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close this bookRespuesta de la Salud Pública a las Armas Biológicas y Químicas - Guía de la WHO - Segunda Edición (OPS; 2003; 302 paginas) [EN] [RU] View the PDF document
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3. Detección

La posibilidad de contaminación e interrupción del suministro de agua y de alimentos se debe tener en cuenta en la evaluación de los sistemas de garantía de la seguridad, como los planes de seguridad del agua potable, las buenas prácticas de manufactura (BPM) y el sistema de Análisis de Peligros y Punto de Control Crítico (Hazard Analysis and Critical Control Point, HACCP). Ésta es una forma científica y sistemática para aumentar la seguridad desde la producción primaria hasta el consumo final por medio de la identificación, la evaluación y el control de los peligros que son significativos para la seguridad (2). Sin embargo, los sistemas de HACCP están diseñados para controlar específicamente los peligros identificados. Algunos de los requisitos del HACCP, como el libro de registros, puede que no sean necesarios ni apropiados cuando el objetivo sea detectar la contaminación deliberada. Los sistemas de garantía de la seguridad se deben diseñar para la operación específica en cuestión. El análisis proactivo de riesgos es necesario para reducir la vulnerabilidad, así como los riesgos de la contaminación inadvertida. Los recursos asignados para este fin deben ser proporcionales a la probabilidad de la amenaza, la magnitud y la gravedad de las consecuencias y la vulnerabilidad del sistema. La posibilidad de contaminación deliberada debe ser una parte integral de la planificación de la seguridad y los esfuerzos para prevenir el sabotaje deben complementar, no reemplazar, otras actividades esenciales de seguridad.

La detección precoz de la contaminación o de los intentos de contaminación es esencial para reducir la probabilidad o la magnitud de la exposición. Los efectos de los patógenos son a menudo tardíos, de tal manera que la exposición a los productos contaminados continuará hasta que la contaminación o el brote se hayan detectado. La falla o el fracaso de los sistemas de vigilancia de enfermedades, aun en los países más avanzados, para detectar brotes a gran escala de enfermedades transmitidas por el agua subraya la importancia de la prevención o la detección temprana de la contaminación. La vigilancia de todos los sistemas de agua potable y de la producción de alimentos y de otros productos de consumo debe ser parte integral del control de calidad de rutina. Los programas de control pueden incluir diversas actividades que van desde el examen visual cuidadoso hasta los sistemas de detección en línea de alta tecnología. Como sucede con la contaminación inadvertida, es imposible tanto técnica como económicamente, hacer pruebas permanentes para todos los agentes posibles. Pueden existir a menudo indicadores de variaciones inespecíficas en la calidad del producto, tales como apariencia, olor o sabor. La asignación de recursos disponibles para la vigilancia de rutina debe, por tanto, ser la apropiada para el producto, el proceso y la situación de distribución específicos. El seguimiento rápido es esencial cuando las variaciones en la calidad del producto o en el servicio del agua indican la posibilidad de contaminación. Las autoridades de salud pública deben trabajar estrechamente con las empresas de servicios públicos, las comerciales y otras del sector privado y, cuando sea posible, ayudar al desarrollo de los programas de supervisión apropiados.

Los consumidores juegan un papel muy significativo en la detección tanto de la contaminación deliberada como de la accidental, pues a menudo son los primeros en detectar las diferencias en la calidad del agua, por ejemplo, en sabor, olor o color, y de percatarse de los problemas de salud que resultan. Si el empaque de un alimento o de otro producto de consumo no está intacto, es decir, cuando los sellos de garantía se encuentran rotos, o si el producto tiene una apariencia, olor o sabor anormales, no se debe consumir. Si se sospechan alteraciones, el vendedor minorista o el proveedor y las autoridades competentes de salud pública y de policía deben ser notificados.

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