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close this bookGuía de Preparativos de Salud Frente a Erupciones Volcánicas - Módulo 5: La Comunicación Frente a Erupciones Volcánicas (OMS, OPS; 2005; 87 paginas) View the PDF document
View the documentAgradecimientos
View the documentIntroducción general a la Guía
View the documentIntroducción al módulo 5
View the documentObjetivos del módulo 5
close this folderCapítulo 1: La comunicación y la gestión del riesgo
View the document1. Conceptos básicos
View the document2. El papel de la comunicación en las instituciones del sector salud
View the document3. Los ámbitos de la comunicación interna
View the document4. Comunicación externa: las alianzas
open this folder and view contentsCapítulo 2: Planificación de la comunicación en salud frente al riesgo volcánico
open this folder and view contentsCapítulo 3: La comunicación en la crisis volcánica: recomendaciones prácticas
open this folder and view contentsAnexos
 

1. Conceptos básicos

En la concepción más simple, comunicar es “poner en común” ciertas informaciones y, con ellas, los sentidos que las orientan y contextualizan. La comunicación es un ejercicio de socialización.

La comunicación produce diálogos entre actores sociales que interactúan intercambiando información sobre diversidad de fenómenos y procesos, generando conocimientos, aprendizajes y toma de decisiones. Ésta es una característica propia de la comunicación que la diferencia del acto de informar, pues la comunicación implica una respuesta por parte de quien recibe el mensaje, que se expresa, por ejemplo en el caso de la gestión del riesgo, en cambios de actitud o de concepción frente al riesgo, o en el respaldo activo a propuestas de prevención. La información, en cambio, se limita a un proceso elemental de transmisión de datos que no requiere retroalimentación.

Los medios de comunicación masiva, el desarrollo de la informática y las nuevas tecnologías de comunicación, son componentes fundamentales de las sociedades contemporáneas. El internet, la telefonía celular, la información satelital, el correo electrónico y las páginas web se han convertido en poderosos y útiles canales de acceso a información y de comunicación científico-técnica, educativa y periodística. Igualmente, el desarrollo de la informática aplicada ha revolucionado las posibilidades de manejo de la gestión en cualquier campo.

Actualmente las instituciones requieren planificar cuidadosamente la comunicación para desarrollar su gestión, utilizando todos los medios disponibles. Las organizaciones involucradas en la gestión del riesgo volcánico deberán partir de un conocimiento exacto de las necesidades y del establecimiento de objetivos precisos; igualmente es importante identificar las particularidades del público destinatario para definir las estrategias que se utilizarán (tales como movilización social, comunicación educativa, comunicación de masas), el tipo de mensaje, y el medio de comunicación más adecuado. La comunicación realmente efectiva logra un impacto positivo que se expresa en actitudes seguras frente a los eventos volcánicos.

La comunicación produce diálogos entre actores sociales que interactúan intercambiando información sobre diversidad de fenómenos y procesos, generando conocimientos, aprendizajes y toma de decisiones, que se expresa, por ejemplo en el caso de la gestión del riesgo, en cambios de concepción frente al riesgo, o en el respaldo activo a propuestas de prevención.

La gestión del riesgo se define como “el proceso eficiente de planificación, organización, dirección y control dirigido a la reducción de riesgos, manejo de desastres y recuperación ante eventos ya ocurridos”.1 Este concepto está orientado a enfrentar el riesgo de una manera creativa e integral, adelantándose a los hechos con la participación de diferentes actores sociales.

1. Organización Panamericana de la Salud. Manual de evaluación de daños y necesidades en salud para situaciones de desastre. Ecuador, 2004. p.8.


La planificación de la comunicación en la gestión del riesgo tiene una intención clara y precisa: disminuir el impacto de los fenómenos naturales (como las erupciones volcánicas), o antrópicos (generados por el hombre), en la vida y la salud humana, y en el área social, económica y ambiental.

En cada uno de los componentes de la reducción del riesgo, del manejo del desastre y de la recuperación, los procesos de comunicación son fundamentales para la coordinación interna del sector salud, para el fomento de las relaciones interinstitucionales y para los programas de educación, capacitación e información dirigidos a los diversos públicos.

La comunicación rápida y efectiva del sector salud con las autoridades, científicos, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, y con la población, constituye una estrategia de gran impacto para la gestión del riesgo volcánico.

El sector salud debe incluir dentro de su planificación un plan de comunicación construido a través de alianzas interinstitucionales entre las que se incluyen los medios de comunicación, el sector educativo y el sector científico.

En las fases de preparación, alerta y respuesta se revisan los planes de emergencia del sector salud y se reorientan las acciones para enfrentar la crisis; en este proceso prevalece la acción informativa y se pone a prueba la coordinación interna e interinstitucional para enfrentar la crisis, así como la efectividad de las alianzas con los medios de comunicación. En este momento es necesario ubicar las fuentes de información y sus portavoces, el contenido de los mensajes, los recursos disponibles y los parámetros sobre los cuales se implementarán las acciones de comunicación.

En la fase de recuperación, cuando disminuye la actividad volcánica, se necesita un refuerzo informativo y comunicativo orientado sobre todo a restablecer las condiciones de salud física y mental, la salud ambiental y, en general, la vida cotidiana de las poblaciones; es también el momento de planificar acciones para reducir el riesgo frente a una futura crisis volcánica.

En esta fase un elemento primordial es la evaluación del plan de comunicación con el fin de conocer qué aspectos fallaron, cuáles funcionaron de acuerdo con lo planificado y qué elementos nuevos deberán involucrarse. La evaluación permite socializar, analizar y reorientar las acciones comunicativas y educativas de los niveles anteriores para sustentar el proceso de comunicación. No olvidemos que, ante la amenaza, es necesario aprender a convivir con el volcán (las acciones recomendadas para cada fase de la gestión del riesgo se presentan en detalle en el capítulo 3: La comunicación en la crisis volcánica: recomendaciones prácticas, pág.45).

Los actores del proceso comunicativo

Para planificar la comunicación es muy importante delimitar claramente las instituciones y los grupos humanos involucrados en el desarrollo de los procesos comunicativos durante una emergencia volcánica. Una forma de clasificarlos es considerar su rol en la emergencia:

• Potenciales afectados según el escenario.

• Miembros de la propia institución u organización.

• Personal asistencial y de salud de otras organizaciones y entidades; incluye administradores de la emergencia, grupos de socorro, personal de salud, etc.

• Medios de comunicación.

• Público en general.

• Comunidad científica.

• Cooperantes o donantes.


A cada uno de estos grupos habrá que destinar un mensaje, un medio y un lenguaje particular que responda tanto a sus necesidades de información (¿qué necesitan saber?) como al interés de quien comunica (¿qué información necesita transmitir?).

Los procesos de comunicación son fundamentales para la coordinación interna del sector salud, para el fomento de las relaciones interinstitucionales y para el desarrollo de los programas de educación, capacitación e información en la gestión del riesgo.

Cada uno de estos sectores no son pasivos ni manipulables, pues ellos intercambian, relacionan, aportan, acogen o descartan los mensajes desde su propio conocimiento y desde su contexto particular. En este sentido, hay que considerar que la efectividad de los procesos comunicativos se sustenta en el reconocimiento de la capacidad de la institución y las características propias de los potenciales interlocutores.

Las principales responsabilidades en comunicación del sector salud para enfrentar los efectos de las erupciones volcánicas son:

• Propiciar diálogos y concertaciones entre los actores sociales y las instituciones estatales y locales; fortalecer la coordinación entre instituciones, organizaciones, y entidades públicas y privadas.

• Profundizar los conocimientos sobre temas de prevención, mitigación, preparación y manejo adecuado en caso de erupciones volcánicas.

• Capacitar en el desarrollo de habilidades para enfrentar los efectos de las erupciones.

• Favorecer cambios positivos de comportamiento, hábitos y actitudes frente al riesgo volcánico.

 

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