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fermer ce livreCrónicas de Desastres - Huracanes Georges y Mitch (OPS; 1999; 398 paginas)
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fermer ce répertoirePrimera parte: Huracán Georges
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Afficher le documentSobre la preparación para desastres
Afficher le documentSobre mitigación de desastres
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ouvrir ce répertoire et afficher son contenuSegunda parte: Huracán Mitch
Afficher le documentAnexo 1: Situación de las enfermedades infecciosas de mayor riesgo epidemiológico en el período post-Mitch. Países de Centroamérica, 1998
Afficher le documentAnexo 2: Reunión de evaluación de los preparativos y respuesta a los huracanes Georges y Mitch.Recomendaciones del sector salud
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Sobre mitigación de desastres

Infraestructura

Cabe señalar que los establecimientos de salud que sufrieron daños reiterados en ocasiones sucesivas fueron siempre los mismos, lo cual resulta sumamente oneroso tanto para el país como para las comunidades donantes y crediticias internacionales. En particular, el techo del Hospital Joseph N. France, de Saint Kitts, resultó dañado en repetidas ocasiones, y cada vez las reparaciones se hicieron en forma inadecuada, sin adoptar durante las obras las medidas apropiadas de mitigación de daños. Con lo que se sabe en el Caribe en materia de diseño y construcción con resistencia eólica, esos daños se habrían podido evitar.

Usando el caso del Hospital France como ejemplo, se puede analizar la necesidad de contar con medidas de mitigación idóneas. Ello se hizo patente en distintas oportunidades, sobre todo sabiendo que el hospital sufrió grandes daños en diez ocasiones en sus 32 años de existencia. Es necesario instalar membranas impermeables permanentes en el techo, y tener en cuenta que durante los huracanes los techos pueden verse sometidos a fuerzas de succión muy intensas. Por ende, su estructura debe estar bien anclada, con abrazaderas para huracanes, y asegurada con sujetadores fuertes y adecuados. Los tableros de madera contrachapada tienen que asegurarse con tornillos, no con clavos, y hay que reforzar y en ocasiones sucesivas fueron siempre los mismos, lo cual resulta sumamente oneroso tanto para el país como para las comunidades donantes y crediticias internacionales. En particular, el techo del Hospital Joseph N. France, de Saint Kitts, resultó dañado en repetidas ocasiones, y cada vez las reparaciones se hicieron en forma inadecuada, sin adoptar durante las obras las medidas apropiadas de mitigación de daños. Con lo que se sabe en el Caribe en materia de diseño y construcción con resistencia eólica, esos daños se habrían podido evitar.


Los países del Caribe deben procurar una reconstrucción rápida de sus hospitales, en lugar de desviar recursos para instalar hospitales móviles.

 

Fotografía: OPS/OMS

Usando el caso del Hospital France como ejemplo, se puede analizar la necesidad de contar con medidas de mitigación idóneas. Ello se hizo patente en distintas oportunidades, sobre todo sabiendo que el hospital sufrió grandes daños en diez ocasiones en sus 32 años de existencia. Es necesario instalar membranas impermeables permanentes en el techo, y tener en cuenta que durante los huracanes los techos pueden verse sometidos a fuerzas de succión muy intensas. Por ende, su estructura debe estar bien anclada, con abrazaderas para huracanes, y asegurada con sujetadores fuertes y adecuados. Los tableros de madera consultorios deben estar en condiciones de soportar los daños causados por huracanes y terremotos. Asimismo, hay que formular un programa de mantenimiento general para todos los edificios gubernamentales.

Es cierto que el Georges no revistió la gravedad del huracán Luis en 1995, pero su repercusión mucho menor en Antigua, en comparación con el Luis, indica además que los habitantes de la isla aprendieron algo con el desastre anterior. También avala esta conclusión el hecho de que el Georges causó daños mucho mayores en Saint Kitts, en comparación con Antigua, a pesar de que en ambas islas tuvo la misma fuerza. No cabe duda de que resulta alentador el mejor desempeño de las instalaciones del Holberton, del Fiennes y del Hospital Psiquiátrico, reparados en 1995 con apoyo de la ECHO y la OPS, porque refuerza la opinión de que la mitigación es eficaz.

Es importante que los gobiernos reconozcan los problemas que pueden surgir cuando se reclaman hospitales móviles. Los países del Caribe deben procurar una reconstrucción rápida de su establecimiento sanitario principal, en lugar de desviar recursos para establecer la infraestructura requerida para instalar hospitales móviles.


Es necesario efectuar una evaluación de los albergues de emergencia insulares para determinar sus necesidades en cuanto a modernización y mantenimiento.

Los servicios públicos

A todos los hospitales, y a los dispensarios y centros de salud más importantes, se les debe proporcionar un almacenamiento de agua adecuado, una reserva adecuada de energía eléctrica, sistemas de comunicación interna invulnerables y sistemas inalámbricos de comunicación externa. Hay que asegurarse de que se tomen medidas para garantizar la existencia de generadores de reserva. Las líneas de alimentación principales entre el generador y el hospital se deben tender bajo tierra, instalándose asimismo fusibles protectores entre esas líneas y la red de distribución interna del hospital, porque así el generador podrá funcionar sin inconvenientes durante el paso de un huracán. También hay que tener en funcionamiento un generador pequeño para que puedan funcionar los equipos de importancia vital. Los ministerios de Salud deben prever fondos para la compra de generadores de reserva pequeños.

Modernización y mantenimiento de albergues de emergencia

Uno de los principales problemas observados fue el del estado de los albergues de emergencia, algunos de los cuales no disponían de retretes, inconveniente serio no solo para quienes se refugiaron allí sino también para el personal de enfermería destacado en esos albergues. Debe efectuarse una evaluación de los albergues de emergencia insulares para determinar sus necesidades en cuanto a modernización y mantenimiento. Por suerte se está haciendo esa evaluación en el marco de un proyecto (con seguimiento) de la USAID/OEA/CDMP. Lo cierto es que, cada vez más, la gente prefiere su hogar antes que los albergues: en cada nueva emergencia son menos las personas que se refugian en ellos.

Evaluación de la vulnerabilidad

Estas actividades deben incluir una evaluación de la vulnerabilidad a nivel de los establecimientos de salud, y adiestramiento en mitigación tanto estructural como no estructural para todos los hospitales y centros de salud. Hay que formular, con carácter urgente, un programa de mantenimiento integral, y también se deben instituir programas de educación e información del público.

La continuidad de las funciones de gobierno es otra área operativa que estos países deben tener en cuenta, porque en la mayoría de los casos son precisamente las instalaciones gubernamentales las más afectadas, y muchas veces no están aseguradas.

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