso fines de control de disturbios domésticos» se encuentran entre los «propósitos no prohibidos por esta Convención», define un «agente para controlar disturbios» como «cualquier producto químico que no está en la lista de una Agenda, el cual puede producir rápida irritación sensorial o efectos físicos incapacitantes que desaparecen poco después de que termina la exposición». Para fines de cumplimiento de la ley, diferentes del control de disturbios, como en ciertas formas legales de acción antiterrorista, se han estudiado y usado ocasionalmente muchos productos químicos tóxicos, inclusive los opioides y los agentes irritantes. La CAQ no coloca restricciones sobre estos productos químicos, a menos que estén contemplados en la Agenda 1 y asegurándose de que su tipo y cantidades concuerden con su objetivo. En el caso de productos químicos para uso contra quienes toman rehenes, por ejemplo, o contra personas que amenazan con detonar bombas, una propiedad clave es que la incapacidad debe ser extremadamente rápida. Sin embargo, la heterogeneidad de cualquier población que pueda estar expuesta a dicho químico probablemente signifique que la dosis requerida para incapacitar rápidamente a todos los individuos sea letal para algunos de ellos. Los productos químicos incapacitantes inicialmente estudiados con fines militares a veces han encontrado aplicación en las acciones policíacas legítimas y viceversa.

En relación con las aplicaciones militares, las autoridades de defensa diferencian tres clases de químicos incapacitantes. Clase A: agentes que causan invalidez física temporal como sueño, parálisis temporal, debilidad, ceguera temporal o serias alteraciones respiratorias y que no implican peligro de muerte o de invalidez permanente. Clase B: agentes que en pequeñas dosis causan invalidez física temporal, pero que en grandes dosis pueden causar la muerte o efectos permanentes. Clase C: agentes que causan incapacidad mental. En esta clasificación, se tomó como límite una tasa de fatalidad probable superior al 2% como descalificadora. La preocupación con relación a agentes menos letales es que podrían causar altas tasas de víctimas o efectos similares a los causados por las armas químicas tradicionales de utilizarse en áreas con presencia de fuerzas amigas sin protección o no combatientes. Cuando se enunció la clasificación, en 1960, los ejemplos citados fueron los lacrimógenos CN y CS para la Clase A, el estornutatorio de arsénico o agente adamsite que causa vómito para la Clase B y el agente psicotrópico LSD para la Clase C; mientras tanto se adelantaban investigaciones para identificar productos químicos incapacitantes con mayor eficacia militar (46).

Desde entonces han emergido nuevos productos químicos. Entre ellos hay algunos que causan incapacidad física por acción psicotrópica, lo cual quiere decir que se ha desvanecido la distinción entre Clase A y Clase C. Los ejemplos incluyen orivales, fentanilos y otros opioides. La distinción entre Clase A y Clase B fue siempre menos clara de lo que las autoridades militares parecían creer, ya que aun un agente como el CS puede causar daños graves a quienes han estado expuestos a dosis anormalmente altas o que son anormalmente susceptibles. Ahora se ha llegado a reconocer que no existe tal cosa como un producto químico incapacitante no letal o que no cause ningún daño.

Actualmente se considera que la distinción clave reside en la duración de la incapacidad. Por un lado, está el producto químico que causa invalidez durante algún tiempo mayor al de la exposición - una característica de muchos agentes irritantes y la propiedad que, en el contexto civil, hace posible el uso de agentes incapacitantes por parte de las fuerzas de policía para contener disturbios - y, por el otro lado, están los agentes que causan incapacidad durante un periodo sustancialmente mayor al de la exposición, lo que brinda mayores opciones de acción a los usuarios del arma. A las sustancias tóxicas en esta categoría de mayor duración se les llama comúnmente "incapacitantes" o "agentes incapacitantes", aunque está surgiendo un nuevo término, "calmantes". Para la categoría a corto plazo, "irritante" o "agente hostigador" es una etiqueta conveniente. En las dos categorías, el tiempo de inicio de la incapacidad es también un determinante importante de su utilidad.

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