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close this bookRespuesta de la Salud Pública a las Armas Biológicas y Químicas - Guía de la WHO - Segunda Edición (OPS; 2003; 302 paginas) [EN] [RU] View the PDF document
View the documentPrefacio a la edición en español
View the documentPrólogo
View the documentAgradecimientos
View the documentResumen ejecutivo
View the documentAbreviaturas y acrónimos
View the documentLista de colaboradores
close this folder1. Introducción
View the document1.1 Avances desde la primera edición
View the document1.2 Origen y propósito del presente informe
View the document1.3 Algunas definiciones de trabajo
View the document1.4 Estructura
View the documentBibliografía
open this folder and view contents2. Evaluación de la amenaza a la salud pública
open this folder and view contents3. Agentes biológicos y químicos
open this folder and view contents4. Preparación y respuesta en salud pública
open this folder and view contents5. Aspectos legales
open this folder and view contents6. Fuentes internacionales de asistencia
open this folder and view contentsAnexo 1: Agentes químicos
open this folder and view contentsAnexo 2: Toxinas
open this folder and view contentsAnexo 3: Agentes biológicos
open this folder and view contentsAnexo 4: Principios de protección
open this folder and view contentsAnexo 5: Precauciones contra el sabotaje de agua potable, alimentos y otros productos
open this folder and view contentsAnexo 6: Fuentes de información
View the documentAnexo 7: Afiliación de los estados miembro de la OMS a los tratados internacionales sobre armas químicas y biológicas
View the documentCubierta Posterior
 

1.2 Origen y propósito del presente informe

La primera edición se originó en una solicitud de la Secretaría General de las Naciones Unidas al Director General de la Organización Mundial de la Salud en enero de 1969 para que se uniera a un grupo de expertos que, entonces, se estaba estableciendo con el fin de preparar un informe para las Naciones Unidas sobre las armas biológicas y químicas y los efectos de su posible uso. Este informe se completó oportunamente y se dio a conocer en julio de 1969 (2). Se basó en el documento entregado por la OMS preparado por un grupo de consultores nombrados por el Director General, que incluía consultores de dos organizaciones no gubernamentales dedicadas al estudio del tema, a saber Pugwash2 y el Stockholm International Peace Research Institute, SIPRI (Instituto de Investigación sobre la Paz Internacional de Estocolmo)3. Poco tiempo después, la vigésima segunda Asamblea Mundial de la Salud, en la resolución WHA22.58, le solicitó al Director General continuar con el trabajo (5). El resultado, que amplió el original sometido a las Naciones Unidas, se convirtió en el informe de la OMS de 1970.

2 Las Conferencias Pugwash sobre Ciencia y Asuntos Mundiales (Pugwash Conferences on Science and World Affairs) es una organización internacional de científicos, a la cual se le otorgó el premio Nobel de la Paz en 1995: sus intereses han incluido, desde la década de 1950, tópicos de la guerra biológica y química (3).

3 SIPRI, auspiciado por el Parlamento Sueco, estaba trabajando, entonces, en consulta con Pugwash, en su estudio de seis volúmenes de los aspectos históricos, técnicos, militares, legales y políticos del armamento y desarme de la guerra biológica y química (4).


Desde entonces, la OMS ha dado los pasos necesarios para mantenerse informada de los avances de relevancia. En la cuadragésima Asamblea Mundial de la Salud de 1987, el tema de la guerra química fue sometido a consideración y referido a la Junta Directiva, la cual, en su sesión ochenta y una de enero de 1988, mencionó un informe del Director General titulado Effects on health of chemical weapons, basado en un estudio que actualizaba partes del informe de 1970 (6). La información sobre los efectos en la salud de las armas químicas y la disponibilidad de tal información fue entonces revisada por un Grupo de Trabajo del 7 al 9 de febrero de 1989 (7).

En vista de la necesidad de responder, por mandato del Artículo 2(d) de la Constitución de la OMS, a las emergencias que pudieran causar las armas biológicas, la OMS estableció contactos hacia finales de 1990 con el Departamento Federal Suizo de Relaciones Extranjeras. En esa época existía preocupación sobre la falta de preparación para responder a las consecuencias de cualquier ataque eventual con armas de destrucción masiva, especialmente con armas biológicas, contra la población civil durante las operaciones militares en Kuwait. Esto condujo a la colaboración entre la OMS y la Ayuda Humanitaria Suiza del Departamento Federal de Relaciones Exteriores, Suiza, y el posterior establecimiento de la Fuerza de Trabajo Escorpión (Task Force Scorpio), un equipo de especialistas adecuadamente equipado y entrenado para desplazarse a un área afectada por ambulancia aérea en un corto plazo (8). En un ámbito más general, a medida que el público ha ganado conciencia sobre la posibilidad de que se liberen agentes biológicos o químicos con fines hostiles, la OMS ha centrado su atención en la información que sobre el tema se encuentra disponible para las autoridades de salud pública de los Estados Miembro. El Departamento Federal Suizo de Relaciones Exteriores ha continuado brindando apoyo a los esfuerzos de la OMS en el campo biológico-químico, incluso el apoyo financiero para la presente publicación.

En mayo de 2001, la quincuagésima cuarta Asamblea Mundial de la Salud, en la resolución WHA54.14, le solicitó al Director General «brindar apoyo técnico a los Estados Miembro para el desarrollo o el fortalecimiento de las actividades de preparación y respuesta contra los riesgos representados por los agentes biológicos, como una parte integral de los programas de manejo de emergencias» (9). Un año más tarde, en la resolución WHA55.16, la Asamblea le solicitó al Director General «continuar con la expedición internacional de guías e información técnica sobre las medidas de salud pública recomendadas para afrontar el uso deliberado de agentes biológicos y químicos con el fin de causar daño» (10). Esta segunda edición del informe de 1970 se publica en respuesta a estas solicitudes de la Asamblea Mundial de la Salud.

El informe de 1970 consideró las armas biológicas y químicas desde el punto de vista técnico y de políticas. Se pretendía que sirviera no sólo a las autoridades de salud pública y médicas sino también a todos aquéllos involucrados en la respuesta a las emergencias por el uso real o sospechado de tales armas. Esta segunda edición pretende llegar a ese mismo público lector: los que diseñan las políticas del gobierno, las autoridades de salud pública, los miembros del área de la salud y sectores relacionados, especialmente quienes tienen que ver con el manejo de riesgos y sus consecuencias, y los consejeros especialistas. No todo el material de la primera edición se ha incluido en la segunda, y algunas de sus partes todavía pueden ser de interés para los especialistas.

El presente informe también considera, en el Capítulo 5, la CAB de 1972 y la CAQ de 1993, de las cuales es signataria la mayoría de los Estados Miembro de la OMS. Estas dos convenciones y su implementación en la legislación nacional constituyen una forma de protección contra las armas biológicas y químicas y, también, una guía para la ayuda internacional si, a pesar de todo, se usan tales armas.

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