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close this bookRespuesta de la Salud Pública a las Armas Biológicas y Químicas - Guía de la WHO - Segunda Edición (OPS; 2003; 302 paginas) [EN] [RU] View the PDF document
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2.1 Enterotoxinas de Staphylococcus aureus

Las enterotoxinas estafilocócicas son una causa común de la diarrea por intoxicación alimentaria después de la ingestión de comida manipulada en forma inapropiada. Son proteínas cuyo tamaño oscila entre 23 y 29 kDa y se piensa que funcionan estimulando la liberación masiva de una variedad de citocinas que luego median en los diferentes efectos tóxicos. Las toxinas son conocidas, por lo menos, en cinco formas antigénicamente distintas, de las cuales el tipo B es la más estudiada. Es estable al calor y, en solución acuosa, puede resistir la ebullición. Es activa por inhalación; por esta vía causa un síndrome clínico considerablemente diferente y a menudo más incapacitante que el que sigue después de la ingestión. Se ha estudiado como agente de guerra del tipo incapacitante. La dosis promedio que por inhalación produce invalidez en los seres humanos se ha estimado en 0,4 ng/kg de peso corporal. La dosis letal correspondiente se estima que sea 50 veces mayor (12).

Fuentes

El coco Gram positivo Staphylococcus aureus excreta las toxinas y se presenta en todo el mundo. Los cultivos de algunas cepas pueden producir grandes cantidades de enterotoxina del tipo B.

Principales características clínicas

Cuando Staphylococcus aureus contamina los productos alimenticios y la toxina preformada resultante es ingerida, se presentan los síntomas - usualmente náuseas, vómito y diarrea - 1 a 6 horas después de consumir la comida contaminada.

Después de la inhalación de la enterotoxina estafilocócica B (SEB), la intoxicación es aparente en 3 a 12 horas con el inicio súbito de fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, mialgias y tos no productiva. Los casos más graves pueden desarrollar disnea y dolor torácico retroesternal. Si se ingiere la toxina, se presentan náuseas, vómito y diarrea en muchos pacientes y las pérdidas de líquidos pueden ser sustanciales. La fiebre, con diversos grados de escalofríos y postración, pueden durar hasta 5 días y la tos puede persistir hasta por 4 semanas.

Diagnóstico y detección

El diagnóstico de la intoxicación por inhalación de SEB es clínico y epidemiológico. Es poco probable que las muestras de los pacientes resulten positivas en las pruebas para la toxina después de la exposición a aerosoles, a no ser que la exposición sea grande y que se obtengan las muestras rápidamente. Las enterotoxinas se pueden detectar en muestras ambientales usando una variedad de pruebas basadas en anticuerpos.

Manejo médico

La terapia de apoyo ha probado ser adecuada en los casos de exposición respiratoria accidental a aerosoles de SEB. La hidratación y la oxigenación requieren vigilancia estrecha. En casos graves, cuando se desarrolla edema pulmonar, pueden ser necesarios la ventilación con presión espiratoria positiva y el uso de diuréticos. El pronóstico es de recuperación en la mayoría de pacientes después de la fase inicial aguda de la enfermedad, pero permanecen incapacitados para las actividades normales durante 1 a 2 semanas (13). Dado que la enfermedad es una intoxicación, no se requieren medidas de aislamiento u otras de cuarentena.

Profilaxis

No hay disponible una vacuna para humanos, aunque varias se encuentran en desarrollo, incluso algunas que, en los estudios en animales, se ha demostrado que protegen contra la exposición por inhalación a la SEB. También se ha demostrado la protección pasiva.

Estabilidad/neutralización

La SEB se puede detoxificar por tratamiento con hipoclorito al 0,5% durante 10 a 15 minutos.

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