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close this bookRespuesta de la Salud Pública a las Armas Biológicas y Químicas - Guía de la WHO - Segunda Edición (OPS; 2003; 302 paginas) [EN] [RU] View the PDF document
View the documentPrefacio a la edición en español
View the documentPrólogo
View the documentAgradecimientos
View the documentResumen ejecutivo
View the documentAbreviaturas y acrónimos
View the documentLista de colaboradores
open this folder and view contents1. Introducción
open this folder and view contents2. Evaluación de la amenaza a la salud pública
open this folder and view contents3. Agentes biológicos y químicos
open this folder and view contents4. Preparación y respuesta en salud pública
open this folder and view contents5. Aspectos legales
open this folder and view contents6. Fuentes internacionales de asistencia
open this folder and view contentsAnexo 1: Agentes químicos
open this folder and view contentsAnexo 2: Toxinas
open this folder and view contentsAnexo 3: Agentes biológicos
open this folder and view contentsAnexo 4: Principios de protección
close this folderAnexo 5: Precauciones contra el sabotaje de agua potable, alimentos y otros productos
View the document1. Introducción
open this folder and view contents2. Prevención
View the document3. Detección
open this folder and view contents4. Respuesta
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View the document7. Otros productos
View the document8. Conclusiones
View the documentReferencias
open this folder and view contentsAnexo 6: Fuentes de información
View the documentAnexo 7: Afiliación de los estados miembro de la OMS a los tratados internacionales sobre armas químicas y biológicas
View the documentCubierta Posterior
 

1. Introducción

El agua potable y los suministros de alimentos para la población civil han sido objeto de sabotaje a lo largo de toda la historia, generalmente durante las campañas militares. Más recientemente, sin embargo, en situaciones que no están asociadas con guerra abierta, tal sabotaje se ha utilizado para aterrorizar o si no para intimidar de alguna manera a la población civil (1). Los terroristas pueden tener una variedad de motivos, desde sembrar discordias o resentimientos hasta la desestabilización política. No es necesario producir víctimas masivamente para causar pánico y desestabilización generalizados, particularmente en la economía. Aunque la contaminación deliberada del agua potable puede causar enfermedades en los seres humanos, la interrupción a largo plazo del suministro de agua tiene consecuencias catastróficas para la salud y la confianza públicas. A pesar de que la contaminación deliberada de todos los suministros de alimentos en un área dada es poco probable, la escasez existente de alimentos podría empeorarse considerablemente con tal contaminación. Todas las poblaciones son vulnerables a tales ataques.

Los gobiernos, así como las empresas comerciales y otras del sector privado deben estar concientes de la necesidad de prevenir y responder a la contaminación deliberada. Aunque las amenazas con fines de extorsión económica, particularmente de las entidades del sector comercial, usualmente no se consideran como terrorismo, son mucho más comunes de lo que generalmente se cree. Su impacto económico y social puede ser el mismo que el de los actos claramente terroristas. Por tanto, se deben evaluar las precauciones de seguridad para asegurarse de que pueden responder a las amenazas de contaminación deliberada. Las empresas proveedoras de agua, los fabricantes y otras empresas del sector privado deben, por tanto, estar involucradas en el desarrollo e implementación de los planes de seguridad diseñados para prevenir, detectar y responder a la contaminación deliberada, los cuales deben incluir la educación del consumidor y los conductos activos de comunicación con la prensa y el público. Un mejor clima de vigilancia reducirá la vulnerabilidad tanto a la contaminación deliberada como a la accidental. La amenaza de terrorismo no debe, sin embargo, opacar otros elementos críticos de seguridad, como la prevención de la contaminación no intencional del agua potable y los alimentos, ni desembocar en pánico.

Puesto que el agua potable, los alimentos y los medicamentos son de consumo directo de la población, probablemente constituyen la vía más fácil para distribuir cantidades letales o debilitantes de productos químicos tóxicos o agentes biológicos. Los sistemas de agua potable y los usados para la manufactura y distribución de alimentos y otros productos de consumo presentan muchas oportunidades para la contaminación deliberada. Aunque la globalización y los complejos sistemas de producción y distribución de muchos alimentos y medicinas han incrementado la vulnerabilidad, esta diversidad de fuentes también reduce la probabilidad de que todas las existencias de alimentos y medicamentos sean contaminadas. En el caso del agua, la ausencia de fuentes alternas en la mayoría de las áreas crea un problema más serio y aumenta el potencial de pánico e histeria.

Las enfermedades humanas de amplia distribución se han asociado con una gran variedad de microorganismos provenientes del agua y de los alimentos, así como con agua potable y alimentos contaminados con productos químicos tóxicos. También se han presentado interrupciones a gran escala de los suministros de alimentos causados por enfermedades de animales de granja. Tales brotes han excedido los servicios públicos y han dado lugar a un intenso cubrimiento de los medios de comunicación, con consecuentes efectos adversos económicos, sociales y políticos, así como a la pérdida de la confianza del público. Lo mismo cabe esperar en el caso de acciones terroristas de contaminación o interrupción de los servicios.

Los programas diseñados para prevenir el sabotaje del agua potable, los alimentos y otros productos de consumo, como los cosméticos y los medicamentos, se basan en:

1. Prevención
2. Detección
3. Respuesta


En todos ellos, la preparación juega un papel esencial.

No hay forma de prevenir toda contaminación, ya sea accidental o resultado de la introducción deliberada de agentes químicos, biológicos o radioactivos. Un terrorista determinado con acceso a los recursos requeridos puede penetrar virtualmente cualquier sistema. Sin embargo, el riesgo de la exposición de los seres humanos se puede reducir al aumentar la seguridad y la capacidad para detectar la contaminación o la interrupción. La detección de la contaminación o de los intentos de contaminación prevendría o reduciría significativamente la magnitud de cualquier brote de enfermedad concomitante. Aunque los sistemas de detección y respuesta rápida y eficaz a los brotes de enfermedad por contaminación y otras causas son esenciales, a menudo los disponibles no son lo suficientemente rápidos para prevenir la exposición de la población.

Dado el gran número de agentes potenciales, es imposible vigilarlos a todos todo el tiempo. Sin embargo, la adopción de precauciones es un abordaje eficaz para salvaguardar la salud pública, ya sea en áreas con sistemas complejos y modernos de producción y distribución para el agua y los alimentos o en aquéllas donde el agua potable se obtiene de una fuente natural y la mayor parte de los alimentos se produce, almacena y consume localmente. El análisis proactivo del riesgo puede reducir la vulnerabilidad de la misma forma que en casos de contaminación accidental. Los recursos disponibles se deben asignar con base en la evaluación de la amenaza y la vulnerabilidad y deben corresponder a la naturaleza y la probabilidad de las amenazas.

El propósito de este anexo es aumentar la conciencia pública de la amenaza de sabotaje deliberado del agua potable, los alimentos y otros productos y servicios de consumo, y brindar una guía general para las acciones que se pueden tomar para prevenir, detectar y responder a esta amenaza. La mayoría de los organismos multinacionales y comerciales grandes y los proveedores de servicios tienen los recursos para desarrollar sistemas apropiados de seguridad y detección. Por tanto, se debe hacer énfasis en el apoyo a empresas o instalaciones pequeñas y medianas para que desarrollen e implementen sistemas de prevención y detección de la contaminación deliberada.

La seguridad del trabajador es importante en todas las actividades. Aunque no se cubre directamente en estos anexos, la salud física y mental de los trabajadores debe ser una de las principales consideraciones en el desarrollo de los planes de seguridad y sanidad.

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