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close this bookRespuesta de la Salud Pública a las Armas Biológicas y Químicas - Guía de la WHO - Segunda Edición (OPS; 2003; 302 paginas) [EN] [RU] View the PDF document
View the documentPrefacio a la edición en español
View the documentPrólogo
View the documentAgradecimientos
View the documentResumen ejecutivo
View the documentAbreviaturas y acrónimos
View the documentLista de colaboradores
close this folder1. Introducción
View the document1.1 Avances desde la primera edición
View the document1.2 Origen y propósito del presente informe
View the document1.3 Algunas definiciones de trabajo
View the document1.4 Estructura
View the documentBibliografía
open this folder and view contents2. Evaluación de la amenaza a la salud pública
open this folder and view contents3. Agentes biológicos y químicos
open this folder and view contents4. Preparación y respuesta en salud pública
open this folder and view contents5. Aspectos legales
open this folder and view contents6. Fuentes internacionales de asistencia
open this folder and view contentsAnexo 1: Agentes químicos
open this folder and view contentsAnexo 2: Toxinas
open this folder and view contentsAnexo 3: Agentes biológicos
open this folder and view contentsAnexo 4: Principios de protección
open this folder and view contentsAnexo 5: Precauciones contra el sabotaje de agua potable, alimentos y otros productos
open this folder and view contentsAnexo 6: Fuentes de información
View the documentAnexo 7: Afiliación de los estados miembro de la OMS a los tratados internacionales sobre armas químicas y biológicas
View the documentCubierta Posterior
 

1.1 Avances desde la primera edición

Han transcurrido treinta años desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el informe de 1970 Health aspects of chemical and biological weapons (Aspectos de la salud en las armas químicas y biológicas) (1) y durante este periodo se han presentado cambios significativos. Del lado negativo, hubo uso a gran escala del gas mostaza y de los gases nerviosos en la guerra Irán-Irak; el uso, según informes, de estos agentes por parte del gobierno iraquí contra sus propios ciudadanos, siendo el ataque más notorio el de Halabjah en marzo de 19881, y el uso de sarín en dos ocasiones (en 1994 y en 1995) por parte del culto religioso Aum Shinrikyo en sitios públicos de Japón, incluso en el metro de Tokio. Este culto también anunció el uso de armas biológicas, anuncios que, afortunadamente, no se cumplieron. La diseminación de esporas de ántrax a través del servicio postal de los Estados Unidos en 2001, con la muerte de cinco personas, ha aumentado aún más los temores ante el bioterrorismo. Del lado positivo, la Convención sobre Armas Biológicas (CAB) y la Convención sobre Armas Químicas (CAQ) entraron en rigor en 1975 y 1997, respectivamente, y la Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons (OPCW) (Organización para la Prohibición de Armas Químicas) ha iniciado su trabajo de supervisión de la destrucción de las reservas y fábricas de armas químicas, incluso las de la Federación Rusa y las de Estados Unidos, y la vigilancia de la industria química mundial para prevenir un eventual uso indebido. Por tanto, se han eliminado por ahora las inmensas amenazas biológicas y químicas que existieron durante la Guerra Fría para grandes grupos de población de Europa y Asia, cuando había enormes reservas de armas químicas y planes activos para una confrontación bélica continental con armas biológicas. Estos y otros avances, tanto técnicos como políticos, durante este periodo originaron la necesidad de una revisión. El resultado ha sido esta segunda edición.

1 Afirmación del Secretario General de las Naciones Unidas ante la Asamblea General el 12 de octubre de 1998, documento A/C.1/53/PV.3, 3 - 5.


Técnicamente, se han logrado avances ulteriores en líneas previamente establecidas más que conceptos totalmente novedosos. Los agentes más importantes de la guerra química y biológica todavía incluyen algunos de los reseñados en la edición de 1970. Se han escuchado rumores sobre la existencia de gases nerviosos más potentes que el VX o el VR, pero el desarrollo más importante en las armas químicas ha sido la "munición binaria", en la cual las etapas finales de síntesis del agente a partir de sus precursores se lleva a cabo en la bomba, proyectil u ojiva inmediatamente antes o durante su disparo al blanco seleccionado. Para las armas biológicas, las técnicas de modificación genética prefiguradas desde 1972 por el primer ADN "recombinante" desarrollado en el laboratorio, así como otros avances en biología molecular, parecen ofrecer posibilidades de producción de nuevos agentes para la guerra biológica. La accesibilidad de los agentes biológicos en una escala militarmente significativa se ha visto sustancialmente incrementada por los avances en microbiología industrial y su mayor uso en todo el mundo.

El año de 1970 fue crucial en los intentos legales internacionales para tratar con el problema de las armas biológicas y químicas. Después de la declaración pública de los Estados Unidos en 1969, renunciando al uso de las armas biológicas, la conferencia multilateral para el desarme reunida en Ginebra, entonces llamada la Conferencia del Comité para el Desarme (Conference of the Committee on Disarmament), decidió considerar por separado las armas biológicas y las armas químicas; previamente se habían considerado conjuntamente, como aparece en el Protocolo de Ginebra de 1925 que prohíbe su uso. A partir de ese momento, la Conferencia empezó a trabajar en una convención para prohibir el desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas biológicas, dejando para más tarde la consideración de un tratado de contrapartida sobre armas químicas. El resultado, la Convención sobre Armas Biológicas y Toxinas (CAB) (Biological and Toxin Weapons Convention, BWC), quedó dispuesto para su firma en 1972 y entró en vigencia tres años después. Las preocupaciones sobre la continua amenaza de la guerra biológica, acentuadas por las revelaciones hechas a comienzos de la década sobre los programas de armas biológicas de la antigua Unión Soviética y de Irak, hizo que los Estados partícipes establecieran un grupo ad hoc con el mandato de negociar un protocolo que reforzara la CAB, especialmente por medio de mecanismos encaminados a asegurar la adhesión a la misma, que incluía la verificación. El trabajo en el protocolo se suspendió a finales de 2001.

La conferencia sobre desarme de Ginebra intensificó sus esfuerzos en torno al problema de las armas químicas en la década de 1980 y sometió la versión completa del tratado sobre desarme químico a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1992. En contraste con el tratado sobre armas biológicas, la Convención sobre la Prohibición de Armas Químicas (CAQ) (Convention on the Prohibition of Chemical Weapons, CWC) contenía disposiciones elaboradas para su verificación, que operaría a través de una nueva organización internacional, la OPCW, con sede principal en La Haya. La CAQ quedó dispuesta para su firma en 1993 y entró en vigencia cuatro años más tarde.

La amenaza del uso de armas biológicas y químicas por parte de las fuerzas armadas de los Estados ha cambiado claramente desde el informe de 1970 y, actualmente, es una preocupación especial en regiones del mundo donde los Estados todavía no han adherido a las dos Convenciones. Además, el riesgo de que entidades no estatales puedan usar tales armas continúa siendo una posibilidad. Por consiguiente, la vigilancia y la preparación para reaccionar efectivamente siguen siendo importantes, como lo son los medios de respuesta rápida por parte de la comunidad internacional. Se pretende que esta nueva edición sea una contribución a ese esfuerzo.

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