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Desastres: Preparativos y Mitigación - Boletín No. 097 - Octubre 2004

Noticias e Información para la Comunidad Internacional

ISSN 1564-0620

Técnicas nuevas y tradicionales para un aprendizaje efectivo

En mayo de este año, el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos hizo una predicción de un 50% de probabilidades que la temporada de huracanes fuera más activa de lo normal. Varias tormentas golpearon al Caribe y partes de los Estados Unidos, dejando a su paso una gran devastación. Los huracanes Charley, Frances, Iván y Jeanne fueron los más letales, recordándonos una vez más que los esfuerzos de preparativos para desastres no deben detenerse.

Durante más de 25 años, la Organización Panamericana de la Salud ha brindado su apoyo a iniciativas de capacitación sobre preparativos y mitigación de desastres en América Latina y el Caribe. Este apoyo ha tenido diferentes facetas - desde el auspicio parcial o total de determinados eventos, hasta la selección de instructores o expertos en temas específicos y la producción de material técnico y de capacitación. A medida que los países comenzaron a ocuparse cada vez más de sus necesidades de capacitación, la OPS empezó a explorar nuevas maneras de alcanzar una audiencia más amplia para brindarle la información más reciente y así ayudarla a mejorar sus actividades.

E-learning, educación a distancia, cursos de aprendizaje al ritmo del estudiante - tiene muchos nombres - es una opción que está generando mucho entusiasmo. Sin embargo, convencer a la comunidad de desastres a integrarse a un ambiente de e-learning va a requerir más que simplemente gastar un dineral en tecnologías innovadoras y gráficos sofisticados. La mejor manera de competir con la información que ya existe en métodos tradicionales de educación es reconocer cuándo y cómo el e-learning representa un verdadero valor agregado.

E-learning: un real valor agregado o simplemente algo pasajero?

En los últimos cinco años, se han tratado de vender muchas iniciativas de e-learning para el manejo de desastres como alternativa a los carísimos cursos internacionales dirigidos a un grupo exclusivo. Los donantes, ansiosos de unirse a la onda del “punto-com”, con gusto han dado su apoyo monetario a estos proyectos. Sin embargo, poco a poco han ido desapareciendo. Algunos cursos están teniendo problemas para encontrar estudiantes que cubran sus propios costos, pero los cursos presenciales, que se pensaba iban a desaparecer, son ahora los más populares.

Estas dificultades nos han enseñado algunas lecciones:

• Convertir contenido técnico a un formato electrónico no asegura necesariamente un aprendizaje más efectivo. Al igual que en un curso impartido en una clase es importante desarrollar objetivos efectivos de capacitación y encontrar la mejor forma de evaluar los resultados de la iniciativa de e-learning.

• A diferencia de un curso tradicional donde el instructor puede darse cuenta del nivel de comprensión del estudiante, los módulos de capacitación donde el estudiante avanza a su propio ritmo raramente cuentan con el elemento de interacción humana. De la misma manera que un curso en vídeo no puede sustituir a un instructor en persona, el e-learning debe incluir interacción humana.

• Es posible que una publicación tenga un contenido muy completo y verificado por expertos, sin embargo, algunos conceptos requieren de un instructor para transformar la información en conocimientos.


El mito: el e-learning es económico y fácil

Aunque el e-learning parezca ser una alternativa de bajo costo en comparación con talleres tradicionales, iniciar tal iniciativa puede resultar costoso. La conversión de material requiere habilidades especiales. Además de los costos asociados con la edición y formato del contenido para un medio electrónico, los materiales deben ser revisados o rediseñados para brindar un formato de enseñanza estructurado. En un curso de e-learning bien diseñado, la inversión será mejor aprovechada con el mayor número de participantes. El e-learning continuará siendo costoso a menos que se consigan muchos participantes. ¿Es el manejo de desastres un tema apropiado para este campo?

Los estudiantes o participantes deben también adaptarse a lo que todavía es un método de estudio no tradicional. El e-learning requiere del compromiso de los usuarios para asegurar que el curso siga su cronograma. La participación e interacción son esenciales, especialmente en un ambiente de aprendizaje en grupo. Las experiencias del pasado en cursos como LÍDERES - que incentiva la interacción entre los participantes - nos han demostrado que los conocimientos y la experiencia que traen los participantes a los cursos son los recursos más valiosos. Los estudiantes también deben tener una idea realista del tiempo con el que cuentan y que están dispuestos a dedicar a un curso electrónico y qué tan rápido pretenden adquirir los conocimientos.

Para empezar a adoptar este tipo de aprendizaje, los estudiantes deber poder percibir su valor agregado. Por ejemplo, muchos administradores de desastres nos han dicho que sus profesiones se realzarían y su importancia en sus lugares de trabajo crecería si recibieran un certificado o créditos de educación continua. La educación a distancia puede ser un método efectivo en función del costo de proveer capacitación especializada, con el apoyo de instituciones legítimas, al mayor número de participantes posible.

¿Cuál es el siguiente paso?

De la misma manera que la radio no reemplazó a los libros o periódicos, y la televisión no terminó con las salas de cine, el e-learning debe encontrar su nicho entre los métodos más tradicionales de capacitación. Es fácil abrumarse con el tiempo y costo que se necesita para establecer y lanzar una iniciativa de e-learning, lo que causa resistencia y, con frecuencia, lo convierte en un proyecto que no se llega a realizar. Por lo tanto es recomendable comenzar desarrollando pequeños módulos que luego puedan ser incorporados en un programa más comprensivo.

Por ejemplo, las evaluaciones de los primeros cuatro cursos LÍDERES (un riguroso programa de capacitación en manejo de desastres que abarca más de 18 módulos en un período de 13 días) han revelado un interés especial en ciertos temas. El desarrollo de estos temas en módulos de e-learning le permitiría a la OPS distribuir el contenido más relevante o más requerido a una audiencia más grande. En el mejor de los casos, un enfoque balanceado sería lo mejor para cursos como LÍDERES, ya que los costos para realizarlos son muy altos. En este tipo de escenario, el aprendizaje al ritmo del estudiante estaría combinado con aprendizaje donde herramientas como audio o videoconferencias y eventos sincronizados permitirían una mayor interacción. Todas estas herramientas eventualmente serían el primer paso para módulos de lecciones “presenciales” que no se prestan tan bien para el e-learning.

Es difícil igualar el valor de “entretenimiento” del aprendizaje en persona, lo que puede hacer que ciertos individuos se resistan a adoptar metodologías de educación a distancia. Es por eso que sería mejor introducir estos cambios lentamente o por pasos, quizá dentro del contexto de un taller tradicional de capacitación, donde se podría designar un módulo de e-learning como un ejercicio de seguimiento al programa de capacitación tradicional o como un requerimiento que los participantes deben completar antes de asistir a un taller. De esta manera el e-learning apoyaría las iniciativas tradicionales de aprendizaje sin reemplazarlas completamente.

Aunque la tecnología en si nunca será el motor para desarrollar oportunidades de educación para la comunidad de desastres, las iniciativas de e-learning, especialmente las que tienen base en la “web”, que incorporan algún tipo de interacción en vivo, fomentando encuentros personales pueden convertirse, y es más se están convirtiendo en componentes importantes de estrategias de capacitación. La OPS espera poder ayudar a la comunidad de desastres a comunicarse, colaborar y compartir conocimientos en la región y a aprender cosas nuevas y usar ese conocimiento para hacer el trabajo más efectivo - todas características de un organismo de aprendizaje.

 

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